La Zona de Bajas Emisiones de Oviedo ya tiene fecha y normas claras: el Ayuntamiento ha cerrado la ordenanza que regulará el acceso de vehículos al centro urbano y la ha vinculado al nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible. Se trata de uno de los cambios más profundos en la forma de moverse por la capital asturiana en décadas, con efectos directos sobre residentes, trabajadores, empresas y visitantes.
La medida responde a una obligación legal estatal y europea, pero el equipo de gobierno insiste en que la aplicación será gradual, “pedagógica” y con amplia flexibilidad al inicio. Las principales restricciones recaerán sobre los coches más antiguos y contaminantes, mientras que el grueso del parque móvil, según los cálculos municipales, no verá limitada su circulación diaria.
Calendario de implantación de la ZBE de Oviedo
La ordenanza fija que la Zona de Bajas Emisiones comenzará a operar el 1 de enero con la activación del denominado anillo interior. Ese día se pondrá en marcha la plataforma digital de gestión y el control de accesos, apoyados en una extensa red de dispositivos tecnológicos.

En una primera fase, el Ayuntamiento plantea un arranque con carácter informativo y de concienciación, sin un enfoque puramente sancionador desde el primer minuto. Tanto el concejal de Seguridad Ciudadana como el de Urbanismo han repetido que la puesta en marcha será “relativamente light”, centrada en explicar el funcionamiento y resolver dudas.
La ZBE tendrá, además, una segunda fase de extensión al anillo exterior, prevista para 2028, momento en el que se endurecerá el calendario de restricciones para los vehículos más contaminantes en una zona más amplia de la ciudad.
La normativa prevé también revisiones periódicas del sistema: habrá una primera evaluación a los tres años de su entrada en vigor y, a partir de ahí, revisiones como mínimo cada cuatro años, con la posibilidad de ajustar el grado de restricciones si los objetivos ambientales no se están cumpliendo.
Ámbito de la ZBE: anillo interior y anillo exterior
La ordenanza dibuja un modelo de dos anillos que estructura la Zona de Bajas Emisiones en Oviedo. El anillo interior coincide con el núcleo histórico y el centro más consolidado, mientras que el anillo exterior se apoya en las grandes rondas urbanas.

El anillo interior abarca el Oviedo Antiguo, el entorno del Campo San Francisco, la zona comercial próxima a la calle Pelayo y las calles entre el parque y Campomanes. Es el área que se considera más sensible desde el punto de vista ambiental y patrimonial, con elevado tránsito peatonal y alta densidad de actividades culturales, comerciales y turísticas.
El anillo exterior se delimita por el gran círculo que trazan avenidas como General Elorza, Santander, Hermanos Pidal, Muñoz Degrain y la Ronda Sur, así como los tramos interiores de la Ronda Norte. En esta corona, el objetivo es aplicar un modelo de gestión inteligente del tráfico para reducir atascos, ruidos y emisiones, complementando las restricciones más intensas del centro.
Dentro de ese esquema, el Ayuntamiento prevé además una “Zona Cero Emisiones” en el corazón histórico y “Zonas de Especial Sensibilidad” alrededor de colegios y centros sanitarios, donde la protección de colectivos vulnerables será prioritaria.
Qué vehículos pueden entrar y cuáles tendrán restricciones
El criterio básico de la ZBE de Oviedo se apoya en la clasificación ambiental de la DGT. La ordenanza distingue entre coches con libre acceso, vehículos con acceso regulado mediante autorización y aquellos cuya circulación queda prohibida salvo excepciones muy concretas.
Los vehículos con etiqueta B, C, ECO y 0 podrán seguir accediendo, circulando y estacionando con normalidad en el ámbito de la ZBE, salvo en casos puntuales de episodios de alta contaminación o medidas extraordinarias que se puedan adoptar en el futuro, y forman parte de la lista de coches que menos contaminan.
