Vacas de raza mallorquina en Galatzó: ganadería extensiva y recuperación agraria

  • Introducción de un toro y siete vacas de raza mallorquina en la finca pública de Galatzó para reforzar la gestión forestal y la actividad agraria tradicional.
  • Proyecto de ganadería extensiva con collar GPS y carga ganadera controlada para prevenir incendios, conservar el paisaje y favorecer la biodiversidad.
  • Gestión de la finca mediante custodia agraria con la Associació de Pagesos per la Terra y papel clave de Pau Canals en el plan de aumento progresivo del rebaño.
  • Galatzó se consolida como espacio agrario, forestal y de conservación de fauna protegida, con un plan forestal y la restauración de les cases de Galatzó.

vacas raza mallorquina en Galatzó

La finca pública de Galatzó, en el municipio mallorquín de Calvià, vive una nueva etapa marcada por el regreso de la actividad agraria tradicional. La reciente llegada de un pequeño rebaño de vacas de raza mallorquina se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de este cambio de rumbo, que combina usos agrícolas, gestión forestal y conservación de la naturaleza.

Con la entrada de estos animales se busca que la posesión vuelva a parecerse a lo que fue durante generaciones: un espacio rural vivo, productivo y al mismo tiempo cuidador del paisaje. El Ayuntamiento, las entidades agrarias y varias organizaciones sociales han unido esfuerzos para que Galatzó sea un referente en ganadería extensiva y buen manejo del territorio.

Ocho vacas de raza mallorquina para recuperar los usos tradicionales

El proyecto ha arrancado con la introducción de ocho ejemplares de vaca de raza mallorquina, concretamente un toro y siete vacas, en los pastos de la finca pública de Galatzó. Estos animales forman el núcleo de un rebaño que está llamado a crecer durante los próximos años, siempre con criterios de sostenibilidad y adaptación al entorno mediterráneo.

Las reses proceden de la explotación de Pau Canals en Son Bugadelles, también en el término de Calvià. Su llegada se ha materializado gracias a un convenio firmado entre el Ayuntamiento de Calvià y la Associació de Pagesos per la Terra, entidad que asume la gestión agraria de buena parte del predio bajo un modelo de custodia del territorio.

Con este paso, el Consistorio remarca que se pretende hacer viable la finca desde el punto de vista agrario y que se convierta en ejemplo vivo de los usos tradicionales del campo mallorquín. La presencia de ganado vacuno se suma a la cabaña ya existente de ovejas, burros y porcino, así como a las colmenas y a la actividad de apicultura, que aportan un importante valor ambiental y productivo.

Desde el área municipal responsable se insiste en que no se trata de una actuación aislada, sino del primer paso de un plan de introducción gradual en clave de transición ecológica ganadera de más animales de esta raza autóctona. El objetivo, a medio plazo, es consolidar un rebaño numeroso y bien adaptado que refuerce tanto la dimensión agraria como la función ecológica de la finca.

Juan Thomàs, teniente de alcalde de Calvià, ha subrayado que esta apuesta persigue “recuperar la actividad agraria en Galatzó y que la finca luzca como la recordaban nuestros abuelos”. La intención es que vecinos de todas las edades puedan visitarla y verla como una referencia de cómo deben mantenerse las grandes possessions del municipio.

ganado vacuno mallorquín en finca Galatzó

Una raza autóctona, resistente y adaptada al entorno de la Serra

No se ha elegido cualquier ganado para este proyecto: el Ayuntamiento y la Associació de Pagesos per la Terra han optado por la vaca de raza mallorquina, una variedad autóctona que históricamente ha estado ligada a los paisajes agrarios de la isla. Su rusticidad y su capacidad de aprovechar pastos pobres la convierten en una opción especialmente adecuada para un entorno de montaña mediterránea.

La institución municipal destaca que estas vacas se caracterizan por su resistencia, sobriedad y buena adaptación al clima seco y caluroso. Esto permite que puedan pastar amplias superficies sin necesidad de infraestructuras intensivas ni aportes de pienso elevados, algo clave cuando se pretende compatibilizar ganadería y conservación de hábitats.

