Repsol ha movido ficha en Cantabria y confía en recibir antes de que termine el año la prórroga para operar la central de Aguayo durante medio siglo más; después, aspira a lograr la autorización administrativa previa en enero para su ampliación. El plan, bautizado como Aguayo II, contempla una inversión superior a 800 millones de euros destinada a aumentar la capacidad de almacenamiento e integración de renovables en el sistema eléctrico.
Claves del proyecto Aguayo II

La ampliación de Aguayo se enmarca en la tecnología de almacenamiento hidroeléctrico por bombeo, una solución que actúa como “batería” del sistema al acumular energía cuando hay excedentes y liberarla en momentos de mayor demanda. Este tipo de infraestructura aporta flexibilidad operativa, estabilidad de red y capacidad de respuesta ante la variabilidad de la generación eólica y fotovoltaica.
El foco del proyecto está en mejorar la gestión de picos y valles de consumo, aliviar congestiones y facilitar la entrada de más renovables en el mix. Para Cantabria, supondría consolidar un activo energético de referencia con impacto a escala estatal, reforzando la seguridad de suministro y el equilibrio del sistema en el norte peninsular.
Calendario y permisos en marcha
Repsol confía en obtener en breve la prórroga de la concesión por 50 años para la explotación de Aguayo y, a continuación, la autorización administrativa previa en enero. Son pasos críticos para activar una inversión que la compañía califica de prioritaria dentro de su cartera de proyectos de generación y almacenamiento en España.
La empresa recuerda que este tipo de iniciativas afronta plazos constructivos extensos y una elevada intensidad de capital, a lo que se suman procesos administrativos complejos. Aun así, la hoja de ruta se mantiene y la tramitación avanza, con el objetivo de apuntalar un proyecto considerado estratégico.
Desde el ámbito corporativo se subraya la necesidad de un marco regulatorio predecible y señales de precio adecuadas para el almacenamiento, dado que la rentabilidad depende de la volatilidad del mercado y de variables inciertas. Un diseño estable es clave para desplegar estas infraestructuras a la escala que exige la política climática y energética de la Unión Europea.
Cantabria, pieza estratégica de la transición energética
España parte, según Repsol, de una posición favorable por sus recursos y su industria, y Cantabria aparece como un territorio estratégico para nuevos desarrollos: tejido industrial sólido, talento, centros de innovación y un entorno propicio para proyectos energéticos sostenibles. Aguayo II encaja en esa visión al reforzar la base eléctrica regional.
El consejero de Industria, Eduardo Arasti, puso sobre la mesa la importancia de la planificación eléctrica para asegurar inversiones que dependen del acceso garantizado a la energía. Entre los ejemplos citados están el Campus Tecnológico de Centro de Datos Altamira, con una inversión prevista de 3.600 millones, y el hub logístico de La Pasiega, proyectos que requieren infraestructuras adecuadas para despegar.
En paralelo, se advirtió del retroceso de la cogeneración (−92%) y de los diferenciales de precio energético frente a otros países europeos, un factor que lastra la competitividad industrial. De ahí el énfasis en acelerar los refuerzos de red, el almacenamiento y la eficiencia regulatoria.
Diálogo institucional y sectorial
El anuncio se enmarcó en el foro “Transición Energética en Cantabria: Retos y Oportunidades”, organizado por el Club Español de la Energía con la colaboración de Repsol en el Palacio de La Magdalena. En la apertura participaron la alcaldesa de Santander, Gema Igual, y la representante del Club, Ana Padilla, junto a responsables autonómicos.
Las mesas redondas reunieron a actores como EDP, Endesa, Iberdrola, la Universidad de Cantabria y organizaciones empresariales para abordar almacenamiento y descarbonización, así como la necesidad de adaptar la ejecución de la transición a las particularidades de cada región. El consenso: cooperación, certidumbre y tramitación ágil para transformar oportunidades en proyectos reales.
El avance de Aguayo II apunta a un refuerzo sustancial del sistema eléctrico del norte de España: una inversión de más de 800 millones a la espera de sus últimos permisos y apoyada en un entorno institucional activo que, si ofrece estabilidad y señales adecuadas, permitirá convertir este plan en un pilar del almacenamiento y la integración renovable en Cantabria.
