Torrevieja adjudica la Zona de Bajas Emisiones y acelera su implantación urbana

  • Torrevieja adjudica por 1.189.213 euros la implantación de su Zona de Bajas Emisiones con fondos Next Generation-EU.
  • La ZBE se desplegarĆ” en dos fases con 39 puntos de control de accesos y un amplio sistema de sensores ambientales.
  • El contrato prevĆ© una ejecución inicial de hasta 15 semanas, con reducción de plazos y mejoras tĆ©cnicas ofrecidas por la adjudicataria.
  • Se incluye un mantenimiento tecnológico de tres aƱos bajo modelo SaaS para garantizar supervisión continua y actualizaciones.

Zona de Bajas Emisiones en Torrevieja

La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Torrevieja ha dado luz verde a la adjudicación definitiva del contrato para poner en marcha la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en el casco urbano. Se trata de un proyecto que llevaba tiempo sobre la mesa y que ahora avanza con un presupuesto de 1.189.213 euros, financiado a través de los fondos europeos Next Generation-EU dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).

Con esta actuación, el Consistorio pretende ordenar el acceso de vehículos al centro, recortar emisiones y mejorar la calidad del aire en una ciudad marcada por el trÔfico intenso y la elevada afluencia turística. La futura ZBE combinarÔ restricciones progresivas al trÔfico mÔs contaminante con un despliegue tecnológico para controlar en tiempo real tanto la movilidad como los niveles de contaminación.

Adjudicación del contrato y objetivos principales del proyecto

El contrato para la implantación de la Zona de Bajas Emisiones ha sido adjudicado a la empresa Estacionamientos y Servicios S.A.U. (EYSA), por un importe total de 1.189.213 euros IVA incluido. La operación se enmarca en el Componente 1 – Inversión 1 del PRTR, que impulsa proyectos de movilidad urbana sostenible en EspaƱa con cargo a los fondos Next Generation-EU.

El objetivo central de la iniciativa es la creación de un perímetro de bajas emisiones en torno al centro urbano, en el que el acceso de los vehículos mÔs contaminantes se vea limitado de forma gradual. La idea es reducir la congestión, rebajar la presencia de gases nocivos y fomentar un entorno urbano mÔs saludable, seguro y adecuado para el peatón.

Esta actuación responde a la obligación legal que marca la Ley de Cambio ClimÔtico y Transición Energética para las ciudades de mÔs de 50.000 habitantes, que deben disponer de ZBE desde 2023. Torrevieja, como otros municipios españoles, ha llegado con cierto retraso a esa cita, pero el Ayuntamiento considera que este contrato supone un paso clave para ponerse al día y alinearse con las directrices estatales y europeas.

La ciudad se enfrenta ademÔs a una realidad específica: alta densidad de trÔfico y fuerte presión turística, especialmente en temporada alta. La futura ZBE pretende adaptarse a este contexto, regulando el acceso de vehículos al centro sin bloquear por completo la actividad económica ni la vida cotidiana de residentes y visitantes.

Qué vehículos podrÔn acceder y cómo se aplicarÔn las restricciones

Aunque el Ayuntamiento todavía debe concretar la letra pequeña de la regulación, el esquema de la Zona de Bajas Emisiones seguirÔ las pautas generales establecidas por la normativa española. En este tipo de Ôreas, el acceso no se prohíbe a todos los coches, sino que se prioriza la entrada de los vehículos menos contaminantes.

En la prÔctica, las restricciones suelen centrarse en coches y furgonetas mÔs antiguos y sin distintivo ambiental de la DGT, mientras que los vehículos con etiqueta 0, ECO, C o B pueden circular con mayor flexibilidad, aunque sujetos a posibles condiciones horarias, criterios de ocupación o excepciones concretas fijadas por cada ayuntamiento.

También se contemplan habitualmente excepciones para residentes, garajes, servicios de reparto, emergencias o personas con movilidad reducida, aspectos que deberÔn concretarse en las ordenanzas municipales de Torrevieja. La puesta en marcha de la ZBE irÔ acompañada de señalización específica y campañas informativas para aclarar quién puede entrar, en qué horarios y con qué requisitos.

La intención municipal es que el nuevo sistema contribuya a recuperar espacio pĆŗblico y favorecer medios de transporte mĆ”s sostenibles —como el desplazamiento a pie, la bicicleta o el transporte pĆŗblico—, sin dejar de atender las necesidades de la actividad comercial y de los residentes del centro.