El rebaño está compuesto por animales adiestrados previamente para el pastoreo en espacios abiertos. Además, cada ejemplar porta un collar con sistema GPS que marca en todo momento las zonas donde pueden desplazarse y alimentarse. De este modo, el personal técnico puede guiarlos a través de las diferentes partes de la finca, evitando la sobrecarga de ciertas áreas o la entrada en espacios especialmente sensibles.

Este control tecnológico se combina con el conocimiento tradicional del territorio por parte de los ganaderos. El sistema de localización permite modular el uso de los pastos según la época del año, el estado de la vegetación y las necesidades de conservación de cada zona, ajustando la presencia del ganado a la capacidad de regeneración del ecosistema.

Para la Associació de Pagesos per la Terra, la elección de esta raza autóctona tiene también una lectura cultural y genética: ayudar a mantener una variedad ganadera ligada históricamente al paisaje rural de Mallorca, en un momento en que muchas razas locales se han visto desplazadas por otras de mayor rendimiento intensivo.

Ganadería extensiva para prevenir incendios y cuidar el paisaje

Más allá de la producción de carne o de la recuperación de usos tradicionales, la introducción de vacas de raza mallorquina en Galatzó tiene una clara vocación de herramienta de gestión forestal y prevención de incendios. La finca ocupa una gran extensión dentro del término de Calvià y se sitúa en un entorno de monte y garriga altamente inflamable en verano.

El consistorio calvianer recuerda que la ganadería extensiva vacuna en medios mediterráneos cumple un papel esencial en el mantenimiento del ecosistema. El pastoreo genera un desbroce natural al consumir biomasa, matorrales y hierbas secas que, de otra manera, se acumularían en el suelo, aumentando el riesgo de incendios forestales de gran intensidad.

Además, el movimiento constante del ganado ayuda a mantener abiertos los paisajes tradicionales de mosaico agrario y forestal, favoreciendo hábitats de interés para numerosas especies de flora y fauna. La presencia de vacas contribuye también a la fertilización natural del suelo mediante sus deyecciones, que devuelven nutrientes al terreno y mejoran la estructura del mismo.

La clave, remarca el Ayuntamiento, es garantizar una carga ganadera proporcionada y sostenible, adaptada a la capacidad de regeneración de la vegetación. Un exceso de animales podría provocar sobrepastoreo y erosión, mientras que una presencia bien calibrada se convierte en una aliada para la conservación del entorno y la reducción del combustible vegetal.

Este enfoque entronca con las estrategias europeas que apuestan por la ganadería extensiva como herramienta de gestión del territorio, especialmente en zonas de montaña y espacios naturales protegidos. Galatzó se posiciona así como un ejemplo local de cómo integrar producción agraria, prevención de incendios y objetivos de biodiversidad.

pastoreo de vacas mallorquinas en Galatzó

Custodia agraria y papel de la Associació de Pagesos per la Terra

La gestión de la finca pública de Galatzó se articula a través de un convenio de custodia agraria entre el Ayuntamiento de Calvià y la Associació de Pagesos per la Terra, con sede en el propio municipio. Este modelo se basa en acuerdos voluntarios entre los propietarios de los terrenos y entidades sin ánimo de lucro, que asumen compromisos de conservación y uso sostenible.

En el caso concreto de Galatzó, la asociación se encarga de gestionar los cultivos de secano y la ganadería que se desarrolla en la finca, incluyendo ahora las vacas de raza mallorquina. Esta fórmula permite combinar el conocimiento técnico con la experiencia de los productores locales, asegurando que las decisiones sobre pastos, siembras y manejo forestal se tomen con criterios tanto ecológicos como agronómicos.

El presidente de la entidad, Pau Canals, ha explicado que la intención es seguir incrementando el número de animales de forma escalonada. La previsión es que los ejemplares ya liberados en el mirador de Ses Sínies se reproduzcan y, con el tiempo, se pueda alcanzar un rebaño cercano al centenar de cabezas, siempre que las condiciones del terreno y la planificación lo permitan.

Este crecimiento controlado forma parte de un plan de introducción a largo plazo, que no sólo busca aumentar el número de reses, sino también consolidar un modelo de ganadería extensiva ejemplar en la Serra de Tramuntana. El seguimiento mediante GPS y la coordinación constante entre Ayuntamiento y Pagesos per la Terra serán claves para ajustar el volumen de ganado a la realidad de la finca.

