La tundra podría convertirse en una fuente de emisión de carbono

 Tundra

La tundra es un excelente pozo de carbono… Al menos así lo era. Hoy en día, su capacidad de almacenamiento está seriamente dañada, por razón del aumento de la temperatura: los organismos vivientes emiten cada vez más CO2 en la atmósfera, mientras que el mecanismo de captura por fotosíntesis se ve afectado en ciertos niveles.

Con el cambio climático, la vegetación y los organismos vivientes podrían emitir más carbono, en forma de dióxido de carbono o de metano, que el que podrían almacenar. Desde hace más de diez años ahora, los investigadores emplazados en la estación de investigación de Zackenberg, en el norte de Groenlandia, evalúan el balance de carbono de toda la tundra el hemisferio norte.

En un estudio publicado en la revista Journal of Geophysical Research, el equipo dirigido por Magnus Lund pone en evidencia que las emisiones de CO2 provocada por organismos vivos aumenta a medida que la temperatura sube.

Para establecer el balance de carbono de la tundra, los científicos han estudiado dos criterios: la tasa de carbono emitido en forma de CO2 respirando, y la tasa almacenada por plantas a través de la fotosíntesis. A partir de estos dos criterios, es posible determinar si la tundra es una fuente o un pozo de carbono.

El estudio demuestra que las emisiones de CO2 ocasionadas por la respiración animal aumenta de forma lineal con la temperatura. Por otro lado, la capacidad de almacenamiento de carbono relacionada con la fotosíntesis disminuye a medida que la temperatura aumenta. Al parecer, este almacenamiento cesa cuando la temperatura supera los 7ºC.

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