Tras la última DANA que afectó con intensidad a la Comunitat Valenciana, uno de los principales desafíos ha sido qué hacer con la enorme cantidad de lodos y restos arrastrados por la riada. Lejos de limitarse a tratarlos como un simple residuo, distintos centros de investigación se han propuesto convertirlos en un recurso útil para la industria cerámica y de la construcción.
En este contexto, el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) se ha situado en primera línea con varios proyectos que exploran la valorización de los lodos de la DANA para incorporarlos a materiales cerámicos y cementosos. La idea es clara: transformar un problema ambiental de gran magnitud en una oportunidad para avanzar en economía circular, simbiosis industrial y reconstrucción de los municipios afectados.
Recogida y estudio de los lodos procedentes de la DANA
A finales de diciembre de 2025, personal del ITC llevó a cabo la recogida de lodos procedentes de la DANA en las instalaciones del Instituto Mediterráneo de Estudios Ecológicos (IMEE). Esta actuación se realizó con las autorizaciones pertinentes de la Generalitat Valenciana, lo que garantiza el control administrativo y ambiental de todo el proceso.
Estos lodos, que forman parte de las más de 800.000 toneladas de residuos y sedimentos generados por la riada en la zona de Valencia, se han convertido en el punto de partida de varias líneas de investigación. El objetivo principal es analizar su composición y comprobar su idoneidad como materia prima secundaria en productos cerámicos y cementosos.
La iniciativa se enmarca en los proyectos AQUA+ y GRAN SLUDGE, en los que el ITC trabaja junto con otras entidades especializadas en aguas, construcción y cerámica. En ambos casos, la premisa es la misma: reaprovechar materiales complejos procedentes de episodios climáticos extremos, en lugar de enviarlos a vertedero o gestionarlos únicamente como un residuo a eliminar.
Además del trabajo del ITC, otras instituciones como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) también se han interesado por las posibilidades de los lodos de la DANA, lo que refuerza el peso científico y técnico de esta línea de actuación orientada a la industria azulejera y a la construcción sostenible.
Simbiosis industrial y ciclo integral del agua: proyecto AQUA+
El proyecto AQUA+ se centra en crear una simbiosis industrial entre el sector del tratamiento de aguas, la construcción y la industria cerámica. Para ello, el ITC colabora con los grupos de investigación TECASOS y CECOM de la Universitat Jaume I, además de empresas como Emivasa, Euroatomizado Grupo y Topciment, que aportan su experiencia industrial y su conocimiento de mercado.
Una de las líneas clave del proyecto es la valorización de los subproductos de las plantas de potabilización. Estos residuos, que tradicionalmente se trataban como un coste de gestión, se investigan ahora como recursos de alto valor añadido. Entre las aplicaciones estudiadas destacan las membranas cerámicas destinadas al propio proceso de potabilización, lo que permitiría cerrar el ciclo integral del agua utilizando productos generados a partir de sus propios residuos.
Dentro de AQUA+ también se está trabajando en el desarrollo de productos cerámicos con menor impacto ambiental y materiales cementosos más sostenibles. La incorporación de residuos como los lodos de la DANA busca reducir el consumo de materias primas vírgenes y dar salida a miles de toneladas de subproductos que se generan cada año en los sectores del agua y la construcción.
En la Comunitat Valenciana, la valorización de los lodos generados durante la DANA se considera todavía un reto pendiente. AQUA+ asume este desafío analizando su posible inclusión en nuevas formulaciones de baldosas cerámicas, membranas cerámicas y derivados del cemento. La intención es que los productos resultantes puedan emplearse de manera prioritaria en municipios dañados por la DANA, de forma que el territorio afectado se beneficie directamente de la innovación.
El propio equipo de investigación plantea que los materiales desarrollados se destinen a la reconstrucción y rehabilitación de las zonas castigadas por la riada, integrando así la gestión del residuo en una estrategia más amplia de recuperación ambiental, social y económica del territorio.
Apoyo europeo y autonómico a la valorización de lodos
El despliegue de estas iniciativas no sería posible sin un marco sólido de financiación pública. El proyecto AQUA+ cuenta con el respaldo del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i Innovación) y de la Unión Europea, a través del Programa FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027.
Este apoyo permite que el ITC y sus socios puedan validar nuevas soluciones cerámicas y cementosas a escala de laboratorio y, posteriormente, en condiciones más cercanas a la realidad industrial. El objetivo es comprobar que la incorporación de lodos procedentes de la DANA no solo es viable técnicamente, sino que ofrece un impacto ambiental, social y económico positivo en el territorio.
