Zaragoza ensaya un proyecto piloto para reciclar textil y calzado

  • Acuerdo entre Ayuntamiento de Zaragoza, UTE A Todo Trapo–A Ropa2 y RE-VISTE para probar un modelo piloto de gestión de residuos textiles y calzado.
  • Instalación de 30 nuevos contenedores rojos y ampliación de usos a todo tipo de textil, también deteriorado, con cobertura a casi 150.000 vecinos.
  • El proyecto se adelanta a la futura normativa estatal, basada en la responsabilidad ampliada del productor y objetivos ambiciosos de reutilización y reciclaje.
  • La recogida textil genera más de 2.000 toneladas anuales, 31 empleos de inserción y atención a casi 1.400 familias a través de redes sociales y tiendas de segunda mano.

Reciclaje de textil y calzado en Zaragoza

La gestión de la ropa y el calzado que ya no usamos empieza a cambiar de forma notable en Zaragoza. La ciudad se ha convertido en banco de pruebas de un proyecto piloto, similar a otro proyecto de reciclaje textil e inclusión sociolaboral, que quiere demostrar que es posible recuperar mucho más textil, con un sistema organizado, trazable y pensado para una futura normativa estatal más exigente.

Este ensayo, impulsado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), se apoya en la colaboración entre el Ayuntamiento de Zaragoza, la UTE A Todo Trapo-A Ropa2 y el SCRAP RE-VISTE, en línea con alianzas europeas. La iniciativa sitúa a la capital aragonesa como la ciudad de mayor tamaño en España que prueba un modelo integral de recogida, reutilización y reciclaje de textil y calzado.

Cuerpo de la noticia

El convenio firmado entre el consistorio zaragozano y las entidades gestoras establece un proyecto piloto de gestión y recogida del textil y del calzado, que también se desplegará en otras cinco localidades españolas más pequeñas. El objetivo es comprobar, en entornos urbanos muy distintos, cómo funciona un modelo colaborativo que permita dar una segunda vida a los tejidos, ya sea mediante la reutilización directa o a través de procesos industriales de reciclaje, tal y como recogen nuevas iniciativas para el reciclaje textil.

La capital aragonesa se convierte así en la ciudad española de mayor población que participa en esta experiencia, lo que permite observar el comportamiento del sistema en un contexto complejo: más habitantes, más residuos generados y una red de contenedores ya consolidada que ahora se amplía y se adapta a nuevas exigencias.

El proyecto quiere ir más allá del simple depósito de ropa en buen estado en el clásico contenedor rojo. Se trata de aprovechar mejor todo el residuo textil, incluyendo prendas deterioradas, sábanas, toallas y otros tejidos que hasta ahora no se recogían de forma separada y que podrán derivarse a procesos de reciclaje material o a otros usos, incluso industriales como el reciclaje químico.

Además, la iniciativa busca reforzar los hábitos de consumo responsable y la conciencia ambiental de la ciudadanía, conectando con el futuro de la moda regenerativa, integrando la gestión del textil en la lógica de la economía circular que ya se aplica a otras fracciones como el vidrio, los envases o el papel y cartón.

Desde el Ayuntamiento se remarca que este piloto pretende ser un paso intermedio entre la situación actual, basada en la voluntariedad y el componente social, y el escenario que marcará la normativa estatal, donde productores y ciudadanos tendrán obligaciones más claras en la gestión de este tipo de residuo, en línea con los objetivos de reutilización y reciclaje.

Más contenedores rojos y cambios en lo que se puede depositar

La cara más visible del acuerdo será la instalación de 30 nuevos contenedores de recogida selectiva de textil y calzado usados en los distritos Sur, Torrero y Delicias. Estos puntos se suman a los 49 ya existentes en esas mismas zonas, de manera que el sistema llegará a casi 150.000 vecinos de estos barrios.

En conjunto, Zaragoza dispone ya de 376 contenedores rojos repartidos por toda la ciudad, gestionados por la UTE A Todo Trapo-A Ropa2. La ampliación no solo aumenta la capacidad de recogida, sino que sirve para probar cómo responde la ciudadanía cuando se le facilitan más puntos de depósito cercanos a su residencia.

Uno de los cambios clave del proyecto piloto es el mensaje que se traslada a los hogares: los contenedores no estarán reservados exclusivamente a ropa y calzado en buen estado. A partir de ahora se anima a los vecinos a depositar también textiles que ya no se pueden reutilizar directamente, como sábanas gastadas, toallas viejas o prendas rotas, que se derivarán preferentemente al reciclaje.

Para facilitar esta transición, se prevé adaptar la señalización y los mensajes informativos de los contenedores, con indicaciones claras sobre qué se puede introducir y qué no. Esta actualización comunicativa es fundamental para evitar errores de separación y mejorar la calidad del residuo recogido.

El proyecto no se limita a colocar más contenedores, sino a evaluar con datos qué volumen adicional de textil se recupera, qué parte se destina a reutilización y cuánto puede reciclarse. De este modo se obtendrá una fotografía detallada de la eficacia del sistema, que será muy útil para diseñar políticas a escala estatal.

Anticiparse a la futura normativa de residuos textiles

Este piloto se enmarca en el contexto de una normativa estatal en preparación que regulará por primera vez de forma específica la gestión de los residuos textiles y de calzado. El texto, que se inspira en las directrices europeas, introducirá obligaciones tanto para los municipios como para las empresas del sector.

Entre los ejes principales que se barajan figuran la prevención y reducción de la generación de residuos, limitando el volumen de productos que se ponen en el mercado y desincentivando la sobreproducción. También se prevé la prohibición de destruir excedentes de ropa y calzado no vendidos, una práctica que la normativa quiere desterrar.

