Primera estación pública de bioGNL y biometano en Zaragoza

  • Redexis, Zoilo Ríos y Axpo inauguran en Zaragoza la primera estación pública de España que suministra bioGNL y biometano.
  • La estación, situada en el área de servicio El Cisne (A-2, km 309), se ubica en un enclave logístico clave junto a la plataforma PLAZA.
  • La instalación permite repostajes rápidos para turismos y vehículos pesados y puede evitar más de 2.000 toneladas de CO₂ al año.
  • El proyecto impulsa la economía circular, la independencia energética y un modelo de movilidad renovable replicable en otros corredores.

estacion publica bioGNL y biometano

En Zaragoza ya funciona la primera estación pública de España capaz de suministrar bioGNL y biometano para todo tipo de vehículos. La instalación se encuentra en el área de servicio El Cisne, en el kilómetro 309 de la autovía A-2, y está llamada a convertirse en un punto de referencia para el transporte profesional y particular que busca alternativas más limpias a los combustibles fósiles.

El proyecto es fruto de la colaboración entre Redexis, Zoilo Ríos y Axpo, que han unido sus capacidades en infraestructuras, operación de estaciones de servicio y comercialización de gas renovable. Gracias a este acuerdo, la estación ofrece combustibles renovables neutros en emisiones de CO₂ y se integra en las estrategias de descarbonización y transición energética que están ganando peso en el sector del transporte en España.

Un proyecto pionero en la red de repostaje renovable

La nueva instalación se ha diseñado como una biogasinera de acceso público que permite repostar tanto bioGNL como biometano en el mismo punto. El bioGNL está orientado principalmente a camiones de larga distancia y vehículos pesados, mientras que el biometano se destina a turismos, furgonetas y flotas que utilizan gas como combustible.

Según explican las compañías implicadas, la estación de El Cisne se considera un proyecto pionero dentro de la red española de combustibles alternativos, al ser la primera que combina estos dos gases renovables en instalaciones abiertas al público. Esta configuración permite que tanto el transporte de mercancías como el de pasajeros accedan a un punto de repostaje renovable estable, con precios que se sitúan por debajo de los de los combustibles convencionales de origen fósil.

La nueva biogasinera se integra en la red de movilidad de Redexis, que ya cuenta con más de 40 estaciones de gas natural vehicular en España y trabaja en el desarrollo de proyectos de biometano e hidrógeno verde. En este contexto, la estación de Zaragoza actúa como eslabón clave para extender el uso de gases renovables en los principales corredores de transporte del país.

Por su parte, Axpo aporta el gas renovable con garantías de origen que se suministra en los surtidores. La compañía, que se presenta como la mayor comercializadora de biometano en España, ve en esta colaboración una pieza más de su plan de crecimiento en el mercado nacional, donde prevé alcanzar alrededor de un teravatio hora de proyectos de biometano en 2030.

Zoilo Ríos, responsable de la gestión de la estación de servicio, integra esta biogasinera en una estrategia más amplia de movilidad sostenible y diversificación energética, en la que ya se incluyen otras soluciones como el gas natural vehicular, el hidrógeno renovable o combustibles alternativos para pruebas piloto de nuevas tecnologías de transporte.

El Cisne, un punto estratégico en la A-2 y junto a PLAZA

La ubicación elegida no es casual. La estación se sitúa en la estación de servicio El Cisne, margen izquierdo de la A-2, kilómetro 309, a las puertas de la Plataforma Logística de Zaragoza (PLAZA), considerada uno de los recintos logísticos más grandes de Europa. Este enclave concentra una parte muy relevante del tráfico de mercancías por carretera en la península.

Los datos que manejan las empresas promotoras apuntan a que por este tramo de la autovía circulan a diario más de 6.000 vehículos pesados. Zaragoza actúa, además, como nudo de conexión entre Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, y como paso natural para los trayectos internacionales hacia Francia, lo que convierte a la estación en un punto especialmente interesante para flotas nacionales e internacionales.

