Primera prueba del dispositivo de energía undimotriz en la Provincia de Buenos Aires

  • La Provincia de Buenos Aires completó la primera prueba en seco de un dispositivo de energía undimotriz que se instalará en la Escollera Norte del puerto de Mar del Plata.
  • El sistema, basado en boyas flotantes y engranajes, soportó 1,5 toneladas de carga, el doble de lo previsto en operación real.
  • El diseño, desarrollado por equipos de la Universidad Tecnológica Nacional, prevé que cada unidad genere entre 30 y 200 kW según el oleaje y el tamaño de la boya.
  • El proyecto cuenta con una inversión de 138.000 dólares a través del PROINGED y el FITBA, y busca diversificar la matriz energética con una fuente renovable previsible.

dispositivo de energia undimotriz

La Provincia de Buenos Aires ha completado la primera prueba del dispositivo de energía undimotriz que promete aprovechar el movimiento de las olas para producir electricidad en la costa atlántica argentina. Se trata de un paso relevante dentro de la apuesta por nuevas fuentes renovables, en un contexto en el que la diversificación de la matriz energética gana cada vez más peso.

Cómo funciona el dispositivo undimotriz y qué se probó en Pilar

energia undimotriz en pruebas

El corazón de este desarrollo es un sistema basado en grandes boyas flotantes que suben y bajan con el oleaje. Ese desplazamiento vertical se transmite mediante un brazo mecánico a una cadena de engranajes que transforma el movimiento alternativo en rotación de alta velocidad, suficiente para accionar un generador eléctrico conectado a la red.

La primera verificación se llevó a cabo en la localidad de Pilar, en la metalúrgica Duroll, donde se realizó una prueba llamada “en seco”. En lugar de oleaje, se aplicaron cargas controladas sobre el brazo y la boya para simular las fuerzas que ejercerán las olas. De este modo, se pudo medir cómo respondía la estructura sin necesidad de desplazar todavía el equipo hasta la costa. Esta metodología guarda afinidades con iniciativas que impulsan bancos de ensayo para energías marinas, como el uso de infraestructuras portuarias para ensayos.

Durante el ensayo, el mecanismo fue sometido a una carga de 1,5 toneladas, equivalente al doble del esfuerzo que se espera en condiciones normales de operación. Esta sobrecarga buscó garantizar un margen de seguridad amplio, comprobando que tanto la estructura portante como los componentes móviles puedan trabajar con holgura y sin deformaciones críticas.

Según los técnicos implicados, los resultados de la prueba fueron satisfactorios y validaron el diseño estructural del dispositivo. La información obtenida servirá para ajustar detalles de fabricación, dimensionamiento de piezas y planes de mantenimiento, antes de afrontar el montaje definitivo en el puerto marplatense.

El funcionamiento, pese a estar soportado por un sistema industrial complejo, se plantea con una lógica relativamente sencilla: la energía cinética del oleaje se convierte en energía mecánica y, finalmente, en electricidad utilizable. La clave está en optimizar cada una de esas etapas para que las pérdidas sean mínimas y la instalación resulte competitiva frente a otras fuentes renovables.

Diseño universitario y capacidad de generación prevista

El prototipo ha sido concebido por equipos de ingeniería de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), principalmente de la Regional Buenos Aires, con participación también de la Regional Pacheco en el desarrollo del diseño. El proyecto está liderado por el investigador Alejandro Haim y se considera uno de los primeros desarrollos nacionales enfocados específicamente en la energía de las olas.

De acuerdo con las estimaciones técnicas, cada unidad podría generar entre 30 y 200 kilovatios de potencia, en función de parámetros como el tamaño de la boya, la configuración del brazo mecánico y, sobre todo, las características del oleaje en la zona donde opere. Esta horquilla permite pensar en prototipos relativamente pequeños para pruebas iniciales y en equipos más grandes si el sistema se escala a instalaciones comerciales.

Las estructuras previstas pueden alcanzar diámetros de entre tres y diez metros y pesos que van aproximadamente de las dos a las veinte toneladas, según la versión y el lugar de instalación. Además, el diseño se ha planteado para poder anclarse a infraestructuras marítimas existentes, como escolleras, muelles o plataformas offshore, lo que abre la puerta a aprovechar obras ya construidas sin necesidad de levantar nuevos soportes desde cero.

Este enfoque modular permite también imaginar, a medio plazo, conjuntos de varios dispositivos trabajando de forma coordinada en una misma zona del litoral. Si las pruebas en mar abierto confirman las expectativas, sería posible configurar “granjas de energía undimotriz” compuestas por múltiples boyas, sumando sus aportes para alcanzar potencias significativas dentro del sistema eléctrico regional.

Los responsables del proyecto subrayan que la intención no es competir de forma directa con la energía eólica o la solar, sino aportar una fuente complementaria con un perfil de generación distinto. Esa complementariedad podría resultar útil a la hora de gestionar la demanda y reducir la dependencia de recursos fósiles en la provincia.