La custodia agraria, tal como la define el propio consistorio, es una herramienta de conservación del medio ambiente basada en la colaboración. Permite que las administraciones públicas compartan responsabilidad con asociaciones y fundaciones, generando una gestión más cercana al territorio y a quienes lo trabajan día a día.

Plan forestal, actividad social y conservación de especies protegidas

El proyecto de las vacas de raza mallorquina encaja dentro de una visión más amplia para Galatzó, donde se combinan la recuperación agraria, la gestión forestal y la dimensión social de la finca. Desde el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento se está trabajando en la licitación de un plan forestal específico para el predio.

Este documento deberá concretar la estrategia para recuperar tierras de cultivo, poner en valor olivos centenarios y restaurar los tradicionales marges de piedra seca, elementos que configuran el paisaje agrario clásico de la Serra. La presencia de ganado, incluidos los nuevos ejemplares de vaca mallorquina, se integrará en ese esquema como pieza fundamental de la gestión del monte y de los pastos.

La finca también cumple una importante función social gracias a la participación de Amadip-Esment, entidad que gestiona la parte social del espacio, los jardines y el huerto de regadío con árboles frutales. Estas actividades permiten que personas con distintas capacidades participen en tareas agrarias y de mantenimiento, reforzando el vínculo entre la comunidad y el territorio.

Durante la actual legislatura, Galatzó ha reforzado su rol como lugar de encuentro para la ciudadanía de Calvià: acoge campamentos de verano para niños y niñas residentes, talleres, actividades saludables y eventos municipales, incluido el tradicional pancaritat. De este modo, la finca se abre al público y se convierte en un espacio donde se combinan ocio, educación ambiental y memoria rural.

En paralelo, Galatzó se ha consolidado como santuario de fauna protegida. En coordinación con el Govern balear y el Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Islas Baleares (COFIB), el predio alberga un Centro de Acogida de Tortuga Mora, así como proyectos de reintroducción de esta especie y de ejemplares de águila de Bonelli, conocida en la isla como águila coa barrada. La compatibilización de estas iniciativas con la ganadería extensiva es uno de los retos de la gestión del espacio.

Una finca pública clave en el municipio de Calvià

La finca pública de Galatzó fue adquirida por el Ayuntamiento de Calvià en 2006 y desde entonces se ha ido definiendo su papel dentro del municipio. Con casi 2.000 cuarteradas -unos 14 millones de metros cuadrados-, representa en torno al 10 % de la superficie total del término municipal, lo que la convierte en un activo territorial de primer orden.

El predio limita con los municipios de Puigpunyent, Estellencs y Andratx y forma parte del característico paisaje de la Serra de Tramuntana, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en la categoría de paisaje cultural. Su combinación de áreas forestales, antiguos bancales de cultivo y construcciones tradicionales la hace especialmente valiosa desde el punto de vista histórico, ambiental y paisajístico.

Además de la dimensión agraria y ganadera, en Galatzó destaca el conjunto arquitectónico de les cases de Galatzó, actualmente en proceso de restauración y modernización. El objetivo es recuperar este complejo como espacio visitable y funcional, manteniendo su esencia patrimonial mientras se adapta a nuevos usos culturales, educativos y de gestión.

La incorporación de las vacas de raza mallorquina se inserta, por tanto, en una estrategia global que aspira a que la finca sea un modelo de gestión integral del territorio: producción compatible con la conservación, apertura al público sin perder el carácter de explotación agraria y protección de especies y elementos patrimoniales singulares.

Con el rebaño de raza mallorquina pastando en sus laderas, Galatzó refuerza su imagen de gran posesión mediterránea donde la ganadería extensiva, la gestión forestal planificada y la custodia agraria se dan la mano. Lo que hoy son sólo ocho animales geolocalizados y cuidadosamente manejados se perfila como el germen de un proyecto más amplio, en el que tradición rural, innovación y conservación del paisaje se combinan para mantener viva una de las fincas públicas más emblemáticas de Calvià.

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