
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Torrevieja ha dado luz verde a la adjudicación definitiva del contrato para poner en marcha la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en el casco urbano. Se trata de un proyecto que llevaba tiempo sobre la mesa y que ahora avanza con un presupuesto de 1.189.213 euros, financiado a través de los fondos europeos Next Generation-EU dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).
Con esta actuación, el Consistorio pretende ordenar el acceso de vehĆculos al centro, recortar emisiones y mejorar la calidad del aire en una ciudad marcada por el trĆ”fico intenso y la elevada afluencia turĆstica. La futura ZBE combinarĆ” restricciones progresivas al trĆ”fico mĆ”s contaminante con un despliegue tecnológico para controlar en tiempo real tanto la movilidad como los niveles de contaminación.
Adjudicación del contrato y objetivos principales del proyecto
El contrato para la implantación de la Zona de Bajas Emisiones ha sido adjudicado a la empresa Estacionamientos y Servicios S.A.U. (EYSA), por un importe total de 1.189.213 euros IVA incluido. La operación se enmarca en el Componente 1 ā Inversión 1 del PRTR, que impulsa proyectos de movilidad urbana sostenible en EspaƱa con cargo a los fondos Next Generation-EU.
El objetivo central de la iniciativa es la creación de un perĆmetro de bajas emisiones en torno al centro urbano, en el que el acceso de los vehĆculos mĆ”s contaminantes se vea limitado de forma gradual. La idea es reducir la congestión, rebajar la presencia de gases nocivos y fomentar un entorno urbano mĆ”s saludable, seguro y adecuado para el peatón.
Esta actuación responde a la obligación legal que marca la Ley de Cambio ClimĆ”tico y Transición EnergĆ©tica para las ciudades de mĆ”s de 50.000 habitantes, que deben disponer de ZBE desde 2023. Torrevieja, como otros municipios espaƱoles, ha llegado con cierto retraso a esa cita, pero el Ayuntamiento considera que este contrato supone un paso clave para ponerse al dĆa y alinearse con las directrices estatales y europeas.
La ciudad se enfrenta ademĆ”s a una realidad especĆfica: alta densidad de trĆ”fico y fuerte presión turĆstica, especialmente en temporada alta. La futura ZBE pretende adaptarse a este contexto, regulando el acceso de vehĆculos al centro sin bloquear por completo la actividad económica ni la vida cotidiana de residentes y visitantes.
QuĆ© vehĆculos podrĆ”n acceder y cómo se aplicarĆ”n las restricciones
Aunque el Ayuntamiento todavĆa debe concretar la letra pequeƱa de la regulación, el esquema de la Zona de Bajas Emisiones seguirĆ” las pautas generales establecidas por la normativa espaƱola. En este tipo de Ć”reas, el acceso no se prohĆbe a todos los coches, sino que se prioriza la entrada de los vehĆculos menos contaminantes.
En la prĆ”ctica, las restricciones suelen centrarse en coches y furgonetas mĆ”s antiguos y sin distintivo ambiental de la DGT, mientras que los vehĆculos con etiqueta 0, ECO, C o B pueden circular con mayor flexibilidad, aunque sujetos a posibles condiciones horarias, criterios de ocupación o excepciones concretas fijadas por cada ayuntamiento.
TambiĆ©n se contemplan habitualmente excepciones para residentes, garajes, servicios de reparto, emergencias o personas con movilidad reducida, aspectos que deberĆ”n concretarse en las ordenanzas municipales de Torrevieja. La puesta en marcha de la ZBE irĆ” acompaƱada de seƱalización especĆfica y campaƱas informativas para aclarar quiĆ©n puede entrar, en quĆ© horarios y con quĆ© requisitos.
La intención municipal es que el nuevo sistema contribuya a recuperar espacio pĆŗblico y favorecer medios de transporte mĆ”s sostenibles ācomo el desplazamiento a pie, la bicicleta o el transporte pĆŗblicoā, sin dejar de atender las necesidades de la actividad comercial y de los residentes del centro.
Despliegue tecnológico para controlar trÔfico y calidad del aire
Una de las piezas fundamentales del proyecto es el amplio despliegue tecnológico previsto para gestionar la ZBE. El diseƱo incluye desde cĆ”maras de lectura de matrĆculas hasta sensores ambientales y una plataforma integral de datos que permitirĆ” supervisar la situación de la ciudad en tiempo real.