Al situarse junto a uno de los mayores polos logísticos de Europa, la biogasinera refuerza la oferta de suministro energético alternativo para empresas de transporte y operadores logísticos que operan en PLAZA y en los corredores cercanos. Esto facilita que grandes flotas puedan incorporar progresivamente vehículos alimentados con bioGNL o biometano sin tener que desviarse de sus rutas habituales.

La estación también está abierta a vehículos ligeros y turismos particulares, de modo que las personas que se desplazan por la A-2 o se mueven por el entorno de Zaragoza pueden optar por un combustible renovable si disponen de vehículos de gas. De esta forma, el impacto del proyecto va más allá del transporte profesional y se extiende a la movilidad cotidiana.

Este emplazamiento estratégico convierte la instalación en un posible modelo replicable en otros nodos logísticos de España y Europa, donde el tránsito de mercancías es intenso y la demanda potencial de combustibles renovables comienza a crecer al ritmo de las políticas de descarbonización.

BioGNL y biometano: cómo y para quién se suministran

La estación está equipada con surtidores específicos para bioGNL que dan servicio a camiones y vehículos pesados de larga distancia. Este combustible, al estar licuado, permite almacenar mayores cantidades de energía en el depósito, lo que resulta especialmente útil para rutas extensas que necesitan autonomía elevada y tiempos de parada reducidos.

Junto al bioGNL, la instalación dispone de surtidores de biometano en estado gaseoso para turismos, furgonetas y camiones que utilizan gas comprimido. El biometano tiene características similares al gas natural pero con la ventaja de proceder de fuentes renovables, como el aprovechamiento de residuos orgánicos, lo que contribuye a cerrar el ciclo de la materia y a avanzar hacia la economía circular.

Los responsables del proyecto destacan que los tiempos de repostaje son comparables a los de los combustibles tradicionales: en torno a tres minutos para turismos y vehículos ligeros, y hasta unos ocho minutos para camiones y vehículos pesados. Esta rapidez es un factor clave para que el transporte profesional vea viable la adopción de estas alternativas, ya que no exige cambios drásticos en la operativa diaria.

Al tratarse de una estación pública, el acceso no se limita a grandes operadores. Cualquier usuario que disponga de un vehículo de gas puede repostar biometano o bioGNL en las condiciones habituales de una gasinera convencional, con el añadido de que el combustible suministrado tiene carácter renovable y neutro en emisiones de CO₂ en su ciclo de vida.

La combinación de ambos productos en un mismo emplazamiento facilita que distintos tipos de flota compartan infraestructura, desde camiones de larga distancia hasta servicios de reparto urbano o vehículos particulares, lo que optimiza el uso del espacio y la inversión realizada.

Impacto ambiental y contribución a la economía circular

Uno de los datos que más subrayan Redexis, Zoilo Ríos y Axpo es el potencial de la estación para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Las estimaciones de las compañías apuntan a que el uso de bioGNL y biometano en esta instalación puede llegar a evitar más de 2.000 toneladas de CO₂ al año respecto a los combustibles fósiles equivalentes.

Este recorte de emisiones se debe a que ambos combustibles tienen carácter renovable y se consideran neutros en CO₂ en su balance global, ya que el carbono que liberan durante su uso procede de la biomasa y no añade CO₂ fósil adicional a la atmósfera. Además, suelen producirse a partir de residuos orgánicos agrícolas, ganaderos, urbanos o industriales, lo que permite valorizar corrientes que, de otro modo, podrían generar emisiones descontroladas.

En este sentido, el proyecto se enmarca en la lógica de la economía circular: se capturan y tratan residuos que antes eran un problema ambiental, se transforman en biogás y, tras su depuración, se convierten en biometano apto para uso vehicular. El bioGNL es, básicamente, ese biometano licuado para su empleo en camiones de larga distancia.

Además de las ventajas ambientales directas, la estación contribuye a reforzar la independencia energética de España, al aprovechar recursos locales y reducir la necesidad de importar combustibles fósiles. Esta diversificación de fuentes energéticas se percibe como un elemento importante para mejorar la seguridad de suministro en un contexto de transición energética y volatilidad de precios internacionales.

