
Un informe reciente de Naciones Unidas ha puesto el foco sobre un vertedero de residuos en Chile que encabeza el listado mundial de los 50 puntos creados por el ser humano con mayores emisiones de metano. El documento, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), vuelve a subrayar la urgencia de actuar sobre este gas de efecto invernadero, con un impacto muy superior al dióxido de carbono en el corto plazo.
El análisis sitúa a este vertedero chileno como la fuente antropogénica más importante de metano detectada por satélite, muy por encima de otros enclaves industriales, petroleros o gasísticos repartidos por Asia y otras regiones. Aunque el listado tiene alcance global, las conclusiones son especialmente relevantes para los países europeos y para España, que siguen de cerca estas dinámicas para ajustar sus propias políticas climáticas y de gestión de residuos.
Un vertedero en Tiltil, Chile, como principal foco mundial de metano
Según el PNUMA, el sitio que encabeza el ranking es el relleno sanitario Los Colorados, gestionado por KDM y localizado en la comuna de Tiltil, a unos 60 kilómetros al norte de Santiago de Chile. Los datos del Observatorio Internacional de las Emisiones de Metano (IMEO) indican que este vertedero libera cada año más de 100.000 toneladas de metano a la atmósfera.
El metano (CH4) es un gas de efecto invernadero cuyo potencial de calentamiento puede ser hasta 80 veces mayor que el del CO2 en un periodo de veinte años. Los científicos estiman que es responsable de, al menos, una cuarta parte del calentamiento global actual, por lo que reducir estas emisiones puntuales tiene un efecto inmediato mucho más notable que otras medidas climáticas más lentas.
La información recopilada por la ONU se basa en un periodo móvil de seis meses, durante el cual unos treinta satélites de observación de la Tierra han monitorizado de forma sistemática los principales focos de emisión. Estos sensores permiten diferenciar mejor las fuentes de origen humano de otros aportes naturales y trazan un mapa de prioridades para la acción climática.
En el caso del vertedero de Tiltil, las coordenadas recogidas en el informe coinciden con este gran relleno sanitario, que ya había sido objeto de preocupación ambiental a nivel regional. La novedad ahora es que la magnitud de sus emisiones lo sitúa en el primer lugar mundial entre los puntos controlados, por delante incluso de instalaciones de petróleo y gas que históricamente eran consideradas las más problemáticas.
Para Europa y España, que están acelerando la transformación de sus sistemas de gestión de residuos hacia modelos más circulares, el caso chileno funciona como una señal de alarma sobre el papel de los vertederos mal sellados o gestionados de forma deficiente, un tipo de instalación que todavía existe en varios países comunitarios, sobre todo en el este del continente.
Talagante también se cuela en el top 10 mundial de emisiones

El informe de la ONU no se limita a un único punto en Chile. Un segundo vertedero situado al sur de la capital figura también entre las diez fuentes de metano de origen humano más relevantes del planeta. Se trata del relleno sanitario Santa Marta, del Consorcio Santa Marta, localizado en la comuna de Talagante, a unos 50 kilómetros de Santiago.
Este emplazamiento aparece en el séptimo lugar de la lista global, lo que convierte a Chile en uno de los países con mayor presencia en el top 10 junto a Turkmenistán. La combinación de ambos vertederos ilustra hasta qué punto los residuos urbanos pueden convertirse en un problema climático de primera magnitud cuando no se controla adecuadamente la generación y el aprovechamiento del biogás.
Las cifras exactas para Santa Marta varían ligeramente según las fuentes, pero el consenso de los datos recopilados por el PNUMA apunta a emisiones anuales masivas de metano, comparables en impacto climático a millones de vehículos de combustión. Esta situación refuerza el debate, también presente en Europa, sobre la necesidad de cerrar progresivamente los vertederos tradicionales o transformarlos en instalaciones con captación y valorización energética del gas.
En el contexto europeo, países como España, Francia o Alemania han avanzado en la instalación de sistemas de captación de biogás en rellenos sanitarios, utilizándolo para producir electricidad o calor. Aun así, el caso chileno recuerda que cualquier fuga relevante, ya sea por deficiencias técnicas o por vertederos ilegales o antiguos, puede desbaratar parte de los esfuerzos realizados en otros sectores como la industria o el transporte.
Las autoridades medioambientales europeas siguen con atención estos informes globales porque sirven para comparar el grado de vulnerabilidad de cada región. Para España, que ha tenido que afrontar expedientes sancionadores por vertederos irregulares en el pasado, la identificación de estos grandes focos en Chile funciona como ejemplo de lo que se debe evitar a través de controles más estrictos, sellados adecuados y alternativas al enterramiento de residuos.
Turkmenistán y China, otros grandes focos de metano
El ranking de los 50 sitios con mayores emisiones de metano no se limita al sector de los residuos. Turkmenistán, en Asia Central, concentra cuatro de los diez primeros puestos, todos ellos vinculados a instalaciones de explotación de hidrocarburos, tanto de petróleo como de gas natural.
Estas infraestructuras incluyen campos de extracción, gasoductos y plantas de procesado donde se producen fugas recurrentes y, en algunos casos, episodios de venteo o quema ineficiente que liberan grandes volúmenes de metano a la atmósfera. El informe subraya que estas prácticas suponen una pérdida de recurso energético y, a la vez, un daño climático considerable.