Despliegue tecnológico para controlar trÔfico y calidad del aire

Una de las piezas fundamentales del proyecto es el amplio despliegue tecnológico previsto para gestionar la ZBE. El diseño incluye desde cÔmaras de lectura de matrículas hasta sensores ambientales y una plataforma integral de datos que permitirÔ supervisar la situación de la ciudad en tiempo real.

El plan contempla la instalación de cÔmaras LPR (lectura automÔtica de matrículas) en los puntos de acceso a la zona restringida. Estos equipos permitirÔn saber qué vehículos entran y salen, comprobar si cumplen los requisitos ambientales establecidos y, en su caso, aplicar las sanciones correspondientes o gestionar las autorizaciones especiales.

Junto a ello se desplegarĆ” una red de sensores para medir contaminantes clave como dióxido de nitrógeno (NOā‚‚), partĆ­culas en suspensión PMā‚‚.ā‚… y PM₁₀, monóxido de carbono (CO) y dióxido de azufre (SOā‚‚), ademĆ”s de registrar el nivel de ruido. Estos dispositivos se distribuirĆ”n en diferentes puntos estratĆ©gicos con el fin de obtener datos representativos y comparables del conjunto del casco urbano.

El sistema se completarÔ con la instalación de una estación fija de medición de calidad del aire y de varios sensores multiparamétricos que ofrecerÔn información detallada sobre el estado ambiental de la ciudad. Todos estos datos alimentarÔn una plataforma de gestión integral diseñada para visualizar indicadores al instante, generar alertas automÔticas ante incidencias y facilitar la toma de decisiones de los servicios técnicos municipales.

AdemÔs, el proyecto prevé la creación de un centro de control operativo como núcleo de coordinación del sistema, así como el desarrollo de una aplicación móvil para que la ciudadanía pueda consultar información relevante, recibir avisos y mantener una comunicación mÔs directa con la administración en materia de movilidad y calidad del aire.

Dos fases de implantación y 39 puntos de control

La futura Zona de Bajas Emisiones de Torrevieja se desplegarÔ en dos fases sucesivas, con un total de 39 puntos de acceso controlado repartidos por el entorno del casco urbano. La distribución se ha definido en función de la densidad de trÔfico, la actividad comercial y la configuración residencial de cada Ôrea.

La primera fase se centrarÔ en el núcleo urbano comercial, considerado el eje de mayor intensidad de trÔfico y concentración de peatones. En esta etapa se habilitarÔn 13 puntos de control de accesos: por el norte, la calle San Pascual; por el sur, los paseos Vistalegre, de la Libertad y Juan Aparicio; hacia el este, la calle Patricio Zammit; y en el oeste, la avenida Faleria y la calle Orihuela.

Este primer perímetro busca actuar donde se registra mÔs actividad económica y mayor presencia de viandantes, con el objetivo de reducir las emisiones en las zonas mÔs sensibles desde el punto de vista de la salud pública. El Ayuntamiento pretende así dar un primer paso visible en la ordenación del trÔfico del centro.

Una vez consolidada esta primera etapa, se pondrÔ en marcha la segunda fase, que ampliarÔ la ZBE mediante un anillo perimetral que abarcarÔ el resto del casco urbano. En este despliegue se sumarÔn 26 nuevos puntos de acceso controlado, distribuidos en función de los cuatro puntos cardinales para cerrar el círculo en torno al centro.

En el sector norte se incluyen las calles Bilbao, Santa Trinidad, San José y Maestro Francisco Casanovas; en el sur, la avenida Gregorio Marañón junto con las calles San Pascual y Ramón y Cajal; en el este, las vías María Gil Vallejo, Virgen de la Paloma y Orihuela; y en el oeste, las calles Villa de Madrid y Patricio Zammit, esta última actuando como enlace entre ambas fases de la ZBE.

Plazos de ejecución y mejoras ofrecidas por la adjudicataria

El contrato fija una primera fase de ejecución con un plazo mÔximo de 15 semanas desde la formalización, a lo que podría sumarse aproximadamente un mes adicional de trÔmites administrativos previos. No obstante, la empresa adjudicataria ha ofrecido una mejora consistente en recortar en cuatro semanas ese tiempo, lo que permitiría adelantar la puesta en marcha de la infraestructura técnica.

