
Las inundaciones no solo provocan daños materiales, sino que también remueven sedimentos y dispersan contaminantes acumulados durante años, generando nuevos riesgos para los ecosistemas y la salud. Para hacer frente a este problema, el Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas (CSIC) coordina FLOWSAFE, un proyecto europeo que desarrollará una plataforma capaz de restaurar ecosistemas degradados tras las inundaciones mediante la combinación de soluciones basadas en la naturaleza, inteligencia artificial, sensores inteligentes y técnicas avanzadas de biorremediación.
La iniciativa, financiada por el programa Horizonte Europa 2021-2027, diseñará una estrategia adaptable a las caracterÃsticas de cada territorio para recuperar espacios afectados por mezclas complejas de contaminantes. Como explica Marta Arroyo, investigadora del CSIC en el Instituto de AgroquÃmica y TecnologÃa de Alimentos y coordinadora del proyecto, «las inundaciones arrastran contaminantes de muy diversa naturaleza, dando lugar a mezclas que difÃcilmente se producirÃan en otras circunstancias. Además, generan nuevos riesgos para los ecosistemas y la salud porque remueven y ponen en circulación contaminantes acumulados en los lodos. Nuestro objetivo es desarrollar herramientas que permitan restaurar estos espacios de forma más rápida, eficaz y adaptada a cada territorio».
Una plataforma modular con inteligencia artificial y biorremediación
Actualmente, más del 60 % de la superficie de la Unión Europea presenta algún grado de degradación ambiental. La contaminación heredada es una de las principales causas de este deterioro y sus efectos se agravan durante las inundaciones, el desastre natural más frecuente en Europa. Con FLOWSAFE, el equipo pretende contribuir al objetivo europeo de que el 90 % de los hábitats degradados estén en proceso de restauración antes de 2050. Para ello desarrollará una plataforma modular que integrará soluciones basadas en la naturaleza, herramientas biotecnológicas e inteligencia artificial para acelerar la recuperación ambiental y validar su eficacia en condiciones reales.
El sistema actuará tanto sobre los sedimentos, donde se concentra gran parte de la contaminación, como sobre la columna de agua, donde estas sustancias se liberan y son transportadas. Entre los contaminantes prioritarios que abordará se encuentran metales y metaloides, microplásticos, residuos farmacéuticos, pesticidas, compuestos PFAS e hidrocarburos aromáticos policÃclicos, considerados especialmente peligrosos por su persistencia y su impacto sobre la salud y el medio ambiente. La plataforma incorporará sensores inteligentes y sistemas de observación de la Tierra que alimentarán un modelo basado en inteligencia artificial capaz de identificar los contaminantes prioritarios tras una inundación, anticipar distintos escenarios de riesgo y diseñar actuaciones adaptadas a las caracterÃsticas de cada territorio.

Tres escenarios reales en Europa para validar la tecnologÃa
Las tecnologÃas desarrolladas se pondrán a prueba en tres zonas europeas especialmente afectadas por inundaciones recientes. Una de ellas será L’Albufera, donde la DANA de octubre de 2024 provocó una entrada masiva de agua y contaminantes. Los otros dos casos de estudio serán la subcuenca del rÃo Kaczawa, en la región polaca de Silesia, afectada por las inundaciones de septiembre de 2024, y la subcuenca del rÃo Meža, en la región eslovena de Carintia, que sufrió importantes avenidas de agua en agosto de 2023. Según señala Marta Arroyo, «estos tres casos representan diferentes regiones biogeográficas europeas y permitirán validar soluciones adaptadas a distintos tipos de ecosistemas de agua dulce, condiciones climáticas y perfiles de contaminación».
En estos emplazamientos se desplegarán sensores inteligentes y sistemas de observación de la Tierra que alimentarán un modelo basado en inteligencia artificial. El proyecto cuenta con un presupuesto de 4 millones de euros y estará vigente hasta 2030. Reúne a entidades de España, Polonia, Eslovenia, Grecia, Austria y Suecia, entre las que se incluyen centros del CSIC, la Universidad de Burgos, la Universitat de València, Global Omnium y otros socios europeos. Los investigadores prevén que antes de 2050 la plataforma pueda desplegarse en unas 20.000 hectáreas distribuidas en veinte espacios degradados de alto valor ecológico. Sus estimaciones apuntan a que permitirá eliminar más del 80 % de las mezclas de contaminantes presentes en las zonas restauradas, reducir los riesgos ecológicos y sanitarios y mejorar la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas.

La incorporación de inteligencia artificial aspira a reducir a la mitad el tiempo necesario para planificar las actuaciones tras una inundación, mejorando la capacidad de respuesta de las administraciones. Los resultados del proyecto también contribuirán al desarrollo de polÃticas europeas, nacionales y regionales orientadas a la restauración de ecosistemas, la adaptación al cambio climático y la regulación de nuevas tecnologÃas aplicadas a la remediación ambiental. Con FLOWSAFE, Europa da un paso adelante en la restauración de ecosistemas degradados, combinando innovación tecnológica y soluciones naturales para hacer frente a uno de los mayores desafÃos ambientales del siglo.