La compañía Reolum ha dado un nuevo paso en su estrategia de impulso a los combustibles renovables con el anuncio de una tercera planta en Castilla y León, dedicada al e-metanol verde. El proyecto se ubicará en el municipio zamorano de Monfarracinos y refuerza el papel de la comunidad como uno de los focos más activos en transición energética dentro de España.
Esta nueva instalación se centrará en la producción a gran escala de e-metanol verde, un combustible sintético de origen renovable que gana peso como alternativa para el transporte pesado, sobre todo en el ámbito marítimo y aéreo. La iniciativa se presentó en un acto institucional en la localidad, al que asistió el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.
Un tercer gran proyecto de Reolum en Castilla y León

Con este anuncio, Reolum suma su tercer proyecto en la comunidad, después de las iniciativas de La Robla y Villadangos Green. La firma, especializada en concebir y desarrollar proyectos innovadores ligados a la descarbonización, consolida así una presencia continuada en Castilla y León, donde aspira a configurar un auténtico polo de producción de combustibles renovables.
El nuevo complejo industrial se levantará en el Polígono Industrial “Zamora Norte” de Monfarracinos, en la provincia de Zamora. Allí, la empresa desplegará una superficie de unas 26,8 hectáreas destinada íntegramente a la producción de e-metanol verde mediante procesos basados en energías renovables y materias primas de origen biogénico.
Reolum, fundada por Fernando Muñoz y Yann Dumont, se ha posicionado en los últimos años como uno de los actores que buscan acelerar la descarbonización del sector industrial y energético. Su hoja de ruta pasa por combinar generación de combustibles sintéticos con soluciones de captura de CO2 y el uso de hidrógeno verde, un enfoque que se plasma de forma especialmente clara en el proyecto de Monfarracinos.
Durante la presentación, Alfonso Fernández Mañueco subrayó el respaldo del Ejecutivo autonómico a las empresas que apuestan por crecer y asentarse en la región. El presidente insistió en la necesidad de que la planificación energética estatal garantice el suministro eléctrico y de infraestructuras necesario para que proyectos de este tipo puedan desarrollarse con estabilidad y contribuir al empleo y al tejido productivo.
Inversión, plazos y dimensiones del proyecto

La planta de Monfarracinos supondrá una inversión estimada de 700 millones de euros, una cifra que la sitúa entre los proyectos energéticos más relevantes de los últimos años en la provincia. El inicio de las obras está previsto para 2027, una fecha que marca el arranque de un cronograma de construcción que se extenderá varios años hasta su plena entrada en funcionamiento.
El emplazamiento contará con 26,8 hectáreas de superficie industrial, dimensionadas para albergar todas las unidades de proceso necesarias: desde el tratamiento de biomasa hasta la planta de síntesis de e-metanol, pasando por los sistemas de captura de CO2 y de producción de hidrógeno verde. El diseño responde a un planteamiento de “instalación integrada”, en el que los diferentes procesos se conectan para maximizar la eficiencia y reducir impactos.
Según la información facilitada por la compañía, la construcción generará picos de actividad laboral significativos, especialmente en las fases de obra civil, montaje y puesta en marcha de los equipos. En paralelo, el proyecto exigirá la coordinación con proveedores locales y regionales de servicios industriales, transporte y suministros, lo que previsiblemente tendrá efectos arrastre sobre la economía de la zona.
Esta apuesta de gran escala se enmarca, además, en un contexto europeo en el que los combustibles sintéticos bajos en carbono han ganado peso en la regulación climática, especialmente para sectores donde la electrificación directa es más compleja, como el transporte marítimo de larga distancia o la aviación comercial.
Una instalación integrada basada en biomasa, CO2 biogénico e hidrógeno verde

