El fabricante de cargadores para vehÃculos eléctricos Wallbox ha decidido paralizar la producción en su planta de Arlington, en Texas, y concentrar toda la fabricación en sus instalaciones de la Zona Franca de Barcelona. La compañÃa, con sede en la capital catalana, mantendrá abierta la fábrica estadounidense, pero la reconvertirá en un centro de servicio y logÃstica para el mercado norteamericano. La decisión, confirmada por fuentes de la empresa, responde a un plan de simplificación operativa y reducción de costes.
El movimiento supone un giro en la estrategia industrial de Wallbox, que en 2022 invirtió unos 70 millones de euros en la planta de Arlington con el objetivo de abastecer localmente el mercado de cargadores domésticos en Estados Unidos y Canadá. Ahora, la compañÃa considera más eficiente producir en Barcelona y asumir los aranceles de importación, ya que el coste global será inferior al de mantener la producción en Texas.
Un ajuste con impacto limitado en el empleo
El cese de la actividad fabril en Texas implicará la salida de alrededor de una decena de trabajadores, concretamente once, según fuentes de la compañÃa. Este ajuste se llevará a cabo durante el último trimestre del año. En paralelo, Wallbox tiene previsto incorporar nuevo personal en Barcelona para hacer frente al aumento de la producción. El número de contrataciones dependerá del volumen y las necesidades de fabricación, tal como han indicado desde la empresa.
La planta de Arlington no se cierra por completo. Pasará a funcionar como un hub de servicios y logÃstica para Norteamérica, conservando parte de las actividades de la compañÃa en la región. Además, la instalación podrÃa retomar la producción en el futuro si las necesidades del negocio lo requieren, según aseguran fuentes de la empresa.
Una decisión ligada a la reestructuración financiera
Este repliegue industrial llega después de que Wallbox completara un plan de reestructuración de su deuda, que ascendÃa a unos 169,6 millones de euros. El acuerdo, homologado judicialmente, permite a la compañÃa aplazar el retorno de ese pasivo hasta 2030. La dirección, encabezada por los fundadores Enric Asunción y Eduard Castañeda, busca con esta medida racionalizar los recursos y evitar incumplimientos del plan.
La compañÃa, que cotiza en la Bolsa de Nueva York desde 2021, ha reducido su plantilla de forma significativa en los últimos años. Actualmente cuenta con unos 600 empleados, frente a los 1.400 que tenÃa hace cuatro años. Esta reducción se ha visto acompañada de pérdidas continuadas, aunque la empresa ha logrado recortar sus números rojos en el último ejercicio.
Resultados financieros: pérdidas persistentes pero en mejora
En el ejercicio 2025, Wallbox registró un resultado neto negativo de 103 millones de euros, lo que supone una reducción del 32% en las pérdidas respecto al año anterior. Las ventas, por su parte, cayeron un 11% hasta los 145,1 millones de euros. Estos datos reflejan que la compañÃa sigue lejos de la rentabilidad, pero muestra una tendencia positiva en la contención del gasto.
En el primer trimestre de 2026, el EBITDA ajustado fue de seis millones de euros negativos, una mejora del 23% frente al mismo periodo del año anterior. Los ingresos, sin embargo, descendieron un 21% hasta los 29,7 millones, un descenso que la empresa atribuye al impacto temporal del plan de refinanciación y a factores geoestratégicos. En el segundo trimestre, las pérdidas netas se elevaron a 28,6 millones, un 77,6% más que en el mismo periodo de 2025, aunque este incremento se debió a un gasto financiero puntual no recurrente derivado del proceso de refinanciación.
La red industrial de Wallbox
Con este cambio, Barcelona se consolida como el principal centro de fabricación de Wallbox. La planta de la Zona Franca, que comenzó a operar en 2020, asumirá la producción de los cargadores que antes se fabricaban en Texas para el mercado estadounidense. La compañÃa mantiene además otras dos plantas: una en Alemania, dedicada a cargadores, y otra en Marruecos, donde produce enchufes. La actividad en China, que se desarrollaba mediante una alianza con un socio local, finalizó en 2022.
La decisión de trasladar la producción desde Arlington refuerza el papel de Barcelona dentro de la estructura industrial de la empresa. Aunque la medida implica pagar aranceles para vender en Estados Unidos, la compañÃa considera que el ahorro global en costes de fabricación compensará con creces ese incremento. La planta de Texas, que llegó a producir más de 100.000 cargadores, queda ahora como un centro de apoyo para el mercado norteamericano.
Wallbox ha optado por concentrar su fabricación en Barcelona y dejar de producir en Texas, una decisión que busca mejorar la eficiencia y reducir costes tras un complicado proceso de reestructuración financiera. La planta estadounidense se mantendrá como centro logÃstico, mientras que la plantilla se ajustará ligeramente en Estados Unidos y se ampliará en España. La compañÃa, que sigue sin ser rentable, confÃa en que esta reorganización le permita estabilizar sus cuentas y afrontar con mejores perspectivas el mercado de la recarga del vehÃculo eléctrico.