La idea que comparten estas iniciativas es convertir el gesto de llevar los envases al contenedor verde en algo cotidiano, familiar y bien explicado. Para ello se combinan contenedores especiales, educadores ambientales, materiales divulgativos, incentivos y actividades en colegios o celebraciones locales. El objetivo no es otro que elevar las cifras de recogida selectiva y acercar a España a los países europeos que más reciclan.
Una aventura con personajes de Disney, Pixar y Marvel

Bajo el lema «Reciclar Vidrio es una Gran Aventura», la campaña impulsada por Ecovidrio y Disneyland Paris ha instalado iglús tematizados con personajes conocidos por los niños. En Bilbao, estos contenedores han estado en la Plazuela de San Nicolás del 29 de septiembre al 5 de octubre, decorados con referentes de Frozen, Toy Story, Iron Man y Black Panther. En Toledo, la acción permanecía hasta el 5 de octubre, y la iniciativa también ha llegado a otras localidades españolas, con un total de nueve municipios previstos.
Además de depositar los envases, las familias pueden acercarse a un punto informativo atendido por monitores ambientales, que resuelven dudas y reparten bolsas reutilizables. Quienes participan escaneando un código QR o respondiendo a un cuestionario en la web de la campaña entran en el sorteo de un viaje a Disneyland Paris y de doscientos miniglús tematizados. En la presentación de Bilbao participaron responsables del Gobierno Vasco, el Ayuntamiento, Vidrala y Ecovidrio, como Nicolás García-Borreguero, José Luis Azpiazu, Carmen Román y Oscar Acedo.
La hostelería, pieza clave para mejorar la recogida

Uno de los focos principales está en el canal Horeca, formado por hoteles, restaurantes, bares y cafeterías. Este sector genera cerca de la mitad del vidrio que se consume, por lo que su implicación resulta decisiva. En Burgos, Ecovidrio y el Ayuntamiento han desarrollado hasta el 9 de octubre una campaña para visitar 130 establecimientos, después de las 600 visitas realizadas el año anterior. La iniciativa fue presentada por el concejal Carlos Niño y el representante de Ecovidrio Ignacio Bobillo.
Los educadores ambientales realizan encuestas personalizadas para conocer las necesidades de cada negocio, informan sobre la obligación de separar en origen y facilitan contenedores, cubos o soportes adaptados para grandes volúmenes. En zonas del casco histórico o con dificultades de acceso, se refuerza la recogida puerta a puerta, y se ofrece formación gratuita en sostenibilidad a través de un campus online.
En Castilla-La Mancha también se ha puesto el acento en este ámbito. La campaña «Tú eres la llave» busca mejorar la gestión de residuos y presta especial atención a hoteles, restaurantes y cafeterías. La región, marcada por la dispersión poblacional y los municipios pequeños, trabaja con Ecovidrio para aumentar la contenerización y acercar los puntos de recogida. En Toledo se presentó la campaña de Disney con la participación de la Consejería de Desarrollo Sostenible y la directora general Esther Haro, que animó a mantener el hábito durante todo el año.
Datos dispares, pero con un reto común
España ha cambiado mucho desde que Ecovidrio comenzó a funcionar en 1997. La entidad sitúa la tasa estimada de reciclaje de envases de vidrio en el 72,3%, por encima del objetivo del 70% fijado para 2025 y con dos años de adelanto. Aun así, países como Bélgica, Austria o algunos nórdicos superan el 80%, una referencia a la que se quiere llegar en 2030.
En Euskadi, los datos difundidos durante la campaña de Bilbao hablan de unas 57.000 toneladas de vidrio recicladas al año. De las 87.000 toneladas generadas, la recogida selectiva alcanza el 70% y el reciclaje efectivo el 67%, lo que permite que dos de cada tres envases vuelvan al circuito productivo. En Bilbao se recogieron 8.400 toneladas, con 25,2 kilos por habitante, por encima de la media estatal. Oscar Acedo, de Ecovidrio en Euskadi, y Niko García Borreguero, del Gobierno Vasco, destacaron el compromiso colectivo de la sociedad vasca.
Burgos, por su parte, recicló 3.693.420 kilos de envases de vidrio en 2025, una media de 20,8 kilos por habitante y unos 71 envases al año. La cifra supone un ligero descenso frente a los 3.783.900 kilos de 2024, aunque mantiene a la capital burgalesa como la que más recicla de Castilla y León y en el top 10 nacional. La media nacional ronda los 20 kilos por persona.
La situación no es igual en todos los territorios. Castilla-La Mancha se sitúa por debajo de la media española, según los datos más recientes, y trabaja en medidas de mejora. La comunidad insiste en que la responsabilidad es compartida entre ciudadanía, comercios, hostelería y administraciones.
