
El subsuelo de Tenerife esconde un tesoro energético que, por primera vez, se ha dejado ver en una perforación profunda. El consorcio Energía Geotérmica de Canarias (EGC) ha confirmado la presencia conjunta de agua a más de 150 grados, calor y permeabilidad en la roca a unos 2.300 metros de profundidad, en el municipio de Vilaflor de Chasna. Son los tres ingredientes necesarios para que exista un sistema geotérmico convencional aprovechable para generar electricidad, y su hallazgo coloca a la isla en una posición privilegiada dentro del mapa energético español.
El descubrimiento no es definitivo, pero ha disparado el optimismo. Las perforaciones, ejecutadas por la empresa británica Marriott Drilling Group, han superado ya los 3.000 metros en uno de los sondeos, y los técnicos monitorizan ahora una bolsa hidrotermal con agua a casi 30 bares de presión. Si los parámetros se mantienen, Tenerife avanza en el desarrollo de energía geotérmica, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles que hoy copan el 80% de su mix eléctrico.
Un hallazgo que llega de la mano de un consorcio público-privado
El proyecto nació de la alianza entre el Cabildo de Tenerife, a través del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y el Involcan, la energética canaria Grupo DISA y la islandesa Reykjavik Geothermal. Esta última aporta una experiencia clave, ya que Islandia ha convertido la geotermia en la columna vertebral de su sistema eléctrico. El consorcio, conocido como EGC, ha asumido un riesgo técnico y económico considerable, pero los primeros resultados invitan a pensar que la apuesta puede ser rentable.
Las perforaciones comenzaron en febrero y han encontrado formaciones rocosas extremadamente duras, con basalto que en algunos tramos alcanza una dureza cercana a la del diamante según la escala de Mohs. Eso obligó a utilizar brocas especiales de acero y tungsteno, y aun así alguna se rompió. La dificultad técnica no ha impedido que el sondeo principal alcance ya los 3.001 metros, con la previsión de completar otros dos pozos en las inmediaciones para comparar resultados.
Una energía estable que complementa al sol y al viento

La gran ventaja de la geotermia frente a otras renovables es que no depende de las condiciones meteorológicas. Mientras la fotovoltaica y la eólica son intermitentes, una central geotérmica puede operar las 24 horas del día, los 365 días del año. Eso la convierte en un complemento ideal para el sistema eléctrico insular, donde la estabilidad es un bien escaso.
Los expertos consultados, como el catedrático Ricardo Guerrero, de la Universidad de La Laguna, destacan que esta fuente podría sustituir directamente a los generadores diésel y de gas natural, que hoy se utilizan para cubrir la demanda cuando las renovables no producen lo suficiente. Además, la geotermia ocupa muy poco suelo: se estima que necesitaría alrededor de una décima parte del terreno que requieren las energías renovables en Canarias para la misma potencia instalada.
En el plano económico, el ahorro potencial es relevante. Aunque las cifras varían según las estimaciones, varios estudios coinciden en que una planta de 10 megavatios podría ahorrar decenas de millones de euros al año en importación de combustible y evitar miles de toneladas de CO₂. Algunas fuentes apuntan a un ahorro de hasta 130 millones anuales para todo el sistema eléctrico tinerfeño, mientras que otras se centran en los 19 millones que generaría un único bloque de 10 MW. Lo cierto es que el impacto sería notable, y la reducción de emisiones equivalente a sacar de circulación a más de 14.000 coches durante un año.
Financiación europea y tensión por la tarifa eléctrica

El desarrollo de la geotermia en Canarias cuenta con un respaldo económico sin precedentes. El programa estatal de ayudas, financiado con fondos NextGenerationEU y coordinado por el MITECO, ha destinado cerca de 105 millones de euros a prospecciones en Tenerife, La Palma y Gran Canaria. De esa cantidad, una parte importante corresponde a los tres proyectos seleccionados en Tenerife, que suman 43,2 millones. Canarias concentra casi el 90% del presupuesto nacional para el desarrollo de la energía geotérmica, un reflejo del enorme potencial volcánico del archipiélago.
El consejero de Transición Ecológica del Gobierno canario, Mariano Hernández Zapata, ha defendido la apuesta por esta tecnología y ha lamentado que el Ministerio no haya prorrogado la ejecución de los fondos europeos para otros proyectos renovables. Aun así, se muestra confiado en que las prospecciones actuales marcarán un antes y un después. En paralelo, DISA y el Cabildo de Tenerife presionan al Gobierno central para que establezca una tarifa específica de retribución para la geotermia, algo que hoy no existe y que resulta imprescindible para que los inversores vean viable el proyecto.
La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, tiene prevista una visita al punto de perforación en septiembre, y la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, aprovechará la cita para reclamar ese marco regulatorio. Sin una tarifa definida, ninguna empresa podrá dimensionar el retorno de la inversión. Las Azores, en Portugal, ya cuentan con un sistema similar, y Canarias, como región ultraperiférica, podría beneficiarse de una medida análoga.
El futuro a corto y medio plazo
Mientras se esperan los resultados de las mediciones, el consorcio EGC ya trabaja en la siguiente fase. Está previsto completar los tres sondeos en Vilaflor y luego trasladar la experiencia a La Palma, donde también hay planes de exploración. En Gran Canaria, otro pozo piloto de 2.700 metros está en marcha, con lo que el archipiélago se ha convertido en el principal laboratorio geotérmico de Europa.
La geotermia no será una solución inmediata, pero el camino se ha allanado. Las pruebas que se realizarán en los próximos meses determinarán si el agua caliente y la presión encontradas son suficientes para alimentar una turbina de forma sostenida. Los técnicos insisten en que existe un “amplio optimismo”, aunque también prudencia. Si todo sale bien, Tenerife podría contar con su primera planta geotérmica comercial en la década de 2030, y eso transformaría un sistema eléctrico que hoy depende de los derivados del petróleo.
Más allá de la electricidad, el aprovechamiento geotérmico podría abrir la puerta a otros usos, como la calefacción urbana o el suministro de calor a invernaderos. Islandia es el ejemplo perfecto de cómo un país pobre en recursos convencionales puede reinventarse gracias al calor de la tierra. Canarias, con su origen volcánico, tiene ahora la oportunidad de seguir ese camino, y los primeros pasos se están dando en las laderas de Vilaflor.
Todo dependerá de lo que digan los datos en los próximos meses. Pero el hallazgo de estos indicios de geotermia profunda ya ha cambiado las previsiones de muchos actores energéticos. El riesgo inicial de perforar sin saber qué hay bajo tierra se ha convertido en una expectativa razonable de éxito. Tenerife se ha puesto en el mapa geotérmico europeo, y las próximas noticias sobre este proyecto serán sin duda muy relevantes para el futuro energético del archipiélago.

