En los Ćŗltimos dĆas, la central nuclear de Zaporiyia se ha visto de nuevo en el centro de la tensión bĆ©lica por una serie de ataques con drones en sus alrededores. Las autoridades rusas, que controlan la planta desde 2022, han denunciado varios incidentes que vuelven a encender las alarmas sobre la seguridad de la mayor instalación atómica de Europa.
Mientras MoscĆŗ habla abiertamente de āterrorismo nuclearā y ālocura irresponsableā por parte de Ucrania, los responsables de la central insisten en que los reactores siguen bajo control, que la planta mantiene su funcionamiento dentro de los parĆ”metros de seguridad establecidos y que los niveles de radiación continĆŗan dentro de la normalidad.
Impacto de un dron en las inmediaciones de la planta
SegĆŗn la administración de la central y las autoridades rusas, un vehĆculo aĆ©reo no tripulado ucraniano se estrelló junto a las unidades de generación de la central de Zaporiyia. El aparato cayó muy cerca de las instalaciones nucleares, en una zona considerada de especial sensibilidad por su proximidad a los reactores.
La propia planta informó en redes sociales de que el dron no llegó a detonar, por lo que no se produjeron daños estructurales en los edificios de la central ni afectación directa a los sistemas de seguridad. Pese a ello, el suceso ha sido presentado como un episodio especialmente grave debido a la naturaleza de la infraestructura afectada.
Los gestores de la instalación seƱalaron que este tipo de acciones ācruza todas las lĆneas rojasā, al dirigirse contra la mayor central nuclear de Europa y poner en riesgo potencial no solo a la población local, sino a amplias zonas del continente en caso de un accidente grave.
Especialistas desplazados a la zona estÔn analizando sobre el terreno lo ocurrido y revisando posibles impactos secundarios en infraestructuras cercanas. Hasta el momento, no se ha notificado ningún deterioro relevante ni alteraciones en los sistemas de control de la planta.

Heridos entre el personal y repetición de ataques con drones
En otro incidente reciente, la administración de Zaporiyia informó de que dos empleados de la central resultaron heridos a raĆz de un ataque con drones en el entorno inmediato de la planta. Los trabajadores se encontraban desplazĆ”ndose por motivos de servicio en un vehĆculo cuando fueron alcanzados a unos 100 metros de las instalaciones nucleares.
La central denunció que los ataques se repitieron en la misma zona, lo que complicó la rĆ”pida evacuación de las vĆctimas y obligó a extremar las medidas de protección del personal. Los heridos recibieron atención mĆ©dica y su estado estĆ” siendo evaluado, sin que de momento se hayan facilitado mĆ”s detalles sobre la gravedad de las lesiones.
Desde la administración de la planta se ha recalado el mensaje de que los trabajadores nucleares no deben convertirse en objetivos militares. Aseguran que la prioridad debe ser la seguridad del personal y el funcionamiento estable de la central, para reducir cualquier riesgo adicional en un contexto ya de por sà delicado.
Las autoridades que gestionan Zaporiyia califican este tipo de acciones como āterrorismoā dirigido contra infraestructuras civiles crĆticas, insistiendo en que se trata de ataques intencionados para generar miedo entre los habitantes de la ciudad cercana de Energodar y entre los propios empleados de la instalación.
Acusaciones cruzadas y papel de la OIEA
El director general de la agencia nuclear estatal rusa Rosatom, AlexĆ©i Lijachov, ha cargado contra el Organismo Internacional de EnergĆa Atómica (OIEA), al que acusa de āhacer la vista gordaā ante los ataques diarios que atribuye al EjĆ©rcito ucraniano contra la central de Zaporiyia.
De acuerdo con sus declaraciones a medios rusos, la SecretarĆa del organismo no estarĆa reaccionando con la contundencia esperada ante lo que MoscĆŗ describe como ataques reiterados contra la planta, asĆ como contra otras infraestructuras civiles y contra ciudadanos en zonas bajo control ruso.
Lijachov sostiene que la OIEA se limita a pronunciarse sobre el riesgo asociado a los vuelos de drones cerca de otras centrales nucleares ucranianas, mientras en Zaporiyia se estarĆan produciendo incidentes mĆ”s graves. MoscĆŗ quiere que estos hechos se aborden como cuestión prioritaria en las próximas consultas previstas con la dirección del organismo, que deberĆan celebrarse en torno a mediados de julio.
Desde marzo de 2022, la central permanece bajo control ruso y se ha convertido en uno de los puntos mÔs sensibles de la guerra, con acusaciones mutuas de ataques por parte de Moscú y Kiev. El OIEA mantiene un equipo permanente de expertos en la planta para supervisar la situación y verificar las condiciones de seguridad, en un intento de reducir el riesgo de un accidente nuclear.
Funcionamiento de la central y posible impacto para Europa
Pese a la gravedad del contexto y al tono de las acusaciones, los responsables de la instalación insisten en que la central nuclear de Zaporiyia sigue operando con normalidad. Aseguran que todos los sistemas de seguridad se encuentran bajo estricto control y que no hay alteraciones significativas en los protocolos de funcionamiento.
Los datos facilitados por la administración de la planta indican que los niveles de radiación en la central y en la zona de observación circundante se mantienen dentro de los lĆmites normales, por lo que no se ha declarado ninguna emergencia radiológica ni evacuación preventiva ligada a estos incidentes con drones.
En Europa, y particularmente en paĆses como EspaƱa, estos episodios se siguen con preocupación debido al potencial impacto transfronterizo que tendrĆa cualquier fallo grave en una instalación nuclear de este tamaƱo. El recuerdo de desastres como Chernóbil o Fukushima hace que cualquier noticia relacionada con Zaporiyia genere inquietud entre autoridades y ciudadanĆa.
Organismos europeos de supervisión nuclear y responsables polĆticos de distintos Estados miembros de la UE han reiterado en varias ocasiones que las centrales nucleares no deberĆan convertirse en un frente de batalla, y que su protección ha de ser una prioridad en cualquier escenario de conflicto, tanto por razones humanitarias como por el riesgo medioambiental asociado.
En este contexto, las informaciones sobre ataques en las inmediaciones de Zaporiyia vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de garantizar un perĆmetro de seguridad reforzado en torno a las instalaciones, asĆ como la importancia de mantener abiertos los canales diplomĆ”ticos y tĆ©cnicos con el OIEA para reducir al mĆnimo cualquier posibilidad de incidente mayor.
A dĆa de hoy, los sucesos registrados junto a la central nuclear de Zaporiyia muestran un escenario muy tenso pero todavĆa contenido, en el que los ataques con drones, las acusaciones de āterrorismo nuclearā y las crĆticas al papel de la OIEA conviven con la afirmación oficial de que la planta sigue funcionando con seguridad. La evolución de estos acontecimientos serĆ” clave para la estabilidad de la región y para la tranquilidad de una Europa que observa con atención cualquier movimiento en torno a la mayor central atómica del continente.