El corazón tecnológico del proyecto será una planta integrada de producción de e-metanol verde que combinará varias unidades industriales. La primera de ellas será una unidad de biomasa, diseñada para utilizar alrededor de 120.000 toneladas anuales de biomasa herbácea que no tiene salida en la ganadería, lo que permite aprovechar recursos agrícolas que, de otro modo, tendrían poco valor económico.
Este suministro de biomasa representará un volumen económico cercano a los 10 millones de euros al año, una partida que se destinará principalmente a la compra del recurso en el entorno, con el consiguiente impacto sobre el sector agrario y los proveedores logísticos de la zona. Se trata de un enfoque que busca vincular la planta a la actividad del territorio y crear cadenas de valor locales ligadas a la economía verde.
La instalación incorporará también una unidad de captura de CO2 biogénico, encargada de recuperar dióxido de carbono procedente de procesos de origen biológico. En total, se prevé capturar unas 200.000 toneladas de CO2 al año, que se combinarán con hidrógeno verde producido específicamente para esta planta. De la reacción entre ambos componentes se obtendrá e-metanol verde mediante una planta de síntesis dedicada.
La capacidad de producción anunciada alcanza las 140.000 toneladas anuales de e-metanol verde, un volumen significativo que sitúa al proyecto como uno de los mayores de su tipo en el ámbito nacional. Este combustible sintético se considera clave para la descarbonización del transporte pesado, sobre todo de flotas marítimas y aeronaves, sectores donde se requieren soluciones energéticas con alta densidad y prestaciones similares a los combustibles fósiles convencionales.
En conjunto, el esquema industrial de Monfarracinos responde a la tendencia europea de impulsar cadenas de valor completas en torno a los combustibles renovables: desde el aprovisionamiento de biomasa y la captura de CO2 hasta la producción, logística y futura comercialización de e-metanol verde para distintos usos industriales y de transporte.
Impacto en empleo y posicionamiento de Castilla y León
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su capacidad para generar empleo directo e indirecto en la provincia de Zamora y el conjunto de la comunidad. Durante la fase de construcción, se calcula que la obra podrá llegar a movilizar alrededor de 1.500 puestos de trabajo en los momentos de mayor intensidad, sumando empleos de obra civil, montaje, ingeniería y servicios auxiliares.
Una vez que la planta entre en operación estable, la previsión de la compañía es contar con más de 200 empleos directos, a los que se sumarán puestos indirectos ligados al mantenimiento, la logística de aprovisionamiento de biomasa, el transporte del producto final y otros servicios asociados. Desde la Junta de Castilla y León se ha puesto el acento en que se trata de empleo industrial, considerado de especial valor para fijar población y mejorar la estabilidad económica del entorno.
Más allá de esta planta concreta, Reolum ha avanzado que, considerando el conjunto de sus tres proyectos en Castilla y León, se alcanzarán unos 500 empleos fijos directos y una producción de entorno a 420.000 toneladas anuales de e-metanol verde. Estas cifras sitúan a la comunidad autónoma como uno de los principales polos de este combustible sintético en España.
En palabras de su CEO, Yann Dumont ha recalcado la apuesta firme por la región y por la descarbonización como eje de negocio. El responsable de la compañía ha señalado que el desarrollo de esta tercera planta refuerza la visión estratégica de Reolum, que no se limita a la producción, sino que abarca también la logística y la comercialización del e-metanol verde como producto industrial clave para la transición energética.
Desde el punto de vista territorial, el proyecto contribuye a consolidar a Zamora y a Castilla y León como un referente en innovación energética, alineado con las políticas climáticas europeas y con la búsqueda de nuevas oportunidades para el tejido industrial regional en mercados con alto potencial de crecimiento.
Todo este movimiento en torno al e-metanol verde en Monfarracinos se perfila como un ejemplo de cómo las inversiones en combustibles sintéticos renovables pueden combinar objetivos de descarbonización con generación de empleo de calidad, dinamización del medio rural y posicionamiento de España y, en particular, de Castilla y León dentro del mapa europeo de nuevos vectores energéticos.