El documento de la ONU también identifica instalaciones relacionadas con la producción de carbón, especialmente en China, como otro grupo relevante dentro del listado. Minas activas, explotaciones a cielo abierto y plantas asociadas a este combustible fósil aparecen entre las 50 mayores fuentes de emisiones, lo que confirma el peso del carbón en la crisis climática, más allá del CO2 que se libera al quemarlo.
Para los países europeos, que llevan años intentando reducir su dependencia del gas ruso y de otros productores externos, estos datos sobre Turkmenistán resultan especialmente sensibles. La Unión Europea ha puesto sobre la mesa propuestas para exigir controles más estrictos de metano a sus socios energéticos, con el objetivo de que las importaciones de gas y petróleo estén sujetas a estándares de transparencia y reducción de fugas.
En el ámbito del carbón, la UE ha avanzado en el cierre de minas y centrales, pero el informe de Naciones Unidas recuerda que las emisiones de metano asociadas a la minería pueden persistir incluso tras el cese de la actividad, lo que obliga a vigilar de cerca los antiguos yacimientos que aún puedan liberar gas a la atmósfera.
Metano: un gas poco visible con un enorme impacto climático
Uno de los mensajes centrales del Observatorio Internacional de las Emisiones de Metano es que los 50 sitios identificados representan solo una pequeña parte de las emisiones globales, pero constituyen objetivos prioritarios para actuar con rapidez. Se trata de fuentes puntuales, muy intensas, cuya reducción puede lograrse con medidas técnicas relativamente directas.
La propia ONU recuerda que los satélites utilizados en este estudio solo detectan las emisiones más voluminosas, es decir, los grandes chorros de metano que se escapan de vertederos, infraestructuras de hidrocarburos o explotaciones mineras. Existe, por tanto, un número mucho mayor de fugas pequeñas o difusas que quedan fuera de este mapa pero que, sumadas, también tienen un efecto relevante.
Desde la perspectiva climática, actuar sobre el metano tiene una ventaja clara: al tratarse de un gas que permanece menos tiempo en la atmósfera que el CO2, reducir sus emisiones ofrece resultados relativamente rápidos en términos de freno del calentamiento global. De ahí que organismos internacionales y gobiernos lo consideren uno de los frentes más eficaces a corto plazo.
En España y en otros países europeos, el debate sobre el metano se centra no solo en los residuos (incluida la reparación y reutilización), sino también en la ganadería intensiva, las redes de gas y algunas actividades industriales. La comparación con los grandes focos identificados en Chile y Asia ayuda a dimensionar el problema y a priorizar inversiones en monitorización, sellado de fugas y tecnologías de aprovechamiento energético del gas.
Además, el avance de la observación satelital facilita que organizaciones científicas, autoridades reguladoras y ciudadanía dispongan de información más transparente sobre los puntos críticos. Esta mayor visibilidad reduce el margen para la inacción y dificulta que grandes episodios de contaminación pasen desapercibidos durante años.
El Sistema de Alerta y Respuesta de Metano de la ONU
Para reforzar la respuesta ante estos focos, Naciones Unidas puso en marcha en noviembre de 2022 el Sistema de Alerta y Respuesta de Metano, una iniciativa diseñada para avisar con rapidez a gobiernos y empresas cuando los satélites detectan grandes fugas o emisiones anómalas.
Este mecanismo, gestionado en el marco del PNUMA y el IMEO, envía notificaciones a los responsables de las instalaciones implicadas para que investiguen el origen de la fuga y apliquen las medidas correctoras necesarias. La idea es reducir al mínimo el tiempo que transcurre entre la detección y la actuación, evitando que el metano se siga liberando durante meses o incluso años.
Según los últimos datos difundidos por la ONU, el sistema ha permitido ya recortar las emisiones de 41 «fuentes importantes de metano». Se estima que, antes de ser mitigadas, estas fuentes llegaron a liberar en conjunto unos 1,2 millones de toneladas de metano, una cantidad cuyo impacto climático se ha equiparado al uso de casi 24 millones de coches de gasolina durante un año.
La experiencia con este programa está siendo seguida con interés en Europa, donde se discute la posibilidad de integrar alertas satelitales similares en la normativa comunitaria, especialmente en sectores estratégicos como la energía y los residuos. España, con su combinación de vertederos activos, redes de gas y un importante sector ganadero, podría beneficiarse de una adopción temprana de sistemas de vigilancia de este tipo.
A medio plazo, la perspectiva de que grandes instalaciones puedan ser monitorizadas desde el espacio de forma prácticamente continua genera un incentivo adicional para mejorar sellados, infraestructuras y protocolos de mantenimiento. El caso del vertedero chileno que lidera el ranking mundial es un ejemplo claro de cómo una instalación concreta puede quedar expuesta en el mapa global de emisiones.
El nuevo listado de la ONU, con un vertedero en Chile a la cabeza y varios enclaves de hidrocarburos y carbón repartidos por Asia, señala una hoja de ruta bastante concreta para reducir rápidamente el metano de origen humano: actuar primero sobre los grandes focos detectables desde el espacio y, en paralelo, reforzar la regulación y la vigilancia sobre vertederos, explotaciones energéticas y minas. Para España y el resto de Europa, que aspiran a liderar la acción climática, seguir de cerca estos casos y anticiparse a situaciones similares dentro de sus fronteras se ha convertido en una pieza más de la estrategia para contener el calentamiento del planeta.