La provincia argentina de Santa Fe ha decidido echar toda la carne en el asador para cambiar las reglas del juego en el sector de los biocombustibles. El Gobierno provincial estƔ presionando con fuerza para que se modifique la normativa vigente, con el objetivo primordial de que el porcentaje de biodiƩsel mezclado con el gasoil pase del actual 10% a un 15% de manera inmediata.
Esta petición no es una ocurrencia de Ćŗltima hora, sino que responde a una necesidad imperiosa de reactivar un motor económico que ahora mismo tiene varias plantas industriales totalmente paradas o trabajando a un ritmo muy inferior al que deberĆan. La idea es que el sector energĆ©tico nacional gane mĆŗsculo y no se quede a la cola en comparación con otros paĆses que ya estĆ”n haciendo los deberes en materia de sostenibilidad.

Una estructura de mercado mƔs justa y competitiva
El plan que ha puesto sobre la mesa el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, no se limita solo a subir los nĆŗmeros, sino que busca un reparto mĆ”s equilibrado de la tarta. Lo que se propone es dividir el mercado en dos grandes grupos: un 40% de la producción quedarĆa en manos de empresas que no tienen insumo propio, mientras que el 60% restante serĆa para las grandes industrias integradas. Con este movimiento, se pretende evitar que los gigantes se coman a los pequeƱos y asegurar que haya una competencia real.
Desde la administración santafesina tienen claro que, con la que estĆ” cayendo a nivel global con la volatilidad del petróleo, apostar por el combustible verde es una jugada ganadora. Al producir mĆ”s en casa, no solo se genera empleo de calidad, sino que tambiĆ©n se evita tener que gastar divisas importando gasoil de fuera, algo que siempre viene bien para las cuentas pĆŗblicas y para dar un respiro a la economĆa.
AdemĆ”s, se ha propuesto limitar un poco la mano del Estado en este asunto. La intención es que la SecretarĆa de EnergĆa solo pueda meter tijera a estos porcentajes en casos de emergencia absoluta y por un tiempo muy limitado. De este modo, los inversores tendrĆan una seguridad jurĆdica mucho mayor para poner su dinero en nuevos proyectos sin miedo a que las normas cambien de la noche a la maƱana.
Siguiendo la estela de Brasil y eliminando asimetrĆas
Si echamos un vistazo a lo que ocurre en el continente, es inevitable fijarse en lo que estÔ haciendo Brasil. Los vecinos ya estÔn en camino de consolidar ese 15% y tienen la vista puesta en llegar al 20% para finales de esta década. En Santa Fe consideran que quedarse de brazos cruzados con un porcentaje menor es un error estratégico que resta competitividad a toda la cadena productiva de la región.
Otro de los puntos que mĆ”s chirrĆa en la actual legislación es la diferencia de trato entre los distintos tipos de biocombustibles. Resulta curioso que al bioetanol se le permita llegar al 15% mientras que al biodiĆ©sel se le pone un techo mĆ”s bajo. Los tĆ©cnicos insisten en que no hay razones mecĆ”nicas ni quĆmicas que justifiquen este agravio comparativo, ya que los motores actuales pueden tragar mezclas mucho mĆ”s ricas en biodiĆ©sel sin que se resienta su rendimiento.
Esta medida tambiĆ©n se ve como una pieza clave en las relaciones comerciales internacionales, especialmente en el marco de acuerdos con Europa. El hecho de contar con una industria de biocombustibles robusta y regulada facilita el cumplimiento de los estĆ”ndares ambientales que se exigen al otro lado del charco, lo que podrĆa abrir nuevas puertas para las exportaciones agrĆcolas y energĆ©ticas en un futuro no muy lejano.
El panorama que se abre para Santa Fe con este cambio normativo es esperanzador, siempre y cuando se logre ese consenso necesario en el Senado para blindar la industria. Al final del dĆa, lo que se busca es que el campo y la industria vayan de la mano para aprovechar una oportunidad histórica que permita liderar la transición hacia energĆas mucho mĆ”s limpias y eficientes, asegurando que las plantas que hoy estĆ”n en silencio vuelvan a llenarse de actividad y de trabajadores.