Entre las propuestas adicionales incluidas en la oferta destacan, ademÔs, la reducción del tiempo de respuesta ante incidencias en un 50% y la ampliación del programa de formación técnica hasta un mínimo de 20 horas para el personal municipal. Con ello se busca reforzar la capacidad de gestión interna del Ayuntamiento una vez el sistema esté operativo.

Desde el punto de vista político, el concejal responsable de TrÔfico y secretario de la Junta de Gobierno ha evitado poner una fecha cerrada para la entrada en vigor efectiva de las restricciones, apuntando a un horizonte aproximado en torno a 2027. Esa estimación dependerÔ tanto de la ejecución de las obras y la puesta a punto del sistema como de la aprobación de la normativa específica que regule el acceso de vehículos.

En cualquier caso, la combinación de un plazo de obra relativamente breve y de las mejoras técnicas comprometidas por EYSA sitúa el proyecto en una fase avanzada respecto a otros municipios que aún estÔn ultimando el diseño de sus Zonas de Bajas Emisiones o la tramitación de los contratos de implantación.

Mantenimiento tecnológico y modelo SaaS a tres años

Una vez finalizada la implantación, el contrato incluye un periodo de tres años de servicio integral en modalidad SaaS (Software as a Service). Este modelo implica que la empresa adjudicataria no solo instala los equipos, sino que se encarga también de garantizar su funcionamiento continuo, la conectividad y la actualización tecnológica durante todo el periodo.

El servicio comprende tareas de mantenimiento preventivo y correctivo, supervisión constante del sistema, gestión de la infraestructura en la nube y soporte técnico especializado. De este modo, el Ayuntamiento dispone de una herramienta flexible que puede adaptarse a la evolución de las necesidades urbanas y a posibles cambios en la normativa medioambiental o de trÔfico.

El enfoque SaaS permite que las actualizaciones de software y las mejoras en la plataforma de gestión se incorporen de manera progresiva, sin necesidad de renovar por completo el sistema. Esto resulta especialmente relevante en un Ômbito tan dinÔmico como la movilidad urbana, donde las soluciones tecnológicas evolucionan con rapidez.

La adjudicataria, EYSA, acumula experiencia en la gestión de estacionamiento, control de accesos y sistemas inteligentes de movilidad en centenares de ciudades e instituciones públicas, entre ellas grandes operadores nacionales. Esa trayectoria ha sido uno de los argumentos valorados a la hora de confiarle la implantación de la ZBE torrevejense.

Impacto urbano, movilidad y calidad de vida

La creación de la Zona de Bajas Emisiones se integra en la estrategia municipal de avanzar hacia una ciudad mÔs sostenible y digitalizada, en sintonía con los objetivos europeos de transición ecológica. El Ayuntamiento aspira a que la nueva regulación del trÔfico contribuya a rebajar la contaminación atmosférica y acústica, al tiempo que mejora la seguridad vial en las zonas con mayor presencia de peatones.

La actuación también se plantea como una herramienta para recuperar espacio público y rediseñar el uso de la calle, reservando cada vez mÔs superficie para el peatón, la bicicleta o el transporte público y reduciendo la presión del vehículo privado en las Ôreas centrales. Esta reordenación vendrÔ acompañada de nueva señalización, campañas de información y una mayor transparencia en el uso de los datos de movilidad.

En tĆ©rminos de salud pĆŗblica, las administraciones europeas y estatales llevan tiempo advirtiendo de los efectos del NOā‚‚ y las partĆ­culas en suspensión sobre la población urbana. La ZBE de Torrevieja pretende contribuir a reducir ese impacto, en especial en las zonas de mĆ”s trĆ”nsito, donde convergen residentes, turistas y actividad comercial.

Todo este paquete de medidas colocarÔ a Torrevieja en la senda de otras ciudades españolas y europeas que ya han implantado sistemas similares, con resultados que apuntan a una bajada apreciable de los niveles de contaminación en las zonas restringidas y una progresiva adaptación del parque móvil hacia vehículos menos contaminantes.

Con la adjudicación del contrato, la definición de las dos fases y el despliegue tecnológico previsto, Torrevieja encara un cambio de etapa en la gestión de su movilidad urbana: un modelo mÔs controlado, con datos en tiempo real y con límites claros al trÔfico mÔs contaminante, que busca compatibilizar actividad económica, turismo y calidad de vida para vecinos y visitantes.

entra en vigor la zona de bajas emisiones de MƔlaga
ArtĆ­culo relacionado:
Zona de Bajas Emisiones de MÔlaga: cómo te afecta la nueva normativa de trÔfico

Add as preferred source