Las empresas implicadas señalan también que proyectos de este tipo ayudan a consolidar una cadena de valor del gas renovable en el país, desde las plantas de producción de biometano hasta las redes de distribución y los puntos finales de consumo, generando actividad económica y oportunidades de inversión en distintos territorios.

Las empresas detrás de la biogasinera de Zaragoza

El papel de Redexis en el proyecto se centra en el desarrollo y operación de la infraestructura energética necesaria para suministrar bioGNL y biometano. La compañía, especializada en transporte y distribución de gas natural y GLP, ha ido ampliando en los últimos años su actividad hacia gases renovables y soluciones de movilidad sostenible, con inversiones significativas desde 2010 y una red de estaciones de gas natural vehicular ya desplegada por todo el país.

El Grupo Zoilo Ríos, con casi un siglo de trayectoria en Aragón, es el encargado de gestionar la estación de servicio El Cisne. La empresa, que administra una red de estaciones de servicio y lleva años incorporando gas natural, biocombustibles y otras alternativas energéticas, ha convertido este emplazamiento en un pequeño polo de innovación en movilidad, donde también se han probado camiones híbridos de hidrógeno y diésel renovable y se ha instalado una hidrolinera para la primera línea regular de autobuses de hidrógeno renovable de la comunidad.

Por su lado, Axpo aporta el gas renovable que se comercializa en esta estación. La energética, con presencia internacional y una amplia cartera de clientes en Europa, América del Norte y Asia, lleva tiempo activa en el mercado español, donde declara ser uno de los principales actores en la comercialización de biometano. Su participación garantiza el suministro de gas renovable con trazabilidad y criterios de sostenibilidad.

La alianza de estas tres compañías permite combinar infraestructura, experiencia operativa y capacidad de suministro de gas renovable, un conjunto de factores que resulta clave para que la estación pueda ofrecer servicio continuo y fiable a empresas y particulares.

Esta colaboración encaja, además, con las estrategias corporativas de las tres entidades, que han situado la descarbonización del transporte y la transición energética como ejes centrales de sus planes de crecimiento y de innovación en los próximos años.

Un modelo con vocación de extenderse a otros corredores

La apertura de esta estación en Zaragoza sitúa a Aragón en el mapa nacional de las iniciativas de movilidad renovable ligadas al uso de gases de origen biológico. El proyecto se presenta como una referencia para futuros desarrollos similares en otros puntos de la red viaria española y, potencialmente, europea.

Las empresas promotoras destacan que la biogasinera de El Cisne ofrece una propuesta de valor replicable en otros nodos logísticos: integrar en un solo punto el suministro de bioGNL y biometano, facilitar el acceso a combustibles renovables a flotas de distintos tamaños y mantener tiempos y operativas de repostaje muy similares a las de una estación convencional.

De cara a los próximos años, la existencia de infraestructuras como esta podría ayudar a que más empresas de transporte se animen a renovar parte de sus flotas hacia vehículos de gas renovable, especialmente en aquellos corredores donde se vaya asegurando un número suficiente de puntos de repostaje. Esto encaja con los objetivos europeos de reducción de emisiones en el transporte por carretera.

Para los usuarios particulares con vehículos a gas, contar con una estación de este tipo en una vía tan utilizada como la A-2 supone disponer de una opción adicional para viajar con combustibles renovables entre las principales ciudades del país, sin depender únicamente de estaciones convencionales de gas natural.

Con esta iniciativa, Zaragoza refuerza su papel como laboratorio real de soluciones energéticas aplicadas al transporte, sumando la biogasinera de bioGNL y biometano a otros proyectos de hidrógeno renovable, gas natural vehicular y alternativas bajas en carbono que ya operan en la zona.

La puesta en marcha de la primera estación pública de bioGNL y biometano en España, ubicada en El Cisne (Zaragoza), concentra en un mismo punto innovación tecnológica, ubicación estratégica y suministro de combustibles renovables para todo tipo de vehículos. Con su capacidad para reducir miles de toneladas de CO₂, su papel en la economía circular y su encaje en el tejido logístico nacional, esta biogasinera se consolida como un paso relevante en la transformación del transporte por carretera hacia modelos energéticos más sostenibles y diversificados.

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