Segunda convocatoria de ayudas para redes de calor y frío renovables del programa Renored

  • El programa Renored lanza su segunda convocatoria con 50 millones de euros para redes de calor y frío 100 % renovables.
  • Las ayudas cubren nuevas centrales, redes de distribución y ampliaciones con potencia mínima de 1 MW y exclusión total de combustibles fósiles.
  • Dos programas diferenciados: 40 millones para actividad económica y 10 millones para sectores sin actividad económica, con intensidades de ayuda de hasta el 70 %.
  • Los proyectos deberán finalizar antes del 30 de junio de 2029 y se seleccionarán en concurrencia competitiva, con opción de anticipos de hasta el 80 %.

ayudas para redes de calor y frio renovables

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), ha puesto en marcha una nueva batería de incentivos destinada a acelerar el despliegue de redes de calor y frío basadas exclusivamente en energías renovables en España. Se trata de la segunda convocatoria del programa Renored, una línea de apoyo que busca transformar la forma en la que se climatizan edificios residenciales e infraestructuras públicas.

Con una dotación de 50 millones de euros con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y financiada con fondos europeos NextGenerationEU, la convocatoria se dirige a proyectos que permitan recortar el uso de combustibles fósiles y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a la calefacción y la refrigeración. El Gobierno aspira así a impulsar redes térmicas colectivas más eficientes, alineadas con los objetivos climáticos y energéticos fijados a nivel nacional y comunitario.

Un impulso decidido a las redes de calor y frío renovables

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Las redes de calor y frío, conocidas internacionalmente como district heating and cooling, permiten suministrar energía térmica desde una o varias centrales de generación a múltiples edificios conectados. Este enfoque, muy extendido en países del norte y centro de Europa, facilita aprovechar fuentes renovables locales y tecnologías de alta eficiencia, reduciendo pérdidas y simplificando la gestión energética frente a los equipos individuales en cada inmueble.

En el caso español, la implantación de este tipo de infraestructuras ha avanzado de forma más lenta, entre otros motivos por las elevadas inversiones iniciales necesarias y por la complejidad de coordinar a múltiples agentes (ayuntamientos, empresas energéticas, comunidades de propietarios, gestores de equipamientos públicos, etc.). Las ayudas del programa Renored buscan precisamente rebajar esa barrera de entrada económica y empujar proyectos que, sin apoyo público, tendrían difícil salir adelante a corto plazo.

El Ministerio enmarca esta segunda convocatoria en una estrategia más amplia de descarbonización del sector térmico, un ámbito que suele recibir menos atención mediática que el eléctrico, pero que concentra una parte muy relevante del consumo energético nacional. La climatización de viviendas, edificios de servicios y equipamientos públicos supone todavía una gran demanda de energía de origen fósil, especialmente gas natural y derivados del petróleo.

Según la información difundida por el departamento que encabeza Sara Aagesen, el objetivo es que las nuevas redes de calor y frío financiadas funcionen íntegramente con fuentes de energía renovable, de manera que no se admita el uso de combustibles fósiles en ningún punto de la red. Con este planteamiento, el programa se orienta a soluciones de largo recorrido que contribuyan a la neutralidad climática.

Dotación económica y plazo de presentación de solicitudes

La segunda convocatoria de Renored moviliza 50 millones de euros procedentes del PRTR, en el marco de la componente 31, orientada al despliegue de energías renovables y a la mejora de la eficiencia energética. Estos recursos se suman a los ya comprometidos en la primera edición del programa y refuerzan el papel de las redes térmicas renovables como herramienta de transición energética.

El plazo para presentar solicitudes se ha fijado entre las 9:00 horas del 21 de enero de 2026 y las 13:00 horas del 27 de febrero del mismo año. Toda la tramitación debe realizarse por vía electrónica, a través del sistema telemático habilitado en el portal de ayudas de la sede electrónica del IDAE. La gestión se dirigirá tanto a entidades públicas como privadas interesadas en desarrollar proyectos que cumplan con los criterios establecidos.

Las ayudas se concederán en régimen de concurrencia competitiva, lo que implica que no se otorgarán por orden de llegada, sino en función de la puntuación obtenida según los criterios de valoración definidos en la convocatoria. Este sistema pretende priorizar las iniciativas con mayor impacto energético, ambiental y socioeconómico, y garantizar un uso eficiente de los fondos disponibles.

Una vez resuelta la convocatoria, los beneficiarios seleccionados dispondrán de un calendario claramente delimitado, dado que las actuaciones deberán estar completamente finalizadas y operativas antes del 30 de junio de 2029. Este horizonte temporal permite planificar proyectos de cierta envergadura, pero obliga también a una buena organización desde las fases iniciales.