El plan contempla la instalación de cĆ”maras LPR (lectura automĆ”tica de matrĆculas) en los puntos de acceso a la zona restringida. Estos equipos permitirĆ”n saber quĆ© vehĆculos entran y salen, comprobar si cumplen los requisitos ambientales establecidos y, en su caso, aplicar las sanciones correspondientes o gestionar las autorizaciones especiales.
Junto a ello se desplegarĆ” una red de sensores para medir contaminantes clave como dióxido de nitrógeno (NOā), partĆculas en suspensión PMā.ā y PMāā, monóxido de carbono (CO) y dióxido de azufre (SOā), ademĆ”s de registrar el nivel de ruido. Estos dispositivos se distribuirĆ”n en diferentes puntos estratĆ©gicos con el fin de obtener datos representativos y comparables del conjunto del casco urbano.
El sistema se completarÔ con la instalación de una estación fija de medición de calidad del aire y de varios sensores multiparamétricos que ofrecerÔn información detallada sobre el estado ambiental de la ciudad. Todos estos datos alimentarÔn una plataforma de gestión integral diseñada para visualizar indicadores al instante, generar alertas automÔticas ante incidencias y facilitar la toma de decisiones de los servicios técnicos municipales.
AdemĆ”s, el proyecto prevĆ© la creación de un centro de control operativo como nĆŗcleo de coordinación del sistema, asĆ como el desarrollo de una aplicación móvil para que la ciudadanĆa pueda consultar información relevante, recibir avisos y mantener una comunicación mĆ”s directa con la administración en materia de movilidad y calidad del aire.
Dos fases de implantación y 39 puntos de control
La futura Zona de Bajas Emisiones de Torrevieja se desplegarÔ en dos fases sucesivas, con un total de 39 puntos de acceso controlado repartidos por el entorno del casco urbano. La distribución se ha definido en función de la densidad de trÔfico, la actividad comercial y la configuración residencial de cada Ôrea.
La primera fase se centrarÔ en el núcleo urbano comercial, considerado el eje de mayor intensidad de trÔfico y concentración de peatones. En esta etapa se habilitarÔn 13 puntos de control de accesos: por el norte, la calle San Pascual; por el sur, los paseos Vistalegre, de la Libertad y Juan Aparicio; hacia el este, la calle Patricio Zammit; y en el oeste, la avenida Faleria y la calle Orihuela.
Este primer perĆmetro busca actuar donde se registra mĆ”s actividad económica y mayor presencia de viandantes, con el objetivo de reducir las emisiones en las zonas mĆ”s sensibles desde el punto de vista de la salud pĆŗblica. El Ayuntamiento pretende asĆ dar un primer paso visible en la ordenación del trĆ”fico del centro.
Una vez consolidada esta primera etapa, se pondrĆ” en marcha la segunda fase, que ampliarĆ” la ZBE mediante un anillo perimetral que abarcarĆ” el resto del casco urbano. En este despliegue se sumarĆ”n 26 nuevos puntos de acceso controlado, distribuidos en función de los cuatro puntos cardinales para cerrar el cĆrculo en torno al centro.
En el sector norte se incluyen las calles Bilbao, Santa Trinidad, San JosĆ© y Maestro Francisco Casanovas; en el sur, la avenida Gregorio Marañón junto con las calles San Pascual y Ramón y Cajal; en el este, las vĆas MarĆa Gil Vallejo, Virgen de la Paloma y Orihuela; y en el oeste, las calles Villa de Madrid y Patricio Zammit, esta Ćŗltima actuando como enlace entre ambas fases de la ZBE.
Plazos de ejecución y mejoras ofrecidas por la adjudicataria
El contrato fija una primera fase de ejecución con un plazo mĆ”ximo de 15 semanas desde la formalización, a lo que podrĆa sumarse aproximadamente un mes adicional de trĆ”mites administrativos previos. No obstante, la empresa adjudicataria ha ofrecido una mejora consistente en recortar en cuatro semanas ese tiempo, lo que permitirĆa adelantar la puesta en marcha de la infraestructura tĆ©cnica.
Entre las propuestas adicionales incluidas en la oferta destacan, ademĆ”s, la reducción del tiempo de respuesta ante incidencias en un 50% y la ampliación del programa de formación tĆ©cnica hasta un mĆnimo de 20 horas para el personal municipal. Con ello se busca reforzar la capacidad de gestión interna del Ayuntamiento una vez el sistema estĆ© operativo.
