La movilidad eléctrica avanza a buen ritmo y con ella crece la necesidad de gestionar las baterías cuando dejan de ser útiles. En España, el parque de vehículos electrificados ya supera las 850.000 unidades, una cifra que seguirá aumentando y que obliga a preparar infraestructuras capaces de recuperar los materiales valiosos que contienen estos acumuladores. El reciclaje de baterías de coche eléctrico se ha convertido en una actividad con un elevado potencial de crecimiento, tanto por el volumen de residuos que se generará como por la oportunidad de reducir la dependencia de materias primas importadas.
En este contexto, la comarca leonesa de El Bierzo acoge uno de los proyectos más ambiciosos del sector. La empresa Urbaser está construyendo una planta de reciclaje de baterías de litio en el polígono de El Bayo, en Cubillos del Sil, una instalación que aspira a convertirse en referencia nacional. La iniciativa, que surgió del plan de reindustrialización vinculado al cierre de la central térmica de Compostilla II, ha requerido varios años de tramitación y diseño hasta llegar a la fase de obras.

Una planta pionera en El Bierzo
La instalación que Urbaser está levantando en Cubillos del Sil será una de las primeras de su tipo en España. Según la información disponible, la planta tendrá una capacidad de tratamiento de 20.000 toneladas de baterías al año, lo que equivale a procesar entre 60.000 y 200.000 baterías de litio procedentes de vehículos eléctricos y otros dispositivos. Está previsto que las operaciones comiencen durante el segundo semestre de 2027, y la capacidad se irá ampliando por fases hasta alcanzar ese volumen máximo.
El proyecto ha sido posible gracias a la colaboración entre Urbaser y Endesa, que identificaron el reciclaje de baterías como una oportunidad dentro del plan Futur-e de reindustrialización de la zona. La sociedad creada para impulsar la iniciativa, Novolitio, adquirió los terrenos en el polígono de El Bayo y ha trabajado en la definición de la tecnología más eficiente, la obtención de permisos medioambientales y la estructuración financiera. Aunque Endesa ya no forma parte de la sociedad, continúa realizando un seguimiento cercano del proyecto.

El contexto del reciclaje en España
España genera todavía un volumen reducido de baterías de tracción fuera de uso, pero esa situación es temporal. El crecimiento del parque de vehículos eléctricos e híbridos enchufables, que ya supera las 850.000 unidades, multiplicará la cantidad de acumuladores que deberán ser reciclados en los próximos años. La recuperación de materiales como litio, níquel, cobalto y manganeso es clave para la economía circular y para reducir la dependencia exterior de estos recursos críticos.
La planta de Cubillos del Sil se enmarca en una estrategia más amplia para que España pueda gestionar sus propios residuos de baterías. Según estimaciones del sector, en 2030 se podrían recuperar alrededor de 9.400 toneladas de materias primas de baterías de vehículos eléctricos, suficientes para fabricar unos 33.000 nuevos acumuladores. Ese material reciclado cubriría el 84,5% del litio y el 60,2% del cobalto que necesitaría la industria española de baterías ese año.

La recuperación de materiales críticos
Más allá de la gestión de residuos, el reciclaje de baterías permite recuperar minerales esenciales para fabricar nuevos acumuladores. El litio, el cobalto, el níquel y el manganeso son algunos de los materiales que se pueden extraer de las baterías agotadas mediante procesos hidrometalúrgicos o pirometalúrgicos. La normativa europea exige que a partir de 2027 se recupere al menos el 90% del cobalto, cobre, plomo y níquel, y el 50% del litio, porcentajes que aumentarán en 2031.
La planta de Urbaser contribuirá a cumplir esos objetivos, pero el desafío va más allá. España necesita ampliar no solo las instalaciones de reciclaje, sino también la logística y tecnología de reciclaje, el transporte especializado y el desmontaje seguro de las baterías para evitar que acaben en plantas extranjeras. La inversión en infraestructuras como la de Cubillos del Sil es un paso firme hacia la autonomía estratégica en la cadena de valor de la movilidad eléctrica.

La puesta en marcha de esta planta representa un hito para la economía circular en España. Con una capacidad de 20.000 toneladas anuales y la previsión de empezar a operar en 2027, la instalación de Cubillos del Sil se consolida como un proyecto clave para gestionar el creciente volumen de baterías fuera de uso y recuperar los materiales críticos que necesita la industria. La colaboración entre empresas y administraciones ha sido fundamental para que esta iniciativa, que nació del plan de reindustrialización de El Bierzo, se haya convertido en una realidad que marcará el futuro del reciclaje de baterías en España.
