La polémica en torno a la planta de biogás proyectada en Benacazón no cesa. Vecinos de varios municipios del Aljarafe se han unido para frenar lo que consideran una macroinstalación que procesaría 140.000 toneladas de residuos orgánicos al año. Los ayuntamientos de Aznalcázar, Pilas y Bollullos de la Mitación ya han presentado alegaciones, mientras la plataforma Stop Biogás Aljarafe-Doñana organiza movilizaciones.
El plazo para presentar objeciones ante la Junta de Andalucía finaliza el próximo 13 de julio, y tanto los consistorios como los colectivos vecinales han habilitado canales para facilitar la participación ciudadana. La preocupación se centra en los posibles impactos ambientales, el tráfico de camiones y la ausencia de una normativa andaluza que regule las emisiones de olores.
Movilización ciudadana y alegaciones
El Ayuntamiento de Aznalcázar celebró una reunión informativa en la que explicó las cuatro líneas de alegaciones presentadas: medioambiental, urbanística, jurídica y turística. En el acto participaron representantes de Pilas y miembros de Stop Biogás Aljarafe-Doñana, que mantienen una campaña de recogida de firmas. El Consistorio ha puesto a disposición de los vecinos un modelo de escrito para que puedan sumarse a las objeciones.
Las alegaciones pueden registrarse a través de la Ventanilla Electrónica de la Junta de Andalucía, con certificado digital, o de forma presencial en el Ayuntamiento de Aznalcázar. La plataforma ha convocado una asamblea informativa para este lunes a las 20:00 horas en el Centro de Formación de Bollullos de la Mitación, donde se detallarán las características del proyecto y las próximas acciones.
Impactos ambientales y sociales

Según los críticos, la planta generaría un tráfico de hasta 300 camiones al día, lo que incrementaría el riesgo de accidentes y la contaminación en carreteras ya precarias. Además, los vientos dominantes en la zona podrían llevar los malos olores a núcleos urbanos cercanos como La Juliana, Bollullos y Aznalcázar. El estudio de impacto ambiental, denuncian, no contempla barreras cortavientos ni evalúa los efectos en la salud mental de los residentes.
Otro punto de controversia es la falta de transparencia sobre el origen de los residuos. La empresa promotora no especifica de dónde llegarán las 140.000 toneladas anuales, lo que genera el temor de que puedan instalarse macrogranjas en la zona para abastecer la planta. Asimismo, se alerta del posible impacto sobre la fauna protegida de Doñana, como el lince ibérico, que podría verse afectado por el aumento del tráfico.
Modelo de planta y comparativa europea
La asociación Stop Biogás Aljarafe-Doñana señala que Andalucía carece de una normativa específica que limite las emisiones de olores, a diferencia de otros países europeos. En Italia, por ejemplo, la mayoría de las plantas de biogás son pequeñas instalaciones descentralizadas que gestionan residuos de explotaciones locales, sin impactos significativos. El modelo propuesto en Benacazón, en cambio, es un macrocomplejo industrial controlado por capital internacional, que los detractores consideran un ejemplo de economía extractiva.
Los gobiernos estatal y andaluz, según los críticos, han facilitado la llegada de grandes proyectos que sobreexplotan los recursos y convierten a Andalucía en un «territorio de sacrificio». La planta de Benacazón se suma a una larga lista de macroproyectos energéticos, agrícolas y mineros que generan rechazo social.
La oposición a la planta de biogás de Benacazón aglutina a ayuntamientos, colectivos ecologistas y vecinos, que exigen transparencia y la paralización del proyecto. Las alegaciones presentadas y la movilización ciudadana marcan el pulso de una lucha que, de momento, mantiene en vilo a la comarca del Aljarafe. El próximo lunes, la asamblea en Bollullos será clave para definir los siguientes pasos.