En concreto, los fondos europeos de desarrollo regional se orientan a impulsar proyectos innovadores con capacidad de transformación en sectores estratégicos como el del agua, la construcción y la cerámica. En este caso, la valorización de lodos encaja plenamente con la agenda comunitaria de economía circular y reducción de residuos, además de contribuir a la adaptación frente a eventos climáticos extremos.
Desde el ITC se subraya que la colaboración económica de las administraciones públicas resulta esencial para asumir los costes de investigación, caracterización de residuos y validación de prototipos, fases que son imprescindibles antes de dar el salto a una aplicación industrial regular.
GRAN SLUDGE: granulación de lodos en el proceso cerámico
En paralelo a AQUA+, el proyecto GRAN SLUDGE aborda específicamente la viabilidad de introducir lodos de la DANA en el proceso cerámico mediante técnicas de granulación. Esta iniciativa también cuenta con financiación de IVACE+i y de los Fondos Europeos FEDER, lo que permite avanzar de forma coordinada en varias líneas de trabajo complementarias.
La técnica de granulación consiste en transformar los lodos y otros materiales finos en gránulos con propiedades físicas adecuadas para ser incorporados a la fabricación de productos cerámicos. Este enfoque presenta dos ventajas importantes: por un lado, reduce el consumo de agua en el proceso de fabricación y, por otro, facilita la reincorporación de residuos al ciclo productivo sin comprometer la calidad final de las piezas.
GRAN SLUDGE estudia con detalle aspectos como la compatibilidad de los lodos con las pastas cerámicas habituales, el comportamiento durante la cocción, las posibles emisiones asociadas y el cumplimiento de los estándares técnicos exigidos por la industria azulejera. La meta es determinar en qué proporciones y bajo qué condiciones estos materiales pueden integrarse de manera segura y eficiente.
Según los responsables del proyecto, esta línea de trabajo refuerza la economía circular en el sector cerámico, al transformar un flujo de residuos generado de forma puntual pero masiva en una fuente alternativa de materias primas. Al mismo tiempo, se contribuye a rebajar la presión sobre canteras y recursos naturales, algo especialmente relevante en una región con fuerte tradición azulejera como la de Castellón.
El uso de técnicas de granulación con lodos de la DANA se combina, además, con otras mejoras de proceso orientadas a aumentar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental global de la fabricación cerámica, alineando al sector con las exigencias regulatorias y las demandas de sostenibilidad del mercado europeo.
Aplicaciones en cerámica, cemento y reconstrucción de municipios
Las investigaciones desarrolladas en el marco de AQUA+ y GRAN SLUDGE contemplan una amplia gama de aplicaciones potenciales para los lodos de la DANA. Entre las más destacadas se encuentran las nuevas composiciones de baldosas cerámicas, en las que se estudia la sustitución parcial de materias primas convencionales por estos residuos tratados.
Otra de las líneas con mayor proyección es el uso de los lodos en la fabricación de membranas cerámicas destinadas a procesos de tratamiento y potabilización de agua. En este caso, el interés radica en que los propios subproductos generados por el sistema de abastecimiento puedan reintroducirse en el ciclo del agua como parte de la solución tecnológica, cerrando así un círculo de aprovechamiento prácticamente completo.
El proyecto también contempla su incorporación a derivados del cemento y materiales cementosos más sostenibles. Mediante un diseño cuidadoso de las formulaciones, se analizan parámetros como la resistencia mecánica, la durabilidad y el comportamiento frente a agentes externos, con la intención de que estos productos puedan emplearse en obras de rehabilitación y nueva construcción.
Una dimensión especialmente relevante es la destinación prioritaria de los productos obtenidos a los municipios más afectados por la DANA. La idea que se maneja es que parte de las baldosas, membranas y elementos cementosos desarrollados gracias a estos proyectos se entreguen a las localidades dañadas por la catástrofe, cerrando un ciclo en el que el propio residuo generado por la riada pasa a formar parte de la solución para su reconstrucción.
De este modo, la valorización de lodos no se plantea solo como una cuestión técnica o ambiental, sino también como una herramienta de recuperación territorial con impacto social, que ayuda a canalizar recursos, conocimiento y financiación hacia las zonas que más han sufrido las consecuencias del episodio meteorológico extremo.
La apuesta por aprovechar los lodos de la DANA en materiales cerámicos y cementosos muestra cómo la colaboración entre centros de investigación, administraciones y empresas puede convertir una catástrofe en un impulso para la innovación. Proyectos como AQUA+ y GRAN SLUDGE avanzan en la línea de una industria cerámica más sostenible, basada en la economía circular y la simbiosis industrial, al tiempo que ofrecen soluciones concretas para gestionar grandes volúmenes de residuos y apoyar la reconstrucción de los municipios afectados en la Comunitat Valenciana.