El foco de las restricciones recae sobre los vehículos sin etiqueta ambiental (categoría A), es decir, los gasolina matriculados antes de 2000/2001 y los diésel anteriores a 2006. Estos coches pasan a tener el acceso limitado y sometido a autorización, con matices según se trate de residentes, trabajadores, transporte profesional o visitas justificadas. Casos similares se han abordado en otras ciudades, como en medidas contra los vehículos más antiguos.
El Ayuntamiento subraya que, incluso en ese grupo más afectado, existirá un amplio régimen de exenciones y permisos que permitirá circular en muchas situaciones cotidianas (acceso a garajes, atención a dependientes, actividad profesional, servicios esenciales, hoteles, etc.).
¿Me afecta si vivo en Oviedo?
El mensaje reiterado desde el gobierno municipal es que la ZBE no será un obstáculo para la vida diaria de los residentes. Las personas empadronadas en Oviedo estarán, en general, exentas de las restricciones y sus vehículos serán autorizados de oficio si figuran correctamente en los registros de la DGT.
En la práctica, esto significa que los coches de residentes —incluidos muchos sin etiqueta ambiental— podrán seguir accediendo a sus garajes o viviendas, siempre dentro del marco que fija la ordenanza. Para quienes conduzcan vehículos no asociados directamente a su nombre en la DGT (por ejemplo, renting, leasing, alquiler o matrícula extranjera), habrá que tramitar un permiso específico.
El régimen de exenciones automáticas incluye también vehículos históricos con acreditación oficial y determinados vehículos singulares reconocidos administrativamente, cuya autorización se concede de manera casi permanente, con renovaciones periódicas que pueden alargarse hasta cinco años en el caso de los residentes.
¿Y si trabajo en Oviedo pero no vivo en la ciudad?
La ordenanza prevé un tratamiento diferenciado para las personas que trabajan en Oviedo pero no residen en el municipio. El Ayuntamiento insiste en que nadie que acuda a trabajar a la ciudad se verá forzado a cambiar de coche de manera inmediata por la entrada en vigor de la ZBE.
Para estos casos se contemplan autorizaciones temporales, ligadas a la actividad laboral y con una vigencia concreta. El objetivo es que los desplazamientos por motivos de trabajo puedan seguir realizándose, mientras se avanza a medio plazo hacia un parque automovilístico menos contaminante.
En el caso de transportistas y vehículos de reparto sin distintivo ambiental que ya desarrollaban su actividad antes del 1 de enero de 2026, la ordenanza permite autorizaciones limitadas en el tiempo, que en general no se extenderán más allá de 2031, considerada como fecha tope para la transición.
Visitantes, hoteles y aparcamientos públicos
Una de las preocupaciones habituales es qué ocurre con quienes visitan Oviedo de forma ocasional. El Ayuntamiento sostiene que la ZBE tampoco pretende ser una barrera para el turismo o las visitas puntuales.
Las personas que se alojen en hoteles del centro podrán acceder a la zona restringida, siempre que el establecimiento comunique la matrícula del vehículo a la plataforma municipal para su autorización. Este acceso se concibe como temporal y vinculado a la reserva.
Además, la normativa introduce una excepción relevante: los clientes de aparcamientos públicos de la ZBE podrán entrar sin autorización previa, siempre que accedan al parking en un plazo máximo de 15 minutos desde que cruzan el perímetro. Esta regla busca desviar el tráfico hacia estacionamientos subterráneos y reducir la circulación de búsqueda de aparcamiento en superficie.
El gobierno local defiende también que bicicletas, patinetes y vehículos de movilidad personal mantendrán un acceso completamente libre, en línea con la apuesta del PMUS por la movilidad activa y saludable.
Tipos de autorizaciones y cómo solicitarlas
La ordenanza de la ZBE establece un sistema de tres grandes bloques de vehículos según el tipo de autorización necesaria: los que no requieren trámite, los que deben pedir permiso expreso y aquellos que pueden entrar pero no estacionar en vía pública.
En el primer grupo se incluyen las exenciones automáticas: residentes empadronados cuyo coche conste en la DGT, vehículos históricos, determinados servicios singulares y usuarios de aparcamientos públicos que cumplan el límite de tiempo para acceder. En estos casos el Ayuntamiento cruza datos con la DGT y genera la autorización sin que el ciudadano tenga que hacer gestiones adicionales.
