El mundo está inmerso en una necesaria transición energética, donde se espera disminuir drásticamente el uso de combustibles fósiles como el petróleo, el gas natural y el carbón para dar paso a las energías renovables. Estos combustibles fósiles son responsables de emitir grandes cantidades de gases de efecto invernadero, los cuales están acelerando el cambio climático a nivel global.
Hoy en día, se registra una inversión masiva en el sector eléctrico, más que en combustibles fósiles. Es una señal positiva de que se está avanzando hacia una economía más sostenible, y por primera vez en la historia, se ha invertido más en electricidad que en fuentes de energía basadas en combustibles fósiles.
Inversiones en el sector eléctrico

Un informe reciente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) indica que solo en 2016, las inversiones globales en electricidad ascendieron a 1,7 billones de dólares (equivalentes a 1,5 billones de euros). Para tener una idea de la magnitud, esa cifra equivale al 2,2% del PIB mundial. A pesar de que supone una buena noticia en el camino hacia una transición energética más limpia, estas inversiones han sido acompañadas de algunos desafíos.
En concreto, la inversión en electricidad experimentó una caída del 12% respecto al año anterior, lo que marcó un retroceso consecutivo en los niveles de inversión. Sin embargo, a pesar de esta reducción, el sector eléctrico superó por primera vez la inversión en combustibles fósiles. De estos recursos, un 43% de las inversiones hacia suministro eléctrico correspondieron a energías limpias.
¿Cómo se distribuyen las inversiones?

Las inversiones globales en electricidad se mantuvieron estables en torno a 630.000 millones de euros, con un aumento del gasto en redes, pero una reducción en la generación por carbón. Los informes apuntan que, aunque la inversión en energías limpias ha disminuido en los últimos años, se espera que esta tendencia comience a estabilizarse.
Uno de los países líderes en inversión es China, que ostentaba en 2016 el título de mayor inversor mundial en términos energéticos. Por otro lado, Estados Unidos también se mantuvo como una potencia inversora, con un 16% del total de inversiones mundiales, a pesar de un descenso en el gasto en petróleo y gas.
Las inversiones en energías renovables han sido clave para que la energía solar y la eólica se sitúen como fuentes competitivas frente a los combustibles fósiles. Según la AIE, la energía solar fotovoltaica acapara gran parte de las inversiones en renovables, con un gasto récord de 500.000 millones de dólares en 2024, proyectado a superar la suma de todas las demás tecnologías de electricidad.
El auge de las energías renovables

El crecimiento de las energías renovables ha sido impulsado principalmente por el costo decreciente de tecnologías limpias. Por ejemplo, el costo de los módulos fotovoltaicos ha caído un 30% en los últimos dos años. Esto ha contrarrestado parcialmente las presiones inflacionarias y los mayores costos de financiamiento, que actualmente afectan a proyectos renovables.
A pesar de las dificultades, los vehículos eléctricos y las bombas de calor están experimentando un crecimiento constante, lo que ha acelerado la inversión en estos sectores. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) establece que por cada dólar invertido en combustibles fósiles, se dedicarán dos dólares a energías limpias, lo que demuestra un cambio de paradigma significativo.
En cuanto a las tecnologías de almacenamiento, se estima que las inversiones en redes crecerán hasta alcanzar los 400.000 millones de dólares en 2024, duplicándose en mercados importantes como América Latina, impulsados por países como Colombia y Brasil.
Inversiones en países emergentes

El informe de la AIE también destaca que, aunque las economías avanzadas y China lideran las inversiones en energías limpias, representando hasta el 90% del total, las economías emergentes como India y Brasil están comenzando a ganar terreno.
India, por ejemplo, ha triplicado su capacidad instalada en energía renovable en los últimos años, destacándose en el campo del autoconsumo energético con la instalación de paneles fotovoltaicos en hogares. En ese sentido, las inversiones en energía renovable en el continente africano también están experimentando un crecimiento importante, duplicándose desde 2020 y alcanzando los 40.000 millones de dólares en 2024.
Sin embargo, aún persisten inequidades, ya que las inversiones en redes de distribución y almacenamiento son significativamente menores en estas regiones en comparación con países avanzados, lo que podría obstaculizar la expansión de energías limpias.
Para garantizar el éxito de la transición energética, es fundamental que las inversiones en renovables se extiendan a las regiones donde más se necesitan. No solo es cuestión de reducir emisiones, sino también de asegurar que las economías emergentes tengan un acceso asequible y seguro a tecnología limpia.
A medida que las inversiones en el sector eléctrico sobrepasan aquellas destinadas a los combustibles fósiles, se reafirma una tendencia positiva hacia un futuro más sostenible y menos dependiente de recursos contaminantes. Los países emergentes, aunque todavía rezagados en inversión, comienzan a tomar un papel más relevante en la transición energética global.