Desde el punto de vista polĆtico, el concejal responsable de TrĆ”fico y secretario de la Junta de Gobierno ha evitado poner una fecha cerrada para la entrada en vigor efectiva de las restricciones, apuntando a un horizonte aproximado en torno a 2027. Esa estimación dependerĆ” tanto de la ejecución de las obras y la puesta a punto del sistema como de la aprobación de la normativa especĆfica que regule el acceso de vehĆculos.
En cualquier caso, la combinación de un plazo de obra relativamente breve y de las mejoras técnicas comprometidas por EYSA sitúa el proyecto en una fase avanzada respecto a otros municipios que aún estÔn ultimando el diseño de sus Zonas de Bajas Emisiones o la tramitación de los contratos de implantación.
Mantenimiento tecnológico y modelo SaaS a tres años
Una vez finalizada la implantación, el contrato incluye un periodo de tres años de servicio integral en modalidad SaaS (Software as a Service). Este modelo implica que la empresa adjudicataria no solo instala los equipos, sino que se encarga también de garantizar su funcionamiento continuo, la conectividad y la actualización tecnológica durante todo el periodo.
El servicio comprende tareas de mantenimiento preventivo y correctivo, supervisión constante del sistema, gestión de la infraestructura en la nube y soporte técnico especializado. De este modo, el Ayuntamiento dispone de una herramienta flexible que puede adaptarse a la evolución de las necesidades urbanas y a posibles cambios en la normativa medioambiental o de trÔfico.
El enfoque SaaS permite que las actualizaciones de software y las mejoras en la plataforma de gestión se incorporen de manera progresiva, sin necesidad de renovar por completo el sistema. Esto resulta especialmente relevante en un Ômbito tan dinÔmico como la movilidad urbana, donde las soluciones tecnológicas evolucionan con rapidez.
La adjudicataria, EYSA, acumula experiencia en la gestión de estacionamiento, control de accesos y sistemas inteligentes de movilidad en centenares de ciudades e instituciones públicas, entre ellas grandes operadores nacionales. Esa trayectoria ha sido uno de los argumentos valorados a la hora de confiarle la implantación de la ZBE torrevejense.
Impacto urbano, movilidad y calidad de vida
La creación de la Zona de Bajas Emisiones se integra en la estrategia municipal de avanzar hacia una ciudad mĆ”s sostenible y digitalizada, en sintonĆa con los objetivos europeos de transición ecológica. El Ayuntamiento aspira a que la nueva regulación del trĆ”fico contribuya a rebajar la contaminación atmosfĆ©rica y acĆŗstica, al tiempo que mejora la seguridad vial en las zonas con mayor presencia de peatones.
La actuación tambiĆ©n se plantea como una herramienta para recuperar espacio pĆŗblico y rediseƱar el uso de la calle, reservando cada vez mĆ”s superficie para el peatón, la bicicleta o el transporte pĆŗblico y reduciendo la presión del vehĆculo privado en las Ć”reas centrales. Esta reordenación vendrĆ” acompaƱada de nueva seƱalización, campaƱas de información y una mayor transparencia en el uso de los datos de movilidad.
En tĆ©rminos de salud pĆŗblica, las administraciones europeas y estatales llevan tiempo advirtiendo de los efectos del NOā y las partĆculas en suspensión sobre la población urbana. La ZBE de Torrevieja pretende contribuir a reducir ese impacto, en especial en las zonas de mĆ”s trĆ”nsito, donde convergen residentes, turistas y actividad comercial.
Todo este paquete de medidas colocarĆ” a Torrevieja en la senda de otras ciudades espaƱolas y europeas que ya han implantado sistemas similares, con resultados que apuntan a una bajada apreciable de los niveles de contaminación en las zonas restringidas y una progresiva adaptación del parque móvil hacia vehĆculos menos contaminantes.
Con la adjudicación del contrato, la definición de las dos fases y el despliegue tecnológico previsto, Torrevieja encara un cambio de etapa en la gestión de su movilidad urbana: un modelo mĆ”s controlado, con datos en tiempo real y con lĆmites claros al trĆ”fico mĆ”s contaminante, que busca compatibilizar actividad económica, turismo y calidad de vida para vecinos y visitantes.