El segundo bloque agrupa los supuestos que sí exigen solicitud individual: personas con movilidad reducida, trabajadores con coches sin etiqueta, empresas de transporte de mercancías, vehículos de leasing o renting, visitas justificadas, vehículos extranjeros, profesionales con actividad en la zona, transporte de personas dependientes y personal de la administración, entre otros.
Estas autorizaciones pueden ser permanentes, temporales o puntuales según el caso, y su tramitación se realizará a través de una plataforma municipal de vehículos autorizados, que el consistorio se ha comprometido a activar antes de la entrada plena en vigor del sistema.
El tercer grupo lo integran los vehículos que pueden acceder y circular pero no tienen reconocido automáticamente el derecho a estacionar en la calle. Es la situación típica de propietarios o arrendatarios de garajes dentro de la ZBE, vehículos vinculados a obras y reformas o coches que deban acceder a talleres de reparación. La idea es equilibrar el acceso necesario con la protección del espacio público en las zonas más saturadas.
Control de accesos, pegatina ambiental y tecnología
Para gestionar el nuevo sistema, el Ayuntamiento está desplegando una infraestructura tecnológica de gran tamaño, con más de 450 dispositivos entre cámaras, sensores y paneles repartidos en los puntos clave de entrada a la ZBE.
La identificación de los vehículos se hará mediante lectores de matrícula, de manera que, en Oviedo, no será obligatorio llevar visible la pegatina ambiental de la DGT para evitar sanciones relacionadas con la ZBE. Aun así, la concejalía de Seguridad Ciudadana considera muy recomendable llevarla colocada en el parabrisas, tanto para agilizar los controles locales como para evitar problemas en otras ciudades españolas donde sí se exige.
En paralelo, el Consistorio ha anunciado una campaña informativa específica para dar a conocer las calles afectadas, explicar las excepciones y detallar el funcionamiento de accesos y autorizaciones. La intención declarada es que la ciudadanía se familiarice con el sistema antes de que la vertiente sancionadora tenga un papel destacable.
Multas y régimen sancionador previsto
La documentación municipal disponible hasta ahora no detalla con precisión todas las cuantías de las sanciones, pero sí aclara que el incumplimiento de la normativa de la ZBE se considerará, por regla general, una infracción de carácter grave.
En otras ciudades españolas con ZBE ya operativas, las multas por acceder sin autorización suelen situarse entre 100 y 200 euros, cifras que sirven de referencia para estimar el orden de magnitud en Oviedo, a la espera de la concreción definitiva del cuadro sancionador en la ordenanza local.
Además, se prevé que las primeras semanas de funcionamiento del sistema tengan una orientación más pedagógica, con avisos y labores de información a los conductores, antes de una aplicación estricta de las multas, si bien la fecha oficial de inicio del régimen sancionador figura ligada a la propia entrada en vigor de la ZBE.
Relación con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS)
La ZBE no llega sola. Forma parte de un paquete más amplio de medidas recogidas en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible, el documento estratégico que marcará la movilidad en Oviedo durante más de una década. El PMUS se ha concebido como la hoja de ruta para reducir emisiones, mejorar la calidad del aire y reorganizar el uso del espacio público.
El plan se articula en cinco grandes ejes: movilidad de bajas emisiones, movilidad activa y saludable, transporte público competitivo y accesible, gestión eficiente del tráfico motorizado y un sistema de movilidad participativo e inteligente. En conjunto, incluye 46 medidas, algunas ya ejecutadas y otras previstas para los próximos años.
Entre las actuaciones previstas se encuentra la revisión profunda de las líneas de autobús urbano y rural, con cambios en itinerarios, paradas y frecuencias, e incluso transporte a demanda en la zona rural. El objetivo municipal es que esta reordenación esté plenamente implantada en el primer semestre de 2026.