Instalación en Mar del Plata y apoyo institucional

Tras el éxito de la prueba en seco, el siguiente paso consiste en trasladar el dispositivo a la Escollera Norte del Puerto de Mar del Plata, donde se instalará el primer ejemplar operativo. Esta ubicación se eligió por la combinación de buenas condiciones de oleaje, presencia de infraestructura portuaria y relevancia estratégica de la ciudad dentro del sistema energético y logístico de la región.

La iniciativa es impulsada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, a través de la Subsecretaría de Energía, en coordinación con la UTN y empresas del sector metalmecánico. Para el Gobierno provincial, el proyecto supone un hito al articular Estado, sistema científico y sector privado alrededor de una misma agenda tecnológica.

En el plano económico, el dispositivo cuenta con un financiamiento de 138.000 dólares destinado a investigación, desarrollo y construcción del prototipo. Estos fondos provienen del Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida Renovable (PROINGED), administrado conjuntamente por la Subsecretaría de Energía y el FREBA.

El PROINGED se nutre del agregado tarifario renovable que abonan mensualmente los usuarios en sus facturas de electricidad dentro de la Provincia de Buenos Aires. Parte de esos recursos se canaliza hacia proyectos piloto como este, con la idea de impulsar tecnologías que, en el futuro, puedan integrarse al sistema de forma más masiva.

Además del aporte del PROINGED, la iniciativa dispone del respaldo de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) mediante recursos del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA). Este esquema de cofinanciación busca reducir el riesgo asociado a proyectos tecnológicos pioneros, permitiendo que universidades y empresas se involucren con mayor margen de maniobra.

Por qué la energía undimotriz gana interés en el Atlántico Sur

La energía procedente de las olas está considerada una de las fuentes renovables con mayor potencial en regiones con fuerte dinámica oceánica, como el Atlántico Sur. Allí el mar presenta un movimiento constante y relativamente regular, una característica que encaja bien con las necesidades de planificación de los sistemas eléctricos modernos.

Frente a tecnologías ya consolidadas como la solar o la eólica, la principal ventaja de la energía undimotriz es su mayor previsibilidad. Mientras el viento y la radiación solar pueden variar de forma brusca por cambios meteorológicos, el comportamiento del oleaje tiende a ser más estable y puede modelizarse con cierta antelación, lo que ayuda a programar la generación y gestionar mejor la red.

En la práctica, esto se traduce en la posibilidad de aportar una generación más estable a lo largo del tiempo, reduciendo picos y valles extremos y complementando a otras renovables variables. Para un sistema eléctrico en transición, esa estabilidad relativa puede convertirse en un factor importante para reducir la necesidad de respaldo mediante combustibles fósiles.

Los responsables del proyecto remarcan también que la tecnología se ha diseñado con la intención de minimizar el impacto sobre la infraestructura costera existente. Al poder integrarse en escolleras y estructuras ya construidas, se evita la ocupación adicional del litoral y se reduce el volumen de obras civiles necesarias para su despliegue.

Si las pruebas en Mar del Plata resultan exitosas, se abriría la puerta a replicar el esquema en otros puntos de la costa bonaerense y de la región atlántica, generando una nueva línea de proyectos de energías renovables marinas. Esto podría, a medio plazo, complementar el desarrollo eólico y fotovoltaico que ya se está impulsando en distintas provincias.

Impacto esperado en la matriz energética y en el tejido productivo

Desde el Gobierno provincial se insiste en que el dispositivo undimotriz forma parte de una estrategia más amplia para diversificar la matriz energética con tecnologías limpias y de origen local. No se trata solo de generar kilovatios adicionales, sino de promover un ecosistema de innovación que incluya universidades, centros de investigación y empresas industriales.

El proyecto ha permitido ya fortalecer la relación entre la UTN, el Estado provincial y el sector privado, generando un entorno en el que la investigación aplicada y la producción nacional van de la mano. Para la industria metalmecánica bonaerense supone, además, una oportunidad de especialización en soluciones asociadas a las energías marinas.

En términos sociales, los impulsores sostienen que avanzar en este tipo de desarrollos puede mejorar la calidad de vida de la población a medio y largo plazo, al contribuir a un suministro eléctrico más sostenible y a una menor exposición a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. La incorporación de fuentes renovables diversas es vista como una forma de ganar resiliencia frente a crisis energéticas.

La apuesta por la energía undimotriz se enmarca también en la intención de que la Provincia de Buenos Aires se posicione como referente regional en innovación y sostenibilidad. Lograr que un prototipo nacional funcione en condiciones reales en el Atlántico podría situar a la región en el mapa de las energías marinas emergentes y abrir nuevas oportunidades de cooperación internacional.

Aunque aún se está en una fase inicial, los pasos dados hasta ahora muestran que existe un camino concreto para transformar el oleaje del Atlántico en una nueva fuente de energía para Argentina. Con el dispositivo listo para ser probado en el mar, el proyecto entra en una etapa decisiva en la que se pondrá a prueba tanto la tecnología como la capacidad institucional y productiva para sostener su desarrollo.

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