Otro elemento central será la recogida separada obligatoria del textil y el calzado por parte de los ayuntamientos, siguiendo la misma lógica que ya se aplica en otras fracciones. Esto implica desplegar infraestructuras específicas y sistemas de gestión capaces de garantizar el tratamiento adecuado del residuo.

La futura regulación incorporará la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), de modo que los fabricantes y distribuidores de prendas y calzado deban financiar y organizar, de forma individual o colectiva, la recogida, clasificación y tratamiento de los residuos que generan sus productos al final de su vida útil.

En este marco cobran protagonismo los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP), como RE-VISTE, que canalizan la acción conjunta del sector para cumplir los objetivos legales. Las metas que se plantean son ambiciosas: alcanzar un 50 % de recogida separada en 2030 y un 70 % en 2035, con un 35 % de preparación para la reutilización.

Un laboratorio urbano de economía circular textil

El proyecto piloto de Zaragoza se concibe como un laboratorio urbano para probar un modelo de gestión circular del textil. La idea es desarrollar y poner a examen un marco de relación entre administraciones públicas, operadores de recogida y el SCRAP RE-VISTE que pueda replicarse en otras ciudades españolas.

La capital aragonesa se considera un escenario idóneo por su tamaño, su diversidad social y su trayectoria en políticas de sostenibilidad y participación ciudadana. A su lado, participan municipios más pequeños y con realidades sociológicas diferentes, lo que permitirá ajustar el modelo a contextos muy variados.

Uno de los objetivos es construir un sistema eficiente, digital y trazable, capaz de seguir el rastro de los residuos textiles desde el momento en que se depositan en el contenedor hasta su destino final, ya sea la reutilización local, la exportación controlada o el reciclaje industrial.

La trazabilidad es clave para generar confianza: se quiere garantizar que el textil depositado se gestiona de forma responsable, evitando que termine en vertederos o circuitos opacos. Para ello, se prevé utilizar herramientas digitales que registren flujos y cantidades en cada fase de la cadena.

Además de la parte técnica, el proyecto presta especial atención a la educación ambiental y a los hábitos de consumo. Se impulsarán campañas informativas, charlas y actividades en centros educativos, asociaciones juveniles y colectivos vecinales para explicar por qué es importante separar el textil y qué impacto tiene en términos de recursos y emisiones.

Experiencia previa, empleo y apoyo social

La recogida selectiva de textil en Zaragoza corre a cargo de la UTE formada por A Todo Trapo y A Ropa2, dos empresas de inserción con más de doce años de trayectoria en este ámbito. Desde 2019 gestionan la red municipal de contenedores de ropa usada, calzado y otros tejidos, en virtud de la adjudicación otorgada por el Ayuntamiento.

Cada año se recuperan en la ciudad más de 2.000 toneladas de ropa, lo que equivale a alrededor de 2,7 kilos por habitante. Esta cifra coloca a Zaragoza entre las localidades españolas con mejores datos de recogida textil, aunque todavía por debajo de los niveles que muestran algunos países europeos.

Uno de los rasgos distintivos del modelo zaragozano es su fuerte componente social. La actividad de la UTE genera actualmente 31 puestos de trabajo, dirigidos a personas en situación de vulnerabilidad o exclusión, de manera que la protección del medioambiente se vincula con la inserción sociolaboral.

El sistema de recogida y clasificación permite también cubrir necesidades básicas de vestimenta de familias con pocos recursos. Solo en el último año se ha atendido a 1.396 unidades familiares derivadas desde los servicios sociales municipales, Cáritas Diocesana de Zaragoza y otras entidades sociales de la ciudad.

En total, se han reutilizado localmente 145.131 prendas de ropa mediante venta minorista o entrega social en diferentes puntos: tiendas Moda Re en la ciudad, córneres en hipermercados, el espacio aRopa2 o ferias y mercadillos que combinan la distribución de ropa con acciones de sensibilización medioambiental.

Participación ciudadana y papel de RE-VISTE

El éxito del proyecto piloto depende de manera directa de la implicación de la ciudadanía. Sin una separación correcta en origen y sin el hábito de utilizar de forma habitual los contenedores rojos, es imposible alcanzar el triple beneficio ambiental, social y económico que se persigue.

Por eso, las entidades gestoras realizan desde hace años acciones de sensibilización continuas en colegios, asociaciones juveniles y colectivos vecinales. El objetivo es normalizar el uso del contenedor textil, igual que ya ocurre con otras fracciones, y transmitir que tirar la ropa al contenedor de resto supone perder recursos que podrían tener otra vida.

Los espacios de venta de ropa de segunda mano se consolidan también como lugares de mezcla e integración social, como la feria de moda sostenible, donde cualquier persona puede adquirir prendas, calzado y complementos en igualdad de condiciones, independientemente de su situación económica. Esto contribuye a quitar estigmas y a ver la reutilización como una opción de consumo más, no como un recurso de última necesidad.

En este entramado juega un papel clave RE-VISTE, el Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor del sector textil y calzado. Esta entidad agrupa a grandes marcas y cadenas comerciales implantadas en España, que colaboran para organizar y financiar la recogida, reutilización y reciclaje de los productos que ponen en el mercado.

Desde la dirección de RE-VISTE se subraya que la colaboración entre instituciones, empresas y ciudadanía es esencial para construir un sistema de reciclaje textil robusto, capaz de responder a las exigencias normativas y de reducir de verdad el impacto ambiental de la industria de la moda.

Con esta apuesta por el reciclaje textil y de calzado, Zaragoza se posiciona como una ciudad que se adelanta a los cambios regulatorios y convierte sus contenedores rojos en una pieza central de la economía circular, combinando gestión moderna del residuo, creación de empleo inclusivo y apoyo directo a cientos de familias que encuentran en la reutilización una vía de acceso digno a la ropa.

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