También se anuncian nuevos carriles bici y sendas ciclables que conectarán barrios como San Lázaro, Otero, Villafría, Cerdeño, Rubín y La Corredoria, además de enlaces con Siero y Fuso de la Reina, y recorridos en torno al río Nora. El gobierno local insiste en que estas medidas, combinadas con la ZBE, persiguen un modelo de ciudad más limpia, segura y cómoda para peatones y ciclistas.
Financiación europea y marco legal estatal y europeo
La implantación de la Zona de Bajas Emisiones en Oviedo se enmarca en las exigencias de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que obliga a todos los municipios españoles de más de 50.000 habitantes a poner en marcha medidas para reducir la contaminación procedente del tráfico.
El proyecto se apoya además en fondos europeos, en concreto en financiación procedente del programa Next Generation EU. El Ayuntamiento cifra en torno a 7,3 millones de euros la aportación de estos fondos para impulsar la ZBE y el conjunto de actuaciones vinculadas a la movilidad sostenible.
Desde el gobierno municipal se recalca que la creación de la ZBE no responde a un capricho local, sino a la adaptación a un marco normativo estatal y europeo, que está empujando a todas las grandes ciudades a redefinir su modelo de transporte y uso del espacio público.
Debate político y críticas al modelo elegido
Aunque la ZBE ha salido adelante con el apoyo de una parte significativa del Pleno, el debate político ha sido intenso. El Partido Popular, en el gobierno, ha logrado la aprobación de la ordenanza con el respaldo de IU-Convocatoria por Oviedo, mientras que el PSOE se ha abstenido y Vox ha votado en contra.
Desde la izquierda, tanto PSOE como IU consideran que la implantación de la ZBE es positiva en términos generales, pero critican el “mapa discutible” y la coexistencia de la zona de bajas emisiones con grandes proyectos de aparcamiento en el centro, como la ampliación del parking de La Escandalera o el aparcamiento subterráneo de El Campillín.
El concejal socialista Juan Álvarez ha llegado a calificar estas infraestructuras como “líneas rojas” y ha cuestionado la eficacia ambiental del modelo, al considerar que la reducción prevista de emisiones se queda muy por debajo de lo deseable. En IU, Gaspar Llamazares defiende la ZBE como “un valor en sí mismo”, pero lamenta que el PMUS mezcle medidas de futuro con lo que define como “obsesiones de la vieja movilidad”.
Por su parte, Vox mantiene un rechazo frontal a la ZBE y al propio plan de movilidad, al que tacha de innecesario, ineficaz y punitivo. Su portavoz, Sonsoles Peralta, sostiene que el verdadero objetivo del proyecto es incrementar la recaudación en multas y ha insinuado la posibilidad de llevar la ordenanza a los tribunales para que sea la justicia quien determine su validez.
Organizaciones ecologistas como Ecoloxistes n’Aición también han mostrado un fuerte descontento, pero desde la perspectiva opuesta: consideran que hablar de bajas emisiones mientras se amplían los aparcamientos céntricos es una “tomadura de pelo”, ya que, en su opinión, son infraestructuras diseñadas para atraer más coches y no para reducirlos, y critican que no se apueste con más decisión por aparcamientos disuasorios y mejora sustancial del transporte público.
En medio de estas posiciones enfrentadas, el equipo de gobierno defiende que la ZBE forma parte de “el proyecto de movilidad más ambicioso de las últimas décadas” en Oviedo, y asegura que la combinación de la nueva ordenanza, el PMUS, la revisión del transporte público y la electrificación de la flota urbana —con el objetivo de que en 2027 todo el transporte urbano sea totalmente eléctrico— permitirá avanzar hacia una ciudad más sostenible sin generar un impacto traumático en el día a día.
Con todo este entramado normativo, tecnológico y político, la Zona de Bajas Emisiones de Oviedo se prepara para marcar un antes y un después en la movilidad urbana de la capital asturiana: un sistema escalonado en dos anillos, centrado en los vehículos más contaminantes, que combina exenciones amplias para residentes y trabajadores con un control automatizado de accesos, y que se inserta en un plan más amplio de movilidad sostenible sustentado por fondos europeos, no exento de polémica, pero llamado a redefinir cómo se entra, se circula y se aparca en el corazón de la ciudad en los próximos años.