Actuaciones subvencionables y potencia mínima exigida

Las ayudas se dirigen a un abanico amplio de inversiones vinculadas a redes de calor y frío alimentadas exclusivamente con energías renovables. Entre las actuaciones subvencionables se incluyen, principalmente:

  • Nuevas centrales de generación térmica que suministren calor y/o frío a una red de distribución.
  • Redes de distribución asociadas a esas centrales, incluyendo canalizaciones, subestaciones de intercambio y demás elementos necesarios para llevar la energía a los puntos de consumo.
  • Ampliaciones de infraestructuras existentes, tanto en términos de capacidad de generación como de extensión de la red para conectar nuevos usuarios.

En todos los casos se establece un requisito común: los proyectos deberán disponer de una potencia mínima de un megavatio (1 MW). Este umbral pretende focalizar los fondos en actuaciones con una escala suficiente como para generar un impacto apreciable en la reducción de emisiones y en la mejora de la eficiencia energética en su entorno.

Además, las redes financiadas deberán prestar servicio a varios edificios o instalaciones, ya sean residenciales, terciarias o de titularidad pública, de forma que se garantice un aprovechamiento colectivo de la infraestructura. El diseño de la red, por tanto, debe contemplar una masa crítica de demanda térmica que justifique la inversión y asegure su viabilidad operativa a lo largo del tiempo.

Fuentes de energía renovable permitidas y exclusión de combustibles fósiles

Uno de los pilares de la convocatoria es la obligatoriedad de utilizar únicamente fuentes de energía renovable en toda la red de calor y frío. Entre las tecnologías elegibles se mencionan de forma destacada:

  • Biomasa, en sus distintas formas (astilla, pellet, residuos forestales, subproductos agrícolas, etc.), siempre que se cumplan las normas de sostenibilidad y calidad del combustible.
  • Geotermia, tanto de baja como de media entalpía, mediante sistemas que aprovechen el calor del subsuelo para generar calefacción y refrigeración.
  • Solar de concentración o solar térmica, en proyectos que capten la radiación solar para producir energía térmica de manera centralizada.

En la práctica, el abanico puede ampliarse a otras soluciones renovables siempre que cumplan con los requisitos técnicos y normativos aplicables y se integren en una red colectiva. Lo que sí queda expresamente vetado es el uso de combustibles fósiles en cualquier punto del sistema, ya sea como apoyo o respaldo, tanto en la central de generación como en la distribución o en las subestaciones.

Este enfoque restrictivo refuerza el carácter íntegramente descarbonizado de las infraestructuras subvencionadas. Frente a otros programas que permiten combinaciones de tecnologías renovables y convencionales, Renored apuesta por redes que nazcan ya adaptadas a un contexto de neutralidad climática, sin fases intermedias apoyadas en gas o derivados del petróleo.

Requisitos técnicos y normativos de los proyectos

Además de las condiciones sobre potencia y fuentes de energía, los proyectos deberán ajustarse a una serie de exigencias técnicas y regulatorias que buscan garantizar su eficiencia, seguridad y trazabilidad ambiental. Entre los requisitos más relevantes figuran los siguientes:

  • Empleo de equipos con etiquetado energético, lo que permite identificar su nivel de eficiencia y asegurar un rendimiento adecuado.
  • Aplicación de la mejor tecnología disponible en cada caso, evitando soluciones obsoletas o con bajo rendimiento.
  • Instalación de sistemas de monitorización energética y medioambiental, que faciliten el seguimiento del consumo, el rendimiento de la red y su impacto ambiental.
  • Cumplimiento de los requisitos del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) cuando resulte de aplicación, tanto en la central como en las conexiones con los edificios abastecidos.

Estas condiciones persiguen que las infraestructuras financiadas no solo sean renovables en cuanto al origen de la energía, sino también robustas desde el punto de vista técnico y alineadas con la normativa vigente. La monitorización, en particular, permitirá disponer de datos objetivos sobre el comportamiento real de las redes y su contribución a la reducción de emisiones.

La exigencia de que las instalaciones estén totalmente finalizadas antes del 30 de junio de 2029 obliga, además, a una buena planificación de las fases de diseño, tramitación administrativa, obra y puesta en servicio. Cualquier retraso significativo podría comprometer el cumplimiento de los plazos y, con ello, el acceso a la ayuda concedida.

Estructura de la convocatoria: dos programas diferenciados

Para adaptar el apoyo a la naturaleza de los distintos beneficiarios potenciales, la convocatoria de Renored se articula en dos programas bien diferenciados:

  • Programa 1: orientado a beneficiarios que desarrollan actividad económica, con una dotación de 40 millones de euros.
  • Programa 2: dirigido a sectores sin actividad económica (por ejemplo, determinadas administraciones públicas u organismos sin ánimo de lucro), dotado con 10 millones de euros.

Esta separación permite ajustar la intensidad de las ayudas y los límites aplicables según el tipo de entidad y el marco de ayudas de Estado vigente. Las empresas, por ejemplo, suelen estar sujetas a normas específicas en materia de competencia y ayudas públicas, mientras que las entidades sin actividad económica pueden disponer de mayor margen para recibir financiación a fondo perdido.

En ambos casos, la convocatoria establece que las subvenciones se concederán a fondo perdido, si bien condicionadas al cumplimiento de los objetivos y a la correcta ejecución de las inversiones. De este modo, se reduce la carga financiera inicial sobre los promotores y se facilita la viabilidad de proyectos con un fuerte componente de interés público.

Intensidad de las ayudas, límites económicos y pluses territoriales

La intensidad de las ayudas varía en función del programa y del tipo de beneficiario. Con carácter general, los porcentajes previstos son los siguientes:

  • Para el programa 1 (actividad económica), se fija una ayuda básica del 35 % de la inversión subvencionable.
  • Para el programa 2 (sectores sin actividad económica), la intensidad alcanza el 70 % de los costes elegibles.

Sobre estos porcentajes se aplican varios incrementos adicionales, orientados a favorecer determinados perfiles de beneficiarios y localizaciones:

  • Las pequeñas empresas pueden obtener un 10 % extra sobre la intensidad de ayuda que les corresponda.
  • Las medianas empresas disponen de un incremento adicional del 5 %.
  • Los proyectos situados en municipios de reto demográfico y/o de transición justa pueden sumar un 5 % adicional.

De esta manera, un proyecto bien encajado en el programa 2 y ubicado en un municipio prioritario podría alcanzar niveles de financiación muy elevados, lo que facilita la viabilidad de iniciativas en zonas con menor capacidad de inversión. Este enfoque introduce una dimensión territorial y social en la política de ayudas, conectándola con la lucha contra la despoblación rural y la reconversión de áreas afectadas por el cierre de instalaciones fósiles.

En paralelo, se establecen varios límites económicos para garantizar un reparto equilibrado de los fondos: cada proyecto y beneficiario no podrá superar los 15 millones de euros de ayuda, y se exige una inversión mínima de 450.000 euros para poder participar. Estos umbrales tratan de evitar tanto proyectos demasiado pequeños como iniciativas que, por su tamaño, pudieran acaparar una parte desproporcionada del presupuesto disponible.

Evaluación de proyectos y criterios de selección

La concesión de las ayudas se hará mediante un proceso de concurrencia competitiva, en el que solo los expedientes con mejor puntuación resultarán finalmente adjudicatarios. Los criterios de valoración combinan variables económicas, empresariales, territoriales y sociales, con la siguiente ponderación aproximada:

  • Criterio económico (70 % de la puntuación): se analizan aspectos como la eficiencia en costes de la inversión, la relación entre la ayuda solicitada y la energía renovable que se va a suministrar, y otros indicadores de rentabilidad y optimización de recursos.
  • Tamaño de la empresa (10 %): se busca favorecer la participación de pymes, que suelen tener más dificultades para acceder a financiación de grandes proyectos.
  • Ubicación en municipios de reto demográfico o de transición justa (10 %): se valora positivamente que la red contribuya a la reactivación de estas zonas.
  • Suministro de calor a barrios vulnerables (10 %): se potencia el impacto social de las actuaciones y su capacidad para aliviar situaciones de pobreza energética.

Este esquema de puntuación refleja la voluntad de compatibilizar la eficiencia económica con objetivos de cohesión social y territorial. No basta con que un proyecto sea rentable desde el punto de vista energético; también se premia que llegue a colectivos vulnerables y a territorios con especiales dificultades demográficas o laborales.

Una vez evaluados los expedientes y resuelta la convocatoria, los beneficiarios percibirán las ayudas de forma definitiva tras la verificación de la ejecución de los proyectos y la certificación de las inversiones realizadas. La normativa establece mecanismos de control para comprobar que las actuaciones se han llevado a cabo conforme a los compromisos asumidos y a la documentación presentada en la solicitud.

