Para evitar el exceso de emisiones contaminantes a la atmósfera, el transporte público se presenta como una excelente solución. En lugar de tener 50 vehículos individuales emitiendo gases a la carretera, un solo autobús puede transportar a esas mismas 50 personas, mientras que los trenes pueden llevar a más de 500.
Potenciar el uso del transporte público es clave en la lucha contra el calentamiento global, ya que reduce significativamente el número de vehículos en circulación y, por consiguiente, la cantidad de emisiones. Se estima que, a nivel mundial, el transporte es responsable de alrededor del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente del CO2.
Contaminación y transporte público
Con más de 7,5 millones de usuarios diarios estimados, el transporte público urbano puede ser una herramienta poderosa para reducir las emisiones contaminantes. Actualmente, solo en España, alrededor de 4,5 millones de personas utilizan regularmente el transporte público. El objetivo es alcanzar los 7,5 millones con la mejora de las infraestructuras y la expansión de servicios.
Estudios afirman que si se lograra atraer a los 3 millones de personas que hoy en día utilizan sus vehículos privados hacia el transporte público, se podrían reducir drásticamente las emisiones del sector transporte.
Una investigación clave realizada por ATUC en colaboración con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) reveló que el principal obstáculo para que más personas utilicen el transporte público es la falta de inversión en infraestructuras y la percepción de baja eficiencia.
Ley de Financiación del Transporte Público en España

Para lograr este objetivo, ATUC destaca la necesidad de desarrollar una Ley de Financiación del Transporte Público, algo que aún no existe en España a nivel estatal. Esta ley permitiría destinar fondos suficientes para la creación de nuevas infraestructuras y zonas urbanas dedicadas al transporte público eficiente.
Además, se subraya la importancia de la transición hacia vehículos más sostenibles: mayor número de autobuses híbridos y eléctricos, trenes alimentados por energías renovables y redes ferroviarias más amplias y eficientes. Este tipo de transporte limpio ayudaría a avanzar en la descarbonización del transporte urbano y a cumplir con los objetivos de reducción de emisiones establecidos en el Acuerdo de París.
Transporte ferroviario y sostenibilidad
El transporte ferroviario en particular es una de las soluciones más sostenibles para el futuro. En comparación con otros medios de transporte como aviones o automóviles, los trenes emiten una cantidad significativamente menor de CO2 y proporcionan una capacidad mucho mayor para transportar pasajeros y mercancías.
Sin embargo, en España, existe un gran desequilibrio en la inversión ferroviaria. Mientras que se invierte hasta un 70% del presupuesto ferroviario en líneas de alta velocidad (AVE), el otro 30% va destinado al resto de la red. Esto deja a muchas rutas ferroviarias locales y regionales sin los recursos necesarios para su expansión y mejora.
La Coordinadora Española por el Tren Público y Sostenible, junto con Ecologistas en Acción, ha pedido a las autoridades tanto nacionales como de la Unión Europea que se aumente y reequilibre la inversión para garantizar una mayor accesibilidad y eficiencia en el uso del tren. Esto ayudaría a reducir el tráfico en las carreteras y disminuiría las emisiones.
Emisiones de gases de efecto invernadero en los hogares

Las cifras actuales del Instituto Nacional de Estadística (INE) son claras: un 71% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los hogares provienen del uso del vehículo propio. Estas cifras son preocupantes y muestran la necesidad de un cambio radical en la forma en que nos movemos por la ciudad.
En 2020, las emisiones de CO2 relacionadas con el transporte volvieron a aumentar, destacándose como el único sector que continúa creciendo en emisiones. A nivel europeo, el transporte representa cerca de una cuarta parte de todas las emisiones de GEI, lo que hace que la descarbonización del sector sea crucial para cumplir con los acuerdos climáticos.
Futuro sostenible: transporte público y energías limpias

El compromiso de reducir las emisiones del sector transporte no puede lograrse sin una apuesta firme por las energías renovables y el fomento de un transporte más limpio. En este sentido, la electrificación del transporte público, ya sea mediante vehículos eléctricos o trenes alimentados por energías como la solar o la eólica, tiene un papel crucial en el futuro.
En Madrid, por ejemplo, ya se ha comenzado a implementar autobuses eléctricos, los cuales no generan emisiones directas, y se está promoviendo un cambio en la infraestructura de transporte para apoyar este tipo de desarrollos.
Mientras tanto, el transporte marítimo y aéreo también necesitarán grandes reformas. Las recientes iniciativas europeas, como el plan «ReFuelEU Aviation» y «FuelEU Maritime», son esfuerzos en esa dirección, promoviendo el uso de combustibles sostenibles para reducir las emisiones del transporte aéreo y marítimo.
La implementación de un sistema de gestión de flotas y la conducción eficiente también son claves para reducir el consumo de combustible y las emisiones de CO2.
En suma, para combatir el calentamiento global es necesario un cambio de paradigma en nuestras ciudades. Potenciar el transporte público, fomentar el uso de energías limpias y reducir la dependencia del transporte individual y de los combustibles fósiles son las acciones más efectivas que podemos llevar a cabo.