La lucha contra la deforestación se encuentra en un momento crucial tanto en Europa como en Latinoamérica, especialmente en Brasil. El aumento del comercio de madera ilegal, los debates sobre nuevas normativas y los retrocesos legislativos, sitúan a los actores políticos y económicos en el centro de una cuestión vital para la protección medioambiental a nivel global.
En los últimos meses, el debate se ha intensificado a raíz de las presiones para suavizar o retrasar la entrada en vigor de regulaciones clave, la importación de materias primas de origen dudoso y el impacto de factores económicos y políticos sobre la conservación de los bosques, con la Amazonía como epicentro del problema.
Presión sobre la ley de deforestación europea y la importación de madera
En el seno de la Unión Europea, la aplicación del Reglamento Europeo de Deforestación (EUDR) ha sido uno de los puntos más polémicos en la agenda medioambiental de 2025. La normativa, destinada a evitar la entrada en el mercado comunitario de productos asociados a la deforestación, está experimentando retrasos tras la solicitud de 18 Estados miembros para demorar su implementación, alegando complejidad burocrática y posibles perjuicios para los sectores agrícolas y madereros.
Organizaciones ambientales han señalado que este aplazamiento facilita la llegada de madera de origen sospechoso, especialmente la procedente de Rusia y Bielorrusia, a través de terceros países como China, Kazajstán, Georgia o Turquía. Este fenómeno, conocido como «blanqueo» de madera, ha permitido a la UE importar más de 1.500 millones de euros en contrachapado de abedul desde que se impusieron sanciones a Moscú en 2022.
España se ha convertido en uno de los principales destinos europeos de estas importaciones, superando los 15 millones de euros en los primeros meses de 2025. A pesar de la preocupación manifiesta, algunos países siguen proponiendo la creación de una categoría «sin riesgo» que eximiría de controles a determinados importadores, lo que podría abrir la puerta a nuevas lagunas legales.
Riesgos y desafíos del debilitamiento normativo en la UE

ONGs y múltiples empresas han advertido que la inclusión de esta categoría «sin riesgo» podría perpetuar la entrada de productos obtenidos mediante deforestación ilegal y debilitar los principios que inspiran el reglamento. La aprobación reciente de una objeción a la regulación por parte de la Eurocámara, promovida por el Partido Popular Europeo y apoyada por grupos conservadores y de extrema derecha, refleja las tensiones existentes.
Muchas compañías del sector alimentario —como Nestlé, Danone o Ferrero— insisten en la necesidad de aplicar la legislación con rigor y dentro de los plazos previstos, para evitar inseguridad jurídica y desigualdades competitivas. La relajación de controles podría facilitar que empresas europeas reciban madera rusa reetiquetada en países terceros para sortear sanciones, poniendo en riesgo no solo la sostenibilidad ambiental sino también la integridad del mercado comunitario.
Brasil: un retroceso en los logros de conservación del Amazonas

Mientras Europa debate cómo cerrar las puertas a la deforestación importada, los indicadores de deforestación en la Amazonía brasileña siguen en aumento. Los datos del primer semestre de 2025 reflejan un incremento interanual del 27% en las alertas de destrucción de vegetación, alcanzando los 2.090 kilómetros cuadrados, lo que representa un retroceso en las tendencias decrecientes de años anteriores.
Mato Grosso destaca como el estado más afectado, con un crecimiento del 141% respecto a 2024, impulsado principalmente por la expansión de la agroindustria. Aunque el gobierno de Lula había logrado reducir las tasas de tala en 2023 y 2024, la presión de sectores empresariales y nuevas leyes que facilitan las licencias ambientales ponen en riesgo estos logros.
El Parlamento brasileño ha impulsado regulaciones que facilitan la expansión de actividades agrícolas y de infraestructura, incluso en áreas protegidas, y debilitan la protección de territorios indígenas y ecológicos. Estas medidas han sido duramente criticadas por organizaciones medioambientales, que temen un aumento en la degradación de estos ecosistemas.
La cadena alimentaria, la industria y la conectividad global

El aumento en la demanda internacional de carne y cultivos como la soja se mantiene como una de las causas principales de deforestación, no solo en Brasil, sino en otras regiones con ecosistemas vulnerables. Grandes empresas y asociaciones del sector cárnico europeo reclaman un enfoque normativo equilibrado que garantice la competitividad empresarial y respete los objetivos ambientales.
El crecimiento del comercio internacional y la apertura de nuevas rutas de exportación dificultan el control del origen de las materias primas, por lo que el éxito en la lucha contra la deforestación requiere la colaboración entre países productores, importadores y organismos internacionales.
La tensión entre los intereses económicos, el cumplimiento normativo y los compromisos medioambientales continúa marcando la agenda. Con la celebración de la COP30 en Brasil, la credibilidad de sus políticas ambientales y el liderazgo europeo en la protección de los bosques serán vigilados de cerca por la comunidad internacional y la ciudadanía.