Pagos, anticipos y condiciones de cobro de las ayudas

El diseño financiero de la convocatoria contempla que las subvenciones sean a fondo perdido, pero vinculadas al cumplimiento estricto de las condiciones técnicas, económicas y de plazo. El pago principal se realizará una vez que el IDAE haya comprobado que las instalaciones están terminadas, en servicio y alineadas con los requisitos establecidos.

Para facilitar la ejecución de proyectos de gran volumen, la convocatoria permite la solicitud de anticipos de hasta el 80 % del importe concedido. Estos adelantos pueden resultar clave para empresas y entidades que, de otro modo, tendrían dificultades para asumir la totalidad de la inversión hasta la recepción de la ayuda definitiva.

La posibilidad de anticipos se acompaña, no obstante, de obligaciones de justificación y garantías acordes con la normativa de gestión de fondos europeos. De este modo, se busca un equilibrio entre dotar de liquidez a los proyectos y preservar la correcta utilización de los recursos públicos, especialmente tratándose de financiación procedente de NextGenerationEU.

En cualquier caso, el cobro final queda condicionado a la certificación de que la red se ajusta a las exigencias de potencia, fuentes renovables, monitorización y plazos, así como a la correcta acreditación de los costes subvencionables. Un incumplimiento significativo podría dar lugar a reintegros totales o parciales de la ayuda.

Alineación con el PNIEC 2023-2030 y objetivos climáticos

La segunda convocatoria de Renored se integra en la componente 31 del PRTR y se enmarca directamente en los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030. Este plan establece metas ambiciosas en materia de penetración de renovables, reducción de emisiones y mejora de la eficiencia energética, con especial atención al sector de la edificación y los servicios públicos.

El desarrollo de redes de calor y frío renovables contribuye a reducir progresivamente la demanda energética de los edificios, al optimizar el uso de la energía y permitir la incorporación de tecnologías avanzadas. Asimismo, estas infraestructuras ayudan a disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados, reforzando la seguridad de suministro y la autonomía energética del país.

Otro aspecto relevante es el fomento de tecnologías de alta eficiencia y soluciones de autoconsumo colectivo, especialmente cuando las redes se integran con instalaciones renovables locales (por ejemplo, aprovechamiento de biomasa producida en el entorno o recursos geotérmicos disponibles en la zona). De esta forma, se impulsa también la economía local vinculada a la gestión forestal, los servicios energéticos y el mantenimiento de infraestructuras.

En conjunto, el programa se configura como una pieza más dentro de un puzzle más amplio de medidas orientadas a la neutralidad climática a medio plazo, en línea con las estrategias europeas y los compromisos internacionales en materia de cambio climático.

Experiencia de la primera convocatoria y papel de la biomasa

La actual edición de Renored llega respaldada por la experiencia acumulada en la primera convocatoria, en la que se concedieron 34 millones de euros a 20 proyectos. Aquella tanda de ayudas se concentró especialmente en comunidades autónomas como Cataluña, Castilla y León y Castilla-La Mancha, donde se desarrollaron varias redes de calor con un fuerte componente renovable.

En esa fase inicial, la biomasa se consolidó como la tecnología predominante, aprovechando la disponibilidad de recursos forestales y agrícolas en muchas zonas rurales y periurbanas. Las calderas de biomasa para redes de distrito han demostrado ser una solución madura y relativamente competitiva, especialmente cuando se integra una buena logística de suministro de combustible y se garantiza la sostenibilidad de las masas forestales.

Esta segunda convocatoria abre la puerta a consolidar y diversificar el modelo, dando espacio también a proyectos que apuesten por la geotermia, la solar térmica de gran escala u otras tecnologías renovables emergentes. La combinación de distintas fuentes y la integración con sistemas de almacenamiento térmico pueden permitir redes más flexibles y adaptadas a las particularidades de cada territorio.

El balance de la primera edición sugiere que las ayudas han actuado como palanca para proyectos que, de otro modo, habrían tardado más en materializarse. La continuidad del programa con esta nueva convocatoria indica que el Gobierno considera estas infraestructuras como un elemento estratégico en la transición energética, especialmente en áreas con suficiente densidad de demanda térmica.

Con todo este entramado de condiciones, incentivos económicos y orientación a resultados, la segunda convocatoria de ayudas para redes de calor y frío renovables del programa Renored se perfila como una oportunidad relevante para ayuntamientos, empresas de servicios energéticos, entidades públicas y privadas que quieran apostar por infraestructuras térmicas colectivas descarbonizadas. El éxito de la iniciativa dependerá, en buena medida, de la capacidad de los promotores para diseñar proyectos técnicamente sólidos, socialmente útiles y alineados con los plazos marcados por el PRTR y el PNIEC.