
La Casa de Cultura de Burlada ha sido este viernes el escenario de la entrega de los premios del Consejo de la Producción Agraria Ecológica de Navarra (CPAEN/NNPEK), una cita ya consolidada en el calendario del sector ecológico de la comunidad foral. Medio centenar de personas se han dado cita en un acto sencillo, pero con mucha carga simbólica para quienes llevan años empujando otro modelo agrario.
En esta edición de los premios del Consejo de la Producción Ecológica de Navarra se han distinguido dos trayectorias muy diferentes, pero con un hilo común: el compromiso con la sostenibilidad y la justicia social. Por un lado, el agricultor de Monteagudo Juan Simón ha sido reconocido con el galardón “Toda una Vida”; por otro, ASPACE Navarra ha recibido el premio “Entidad Colaboradora” por su trabajo conjunto con el Consejo en proyectos de inclusión y solidaridad ligados a la producción ecológica.
Un acto en Burlada para reconocer compromiso y recorrido
El evento ha estado presidido por María José Arrondo, presidenta de CPAEN/NNPEK, que ha ejercido como maestra de ceremonias durante la entrega. A lo largo del acto, se ha puesto en valor tanto la trayectoria histórica del sector ecológico en Navarra como el papel de las entidades sociales que se han ido sumando a esta forma de producir y consumir.
Arrondo ha recordado que, cuando comenzaron los primeros pasos de la agricultura ecológica en Navarra, apenas existía estructura ni apoyo institucional, y que hoy el consejo agrupa a cerca de ochocientas personas y empresas operadoras certificadas en la comunidad. Esa evolución, ha subrayado, se debe en buena parte al esfuerzo de pioneros como Juan Simón y a la implicación de entidades que vinculan ecología e inclusión, como ASPACE.
Durante la ceremonia, las personas asistentes han podido conocer de primera mano las historias que hay detrás de los premios. El reconocimiento no se ha planteado únicamente como un homenaje formal, sino como una oportunidad para reivindicar la agricultura familiar, ecológica y de proximidad frente a un contexto cada vez más dominado por la industrialización y la concentración empresarial.
La presidenta del Consejo ha insistido en que estos galardones quieren ser un agradecimiento colectivo a quienes, desde hace décadas o desde proyectos más recientes, demuestran que es posible combinar producción agraria sostenible, compromiso social y solidaridad. La celebración en la Casa de Cultura de Burlada, abierta al público, ha servido también para acercar estas experiencias a la ciudadanía.
Juan Simón, pionero de la agricultura ecológica, Premio “Toda una Vida”
El Premio “Toda una Vida” ha recaído en el agricultor de Monteagudo Juan Simón, considerado uno de los pioneros de la producción ecológica en la comunidad foral. Su trayectoria se remonta a principios de los años noventa, cuando todavía trabajaba en agricultura convencional junto a su padre y el término “ecológico” apenas sonaba en el campo navarro.
Al hacerse cargo de la explotación familiar, Simón decidió dar un giro a la forma de producir y comenzar la transición hacia el modelo ecológico. Lo hizo apoyado por su familia y acompañado por la asociación Biolur, que fue clave para impulsar la agricultura ecológica en Navarra en aquellos años. No se trataba solo de cambiar técnicas, sino de apostar por otra manera de entender la relación con la tierra y con el mercado.
En 1996 pasó a formar parte de los primeros operadores certificados por CPAEN, cuando el sector apenas echaba a andar y muchas personas veían la agricultura ecológica como una apuesta arriesgada. Antes incluso de la creación del propio Consejo navarro, Simón ya había obtenido la certificación a través del CRAE (Consejo Regulador de Agricultura Ecológica), el organismo estatal que regulaba entonces este tipo de producción.
Hoy, varias décadas después, la agricultura ecológica en Navarra ha crecido hasta agrupar a cientos de productores, ganaderos y empresas transformadoras, pero el Consejo considera que la trayectoria de Simón resume el esfuerzo de toda una generación. Por eso, sus compañeros y compañeras del sector han querido agradecerle públicamente una vida dedicada a la agricultura ecológica, reconocida ahora con este premio.