Fiestas, colegios y campañas de proximidad
La sensibilización también se cuela en celebraciones y espacios educativos. En Altea, la campaña «La Reconquista del Vidrio» se ha vinculado a las fiestas de Moros y Cristianos. El 25 y el 27 de septiembre, educadores ambientales visitaron comparsas e instalaron un selfie-point en la Plaza José María Planelles, con obsequios para quienes compartían fotos con la etiqueta de la campaña. Cerca de cuarenta municipios valencianos compiten por ser los que más se implican, con premios para las categorías de Atabales, Darbukas y Dolçaines. Altea participa en Darbukas, para localidades de entre 1.000 y 2.500 festeros, y hay seis promociones online con miniglús. Las concejalas Aurora Serrat y Joaquim Devesa animaron a los festeros a colaborar.
En Cantabria, la campaña «Haz Infinito al Vidrio» ha recorrido doce municipios con dieciséis actuaciones durante septiembre, impulsada por el Gobierno de Cantabria a través de la empresa pública MAR, Ecovidrio y los ayuntamientos. En Suances, una carpa informativa en la Plaza de Viares permitió a los vecinos resolver dudas, jugar con tablets y recibir bolsas reutilizables. La concejala de Medio Ambiente, Ana Santiago, destacó la buena acogida de estas propuestas y recordó que los envases de vidrio pueden reciclarse de forma indefinida sin perder propiedades.
En la Comunidad de Madrid, Ecovidrio ha desarrollado el Reto Mapamundi en 43 localidades y el Gran Prix del Reciclaje en 18 municipios y 36 colegios, con un autobús tematizado y pruebas para alumnos. Los municipios ganadores reciben contenedores personalizados con diseños inspirados en su entorno, una forma de vincular el reciclaje con el orgullo local. Entre los reconocidos figuran Nuevo Baztán, San Martín de Valdeiglesias, Daganzo de Arriba, Valdemorillo, Collado Mediano, Moralzarzal, Villalbilla, Brunete, Morata de Tajuña, El Molar y Miraflores de la Sierra. El Gran Prix ha pasado por Leganés, Móstoles, Boadilla del Monte, Parla o Rivas-Vaciamadrid, entre otros.
Beneficios ambientales y falsos mitos
El vidrio depositado en el contenedor verde se recicla al 100% y sirve para fabricar nuevos envases de manera indefinida. Al utilizar calcín, se evita extraer materias primas, se reduce la erosión del suelo, se frena la deforestación y se ahorra energía y emisiones de CO₂. Además, disminuye la presión sobre los vertederos y ayuda en la lucha contra el cambio climático.
También conviene desterrar ideas equivocadas. No es cierto que todo acabe mezclado en el camión: los vehículos que recogen vidrio son monomateriales y lo trasladan a plantas especializadas. En el contenedor verde solo deben ir envases de vidrio, sin tapas ni tapones, y nunca copas o vasos, ya que existen diferencias entre vidrio y cristal y no son envases. Los envases de vidrio tampoco se han incluido en el nuevo sistema de depósito, devolución y retorno, ya que el contenedor verde sigue considerándose eficaz.
La educación en colegios resulta especialmente útil. Los talleres explican qué se deposita y qué no, y los niños y niñas actúan como transmisores del hábito en casa. Ecovidrio también recurre a redes sociales e influencers, como en una campaña navideña con Dulceida, Lolalolita y Violeta Mangriñán, para llegar a públicos que no responden a los canales tradicionales. Arantxa Reyes, responsable de comunicación corporativa de Ecovidrio, ha explicado que cada punto porcentual adicional exige más esfuerzo.
Innovación y corresponsabilidad para el siguiente salto
Ecovidrio despliega más de 400 campañas al año y adapta sus mensajes a cada municipio, festividad, colegio o sector. Para afinar más, utiliza análisis de datos e inteligencia artificial que permiten detectar dónde hay margen de mejora, optimizar rutas de recogida y dirigir los recursos a zonas concretas.
El reto pendiente no depende solo de quienes ya reciclan bien. También hay que incorporar a los segmentos que aún no lo hacen y garantizar que la separación en origen sea real. En varios países europeos con tasas superiores al 80%, esa separación es obligatoria y existen mecanismos de supervisión. Para avanzar aquí, se reclaman ordenanzas que obliguen a separar, vigilancia y, si fuera necesario, sanciones. La industria, los ciudadanos, la hostelería y las administraciones forman parte de un sistema de responsabilidad compartida.
El reciclaje de vidrio ha dejado de ser una rareza para convertirse en una práctica extendida, pero las cifras muestran que todavía queda camino. Las campañas con personajes de Disney, las visitas a bares y restaurantes, las acciones en fiestas y colegios y los datos de recogida selectiva dibujan un mismo objetivo: que cada envase vuelva a convertirse en un envase nuevo y que ese gesto forme parte de la rutina diaria sin depender de una campaña concreta.