Repsol vende el 44% del proyecto solar Outpost a Stonepeak por 220 millones

  • Repsol acuerda la venta del 43,8% de su planta solar Outpost en Texas a Stonepeak por unos 220 millones de euros.
  • La operación valora el activo en unos 675 millones de euros, incluyendo la monetización de créditos fiscales a la producción.
  • Outpost, con 629 MW de capacidad y un PPA a largo plazo, refuerza la estrategia renovable de Repsol en Estados Unidos.
  • Es la segunda gran alianza de Repsol con Stonepeak tras las operaciones sobre los proyectos Frye y Jicarilla.

Proyecto solar de gran escala

Repsol ha dado un nuevo paso en su expansión de energías renovables en Estados Unidos al cerrar un acuerdo con el fondo de infraestructuras Stonepeak para la venta de una participación minoritaria en uno de sus mayores proyectos solares en el país, como muestran ejemplos estadounidenses como la primera ciudad solar en EE. UU. La operación se enmarca en la estrategia de la compañía de incorporar socios y rotar activos para acelerar el crecimiento de su negocio verde.

El movimiento se centra en el proyecto solar Outpost, una gran planta fotovoltaica situada en Texas y dotada de 629 MW de potencia instalada, que acaba de entrar en operación comercial. Con esta transacción, la energética española refuerza su presencia en el mercado estadounidense y, al mismo tiempo, libera recursos financieros para seguir invirtiendo tanto en Norteamérica como en sus principales mercados en Europa, especialmente en España.

Detalles de la operación entre Repsol y Stonepeak

Según ha comunicado la compañía, Repsol ha alcanzado un acuerdo con Stonepeak para venderle una participación del 43,8% en el proyecto solar Outpost, por un importe aproximado de 220 millones de euros, equivalentes a unos 252,5 millones de dólares al tipo de cambio actual. La participación se mantiene de forma mayoritaria en manos de la empresa española, que continuará gestionando el activo.

La transacción supone valorar la planta de Outpost en alrededor de 675 millones de euros (unos 775 millones de dólares). En esa cifra no solo se recoge el valor físico del parque solar, sino también los beneficios derivados de su tratamiento fiscal, lo que eleva la valoración global del activo frente a su puro coste de construcción.

En concreto, Repsol detalla que el importe pactado tiene en cuenta los ingresos por equidad fiscal ligados a la monetización de los créditos fiscales a la producción, conocidos como PTC por sus siglas en inglés. Este tipo de incentivos fiscales es clave en el desarrollo de grandes instalaciones renovables en Estados Unidos y se ha convertido en un factor determinante para los inversores institucionales que buscan rentabilidades estables a largo plazo.

La operación está sujeta todavía a las autorizaciones regulatorias habituales en este tipo de transacciones. La compañía prevé que el cierre efectivo se produzca en los próximos meses, una vez obtenidos los permisos necesarios y completados los trámites administrativos correspondientes.

Para Repsol, la entrada de Stonepeak como socio en Outpost se encuadra en una política de rotación de activos renovables y optimización de la estructura financiera. Al dar entrada a un inversor especializado y mantener el control operativo, la empresa libera capital que puede destinar a nuevos proyectos, sin renunciar al crecimiento de su cartera de generación baja en carbono.

Outpost: una gran planta solar con PPA a largo plazo

El proyecto Outpost es una de las mayores instalaciones fotovoltaicas de Repsol en el mercado estadounidense, con una capacidad instalada de 629 MW. La planta, ubicada en Texas, comenzó su explotación comercial el pasado mes de agosto y ya está produciendo electricidad de forma regular.

Uno de los elementos que más interés genera entre los inversores es que Outpost cuenta con un acuerdo de compra de energía a largo plazo (PPA). Este contrato fija con antelación el precio de venta de la electricidad generada, lo que aporta una gran visibilidad de ingresos y reduce la exposición a la volatilidad del mercado mayorista.

Este tipo de PPA, habitual en Estados Unidos, permite a proyectos como Outpost asegurar una parte relevante de sus flujos de caja futuros. De este modo, se mejora la bancabilidad del activo y se facilita la entrada de fondos de infraestructuras e inversores institucionales que buscan proyectos con riesgo moderado y retornos previsibles.

La planta se beneficia además del marco de incentivos federales a las renovables, reflejados en los créditos fiscales a la producción, que se monetizan mediante estructuras financieras específicas. Precisamente, la integración de estos elementos en el valor del activo es lo que explica que la valoración de Outpost, según el acuerdo alcanzado, ascienda a esos 775 millones de dólares de valor total.

Con la entrada en operación de Outpost, Repsol afianza su papel como actor relevante en la generación renovable a gran escala en Estados Unidos, mercado que se ha convertido en uno de los focos prioritarios de la compañía en su estrategia internacional.

Segunda gran alianza con Stonepeak en renovables

El acuerdo sobre Outpost no es el primer movimiento conjunto entre ambas entidades. Se trata de la segunda gran colaboración entre Repsol y Stonepeak en el ámbito de las energías limpias en Estados Unidos, tras una operación anterior cerrada también en el segmento solar.

En julio, ambas partes culminaron una transacción similar en la que el fondo de infraestructuras adquirió una participación del 46,3% en el proyecto solar Frye, una planta de 632 MW ubicada igualmente en Texas, así como una cuota en el complejo solar y de almacenamiento Jicarilla, de 145 MW, situado en el estado de Nuevo México. Aquella operación se valoró en torno a 300 millones de euros (unos 340 millones de dólares).