El galardonado no ha podido acudir personalmente al acto y ha delegado su representación en su amigo Joaquín Cabodevilla, ganadero de Olóriz, quien ha leído una carta de agradecimiento. En ella, Simón ha rememorado sus primeros pasos con Biolur y con la cooperativa Trigo Limpio, otra de las iniciativas pioneras en la producción ecológica. Aprovechó también para lanzar un mensaje claro en defensa de la agricultura familiar y tradicional, alertando sobre el avance de los lobbies y fondos de inversión en el sector agrario y el riesgo que esto supone para el modelo ecológico que han defendido durante años.
ASPACE Navarra, premio “Entidad Colaboradora” por unir inclusión y ecología
El segundo gran protagonista de la jornada ha sido ASPACE Navarra, distinguida con el premio “Entidad Colaboradora”. Esta organización, dedicada al trabajo con personas con parálisis cerebral, ha desarrollado en los últimos años varios proyectos conjuntos con CPAEN/NNPEK en los que se combinan agricultura ecológica, acción social y participación activa de las personas usuarias.
La directora del Centro Ocupacional de ASPACE, Yolanda Sanz, ha sido la encargada de recoger el galardón, acompañada por una amplia representación de los centros Aspace Press, de Pamplona, y Uxane, de Bera. Su presencia en la Casa de Cultura de Burlada ha puesto rostro a una colaboración que, según la propia entidad, va mucho más allá de las actividades puntuales.
La relación entre ASPACE y el Consejo de la Producción Agraria Ecológica de Navarra arrancó en 2024 con una iniciativa muy concreta: una jornada de recogida de tomates ecológicos en Lodosa, organizada con la ayuda de Conservas Pedro Luis y el Ayuntamiento de Lodosa. El objetivo era destinar esos tomates a la preparación de conservas para el Banco de Alimentos, combinando así apoyo al sector ecológico y solidaridad.
La experiencia resultó tan positiva que en 2025 se repitió, esta vez con la recolección de calabazas ecológicas que se destinaron al comedor social París 365. Ambas acciones han servido para que las personas de ASPACE participen de forma directa en proyectos solidarios vinculados al sector primario, y está previsto que la colaboración continúe también en 2026 siguiendo esta misma línea.
Pero la relación entre CPAEN y ASPACE no se limita al campo. En 2025, el Consejo propuso al colectivo que un grupo de usuarios se formara como críticos gastronómicos para recorrer diferentes restaurantes de la Red de Restaurantes Sostenibles de Navarra. Su labor consistía en probar pinchos y platos elaborados con productos ecológicos, compartir sus opiniones en redes sociales y, además, evaluar la accesibilidad de los establecimientos que visitaban.
Esta experiencia, que se repetirá también este año, ha servido para poner en valor la participación activa de las personas con parálisis cerebral, que pasan de ser meras receptoras de servicios a convertirse en agentes que opinan, recomiendan y aportan criterios sobre sostenibilidad y accesibilidad. Según ASPACE, este tipo de proyectos ayudan a cambiar la mirada social, demostrando que las personas con discapacidad no solo participan, sino que generan valor y contribuyen de forma significativa a la comunidad.
En su intervención, Yolanda Sanz ha definido el premio como el resultado de una colaboración real y transformadora entre ASPACE Navarra y CPAEN/NNPEK. Ha destacado que las iniciativas compartidas permiten visibilizar una inclusión construida desde la práctica y el trabajo conjunto, integrando sostenibilidad, sector primario, ecología y compromiso social en un mismo horizonte. Para la entidad, este reconocimiento es un logro compartido que refuerza la idea de que otra forma de hacer las cosas en el ámbito social y agrario es posible.
La jornada en Burlada ha dejado claro que los premios del Consejo de la Producción Ecológica de Navarra no se limitan a entregar galardones, sino que buscan subrayar un modelo de desarrollo basado en la agricultura ecológica, la defensa de las explotaciones familiares y la alianza con proyectos de inclusión social. Historias como las de Juan Simón y ASPACE Navarra muestran cómo, en el contexto de España y, en general, de Europa, la transición ecológica del sector primario puede ir de la mano de la participación social y la solidaridad, construyendo un tejido rural y urbano más justo, sostenible y cohesionado.