El icónico Gran Canal de Venecia amaneció teñido de un verde intenso durante una protesta climática impulsada por el movimiento Extinction Rebellion, una intervención pensada para llamar la atención en plena recta final de la COP30 y a la que se sumó la activista sueca Greta Thunberg.
Según los organizadores, se vertió fluoresceína no tóxica, un colorante trazador que se diluye rápidamente y no deja residuos, con el objetivo de visibilizar lo que consideran políticas “ecocidas” del Ejecutivo italiano, según informes como Italia avanza en biogas, y la urgencia de medidas ante el cambio climático.
Una acción coordinada en varias ciudades italianas

La intervención en Venecia se enmarcó en una campaña más amplia con actuaciones paralelas en al menos diez ciudades del país. Entre las más destacadas figuraron el río Po en Turín, el río Reno a su paso por Bolonia, la Darsena de los Navigli en Milán, el arroyo de Parma y el río Tara en Taranto, además de acciones en Padua, Génova, Trieste y Palermo.
En el entorno del Puente de Rialto, varios activistas realizaron una puesta en escena con túnicas rojas y pancartas, mientras en redes sociales se repetían consignas como “Detener el Ecocidio” y “Alto al Ecocidio”, buscando multiplicar el impacto visual y mediático de la protesta.
Reacciones y actuación policial
Fuentes policiales informaron de que se identificó a varios participantes y se incautaron pancartas e instrumentos utilizados en la performance, actuaciones que, según las autoridades, buscan garantizar la seguridad y la protección del entorno urbano y del patrimonio.
También trascendió que en Roma se frustró una acción similar en un lago del distrito Eur, con la confiscación preventiva de productos químicos y material reivindicativo, un operativo que se enmarca en el despliegue ante las movilizaciones convocadas en diferentes puntos del país.
Desde la administración regional, el presidente del Véneto, Luca Zaia, censuró la intervención por considerar que “hiere la ciudad” y puede conllevar tareas de limpieza costosas; por su parte, el movimiento ecologista replica que el tinte utilizado es un trazador de uso habitual y de impacto ambiental mínimo.
Antecedentes y contexto europeo
No es la primera vez que Venecia presencia una estampa similar: en 2023, durante la COP28, el mismo colectivo tiñó de verde el canal para denunciar la falta de avances. Desde entonces, los activistas recuerdan que se han batido récords de temperatura y se han multiplicado los fenómenos meteorológicos extremos en Europa.
La nueva acción se produce en la fase final de la cumbre climática en Belém (Brasil), en un contexto político europeo complejo y con la vista puesta en que los compromisos resultantes no se diluyan. Para los organizadores, la estética impactante pretende traducirse en presión pública y en decisiones más ambiciosas.
Qué es la fluoresceína y por qué se usa en protestas
La fluoresceína es un colorante trazador empleado en hidrología, rescates y pruebas de estanqueidad. Se disuelve en agua, ofrece gran visibilidad con pequeñas cantidades y su coloración se desvanece con rapidez por dilución y exposición a la luz.
Los servicios municipales realizan controles preventivos tras estas intervenciones, pero los expertos la consideran una sustancia de baja peligrosidad en las dosis referidas. Con ese argumento, los activistas sostienen que la elección del tinte enfatiza el mensaje sin causar daños duraderos.
Más allá del efecto visual, la imagen del Gran Canal teñido de verde vuelve a colocar a Extinction Rebellion en el centro del debate sobre la protesta climática, con las autoridades defendiendo la protección del patrimonio y los ecologistas reclamando medidas a la altura de la crisis.