La nueva capacidad instalada de energías renovables marcó un nuevo récord en 2016, con 161 gigavatios (GW) integrados a nivel mundial. Este hito representó un considerable incremento respecto al año anterior, elevando la capacidad total a 2.017 GW.
Este crecimiento se distribuye principalmente entre la energía solar fotovoltaica (47%), seguida de la energía eólica (34%) y la hidráulica (15,5%), lo que evidencia la creciente popularidad de las fuentes de energía limpias.
Nuevos precios más bajos para las energías renovables
Uno de los aspectos más destacados de 2016 fue la reducción de los costos de la electricidad proveniente de fuentes renovables. En contratos recientes, el precio de la electricidad renovable fue establecido en tan solo $0,05 por kilovatio/hora, superando así a los costos de los combustibles fósiles y la energía nuclear en países como Dinamarca, Egipto, México e India. Esto convierte a las energías renovables en una opción incuestionablemente competitiva y barata.
Además, algunos países lograron momentos pico donde la generación de electricidad a partir de fuentes renovables superó o alcanzó el 100% de la demanda, como fue el caso de Dinamarca y Alemania.
La flexibilidad y la integración de las redes

Contrario a lo que se creía anteriormente, la integración de grandes proporciones de energías renovables es posible sin necesidad de contar con una “carga base” proveniente de combustibles fósiles o energía nuclear. Esto ha sido posible gracias a la flexibilidad de las redes eléctricas y la implementación de tecnologías como interconexiones de red, sistemas de almacenamiento, bombas de calor y vehículos eléctricos.
Estas soluciones tecnológicas proporcionan un sistema eléctrico más eficiente, equilibrando la variabilidad de la generación renovable y optimizando aún más los costos de generación.
A medida que más países desarrollan esta flexibilidad, el número de naciones capaces de manejar picos superiores al 100% de generación renovable sigue creciendo. En 2016, Dinamarca alcanzó un pico del 140% y Alemania del 86,3%.
Impacto en las emisiones de CO2
El aumento de la capacidad instalada de energías renovables no sólo representa un progreso económico y tecnológico, sino que también tiene un fuerte impacto positivo en la sostenibilidad ambiental. En 2016, la estabilidad de las emisiones de CO2 por tercer año consecutivo fue un dato alentador, especialmente si consideramos que la economía mundial creció un 3%, al igual que la demanda energética.
El uso de energías renovables, combinado con la disminución del uso del carbón, ha sido uno de los factores clave en mantener las emisiones bajo control, destacando que, durante ese año, las renovables aportaron el 24,5% de la electricidad mundial.
Innovaciones en almacenamiento y mini-redes
Otro de los avances importantes en 2016 fue el aumento de capacidades de almacenamiento energético. Se estima que 0,8 GW de nueva capacidad de almacenamiento entraron en operación, lo que resultó en un total aproximado de 6,4 GW a finales de año. Esta tecnología proporciona la flexibilidad necesaria para manejar la intermitencia de fuentes como la solar y la eólica.
Los modelos de negocios Pay-As-You-Go (PAYG), apoyados por tecnologías móviles, permitieron que los mercados para mini-redes y sistemas autónomos se desarrollaran a velocidades notables. En 2016, las inversiones en este sector aumentaron significativamente, llegando a los 223 millones de dólares, un incremento considerable en comparación con 2012, cuando las inversiones en las compañías solares PAYG apenas alcanzaban los 3 millones.
Desafíos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París
No todo fueron buenas noticias en 2016. A pesar del importante avance en energías renovables, las inversiones globales en nuevas instalaciones disminuyeron un 23% en comparación con 2015. Esto se debió principalmente a la baja de costos en tecnologías solares y eólicas, y a la desaceleración en algunos mercados emergentes como China y Japón.
Los países en desarrollo experimentaron una caída del 30% en inversiones y en los países desarrollados las inversiones bajaron un 14%. Sin embargo, estas cifras no reflejan necesariamente una pérdida de interés, sino una combinación de factores como la reducción del costo promedio de las tecnologías y la postergación de algunos proyectos de gran envergadura.
Los subsidios a los combustibles fósiles siguen representando un obstáculo, algo que muchos países todavía no han superado. En 2014, se estableció que la razón fue de 4:1, con gobiernos invirtiendo cuatro veces más en combustibles fósiles que en energías limpias.
El papel clave de las tecnologías renovables en el futuro
Para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2°C, es crucial que los gobiernos continúen promoviendo las energías renovables y haciendo la transición hacia estas tecnologías. Crear políticas de largo plazo que fomenten la inversión y la investigación de nuevas soluciones tecnológicas es vital para acelerar esta transición.
En este sentido, los gobiernos deben eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles y redirigir estos fondos hacia la investigación en almacenamiento y tecnologías renovables, especialmente en los sectores de calefacción, refrigeración y transporte, áreas donde aún queda mucho por avanzar.
Christine Lins, secretaria ejecutiva de REN21, señaló en 2016: “el mundo está en una carrera contra el tiempo. Lo único y lo más importante que podemos hacer para reducir las emisiones de CO2 rápidamente es eliminar paulatinamente el carbón y acelerar las inversiones en energía renovable”.
Si los gobiernos y el sector privado siguen apostando por la innovación y el crecimiento de estas tecnologías, el futuro de las energías renovables promete ser no solo rentable, sino también sostenible a largo plazo.
El récord de capacidad instalada en energías renovables en 2016 fue un claro indicador de que el cambio hacia una matriz energética limpia no solo es factible, sino inevitable si se continúa apoyando con las decisiones políticas y financieras necesarias.