Con esta nueva entrada en Outpost, Stonepeak refuerza su papel como socio estratégico de Repsol en el despliegue de proyectos renovables en Norteamérica. El fondo, con sede en Nueva York y más de 80.000 millones de dólares bajo gestión, está especializado en infraestructuras esenciales, incluida la energía y la transición energética, así como en transporte, logística e inmobiliario.

Desde Stonepeak se ha destacado que este acuerdo pone de manifiesto su compromiso continuo con el desarrollo de infraestructuras de energía sostenible y con la generación de valor a largo plazo en Texas. Outpost se suma así a un conjunto creciente de activos energéticos en la región, donde el recurso solar y la existencia de grandes consumidores eléctricos hacen especialmente atractivas este tipo de instalaciones.

Para Repsol, contar con un inversor especializado como Stonepeak permite repartir riesgos, acelerar el despliegue de proyectos y, al mismo tiempo, mantener la capacidad de gestionar y operar los activos renovables con criterios propios. Esta fórmula de coinversión se ha ido consolidando en el sector como una de las vías más habituales para financiar grandes proyectos de generación limpia.

Estrategia de Repsol en renovables y peso de Estados Unidos

La venta parcial de Outpost se enmarca en la hoja de ruta de Repsol para convertirse en una multienergética con un peso creciente de la generación renovable, coincidiendo con el auge de las granjas solares en España. La compañía ha ido construyendo en los últimos años una cartera diversificada de proyectos limpios, fundamentalmente en España y Estados Unidos, pero también en otros mercados internacionales.

En el ámbito estadounidense, Repsol aterrizó en el negocio de renovables en 2021 con la compra del 40% de Hecate Energy, y posteriormente reforzó su posición con la adquisición de ConnectGen en 2023. Gracias a estos movimientos, y a proyectos como Frye, Jicarilla y Outpost, la empresa suma ya más de 2.800 MW en operación y construcción en el país, en su mayoría solares y de almacenamiento, mostrando cómo proyectos de energía solar transforman municipios con impacto local y regional.

En conjunto, la cartera global de generación renovable de Repsol alcanza cerca de 5.000 MW de capacidad operativa, con un peso especialmente relevante de España y Estados Unidos. En territorio español, la compañía mantiene una presencia histórica en el sector energético y está impulsando parques eólicos, fotovoltaicos y proyectos híbridos que se integran en su oferta multienergética, como el superparque solar de Guillena.

Más allá de la alianza con Stonepeak, Repsol ha tejido en los últimos años toda una red de socios financieros y estratégicos para apuntalar su crecimiento verde. Entre ellos figuran Crédit Agricole Assurances y EIP, con quienes ha sellado acuerdos en el negocio de generación renovable, así como Schroders Greencoat, la firma de inversión Pontegadea o The Renewables Infrastructure Group (TRIG), que participan en distintas carteras de activos renovables.

El enfoque es claro: combinar su experiencia industrial en el desarrollo y operación de proyectos energéticos con el músculo financiero de grandes inversores institucionales. Esta fórmula pretende facilitar inversiones intensivas en capital sin sobrecargar el balance, al tiempo que se mantiene la capacidad de creación de valor a largo plazo para la compañía.

Mensajes de la dirección y próximos pasos

Desde la cúpula de Repsol se ha querido remarcar el alcance estratégico de esta nueva operación con Stonepeak. El director general de Generación Baja en Carbono, Joao Costeira, ha subrayado que volver a asociarse con un inversor de este perfil evidencia la confianza en la calidad de los activos renovables de la empresa en Estados Unidos y contribuye a seguir avanzando en su plan de crecimiento en el país.

Por parte de Stonepeak, el director general senior Anthony Borreca ha incidido en que la ampliación de la colaboración con Repsol a través de Outpost pone de manifiesto su apuesta compartida por impulsar infraestructuras de energía sostenible y consolidar proyectos de gran escala en Texas. El parque se percibe como un activo transformador en una región con una fuerte demanda eléctrica y elevado recurso solar.

Aunque la venta del 43,8% de Outpost ya está acordada, la ejecución definitiva de la operación depende de la obtención de las autorizaciones regulatorias habituales en este tipo de transacciones en Estados Unidos. Durante los próximos meses, ambas partes trabajarán en el cierre formal y en la integración de Stonepeak en la estructura accionarial del proyecto.

Una vez completado el proceso, Repsol continuará al frente de la operación y gestión técnica de la planta, manteniendo el control sobre la explotación del activo y sobre el cumplimiento del PPA a largo plazo. Stonepeak, por su parte, participará en los retornos financieros asociados a la producción de electricidad y a los incentivos fiscales que genere Outpost.

En el contexto de su plan estratégico, la compañía española prevé seguir recurriendo a rotaciones selectivas de activos renovables como herramienta para financiar nuevos desarrollos, tanto en Estados Unidos como en otros mercados clave. Operaciones como la de Outpost muestran cómo la entrada de socios permite reciclar capital, reforzar el balance y, al mismo tiempo, mantener una cartera creciente de proyectos en operación.

Con este nuevo acuerdo, Repsol consolida su papel como jugador relevante en el sector renovable internacional y reafirma que su apuesta por Estados Unidos va en serio. La combinación de una planta de gran tamaño como Outpost, un PPA que asegura la venta de energía a largo plazo y un socio financiero con experiencia en infraestructuras como Stonepeak dibuja un escenario en el que la compañía española refuerza su posición en la transición energética, sin perder de vista el peso estratégico de sus mercados europeos y, muy especialmente, de España.

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