
El Premio de EcologĂa 2026 impulsado por el Instituto Juan Belmonte y Legados se presenta como un reconocimiento especĂfico para quienes trabajan el territorio desde dentro, con los pies en el campo y una implicaciĂłn directa en la conservaciĂłn del entorno rural. Lejos de centrarse Ăşnicamente en grandes proyectos teĂłricos, el galardĂłn pone el foco en trayectorias reales que combinan experiencia, compromiso y una relaciĂłn cotidiana con la naturaleza.
Con esta iniciativa, las entidades promotoras quieren poner en el centro a las personas y colectivos rurales que, a travĂ©s de su labor diaria, ayudan a mantener vivo el paisaje, las tradiciones y la biodiversidad. La apuesta pasa por visibilizar a quienes han sabido enlazar el conocimiento heredado del campo con los retos ecolĂłgicos actuales, contribuyendo a reforzar el vĂnculo entre sociedad y naturaleza, promoviendo una ecologĂa integral.
Un premio pensado para el medio rural y sus protagonistas
El nuevo galardĂłn nace con la intenciĂłn de dignificar el cuidado de la tierra y reconocer la conservaciĂłn del territorio desde una perspectiva muy pegada al terreno. Se dirige a personas, grupos o instituciones que desarrollan su actividad en el medio rural y que puedan demostrar una trayectoria sĂłlida de trabajo a favor del entorno natural.
Entre los perfiles a los que se abre la convocatoria se encuentran pastores, agricultores, naturalistas, divulgadores, gestores del territorio y otros profesionales del campo que encarnen un ecologismo práctico y muy vinculado al dĂa a dĂa en los pueblos. No se trata solo de premiar buenas intenciones, sino de valorar prácticas concretas, sostenibles y con impacto real sobre el territorio.
Las entidades organizadoras subrayan que el premio surge en un momento en el que la distancia entre el mundo urbano y el rural se ha agrandado, tanto en lo social como en lo cultural. Ante ese escenario, el objetivo es dar visibilidad a experiencias que hayan sabido tender puentes entre el saber tradicional del campo y los desafĂos ambientales contemporáneos, como el cambio climático, la pĂ©rdida de biodiversidad o el abandono rural.
La persona o colectivo que resulte galardonado deberá representar un modelo de autenticidad, arraigo y compromiso con la tierra, integrando tradición, gestión sostenible del territorio y una clara vocación pública. Se valorará especialmente su capacidad para comunicar los valores del mundo rural, inspirar a otras personas y ejercer una influencia relevante, ya sea a escala local, regional o estatal.
Además del reconocimiento pĂşblico, el premio incluye la participaciĂłn del ganador o ganadora en un documental audiovisual que Legados se encargará de producir. Esta pieza servirá para difundir su labor, mostrar su trayectoria y acercar su trabajo al conjunto de la ciudadanĂa, ayudando a que su ejemplo pueda servir de referencia para nuevas iniciativas.
DotaciĂłn econĂłmica, plazos y presentaciĂłn de candidaturas
El Premio de EcologĂa 2026 del Instituto Juan Belmonte y Legados cuenta con una dotaciĂłn econĂłmica de 5.000 euros, dirigida a apoyar y poner en valor la labor desarrollada por la persona o colectivo reconocido. La resoluciĂłn del galardĂłn está prevista para el mes de marzo, momento en el que el jurado dará a conocer el fallo de esta primera ediciĂłn.
Las candidaturas deberán presentarse exclusivamente por vĂa telemática, a travĂ©s de la web oficial del Instituto Juan Belmonte. El plazo para formalizar las propuestas permanecerá abierto hasta el 10 de febrero de 2026, fecha lĂmite para que aspirantes y proponentes puedan registrar sus proyectos o trayectorias.
Para completar la solicitud, será necesario detallar la trayectoria o el proyecto desarrollado, explicando de manera clara en qué consiste el trabajo realizado y cuál ha sido su evolución. También se deberá describir el modo en que esa labor ha influido en el entorno, qué tipo de presencia pública ha tenido y hasta qué punto ha contribuido a difundir valores ligados al mundo rural.
Otro de los aspectos que se deberá incluir en la candidatura es el vĂnculo concreto con el entorno natural: cĂłmo se gestiona el territorio, quĂ© prácticas para favorecer la sostenibilidad se han implementado, de quĂ© forma se integran los saberes tradicionales con las necesidades actuales y quĂ© resultados se han obtenido en tĂ©rminos de conservaciĂłn ambiental o cohesiĂłn social.
Las bases completas de la convocatoria se encuentran disponibles a través del enlace habilitado por la organización en la web del Instituto Juan Belmonte. En ese documento se detallan los criterios de valoración, los requisitos formales para la presentación de candidaturas y el calendario previsto para las distintas fases del proceso de selección y fallo.
Menciones honorĂficas y apoyo a las nuevas generaciones
Además del premio principal, el jurado tendrá la posibilidad de conceder hasta dos menciones honorĂficas sin dotaciĂłn econĂłmica. Estas distinciones buscan sacar a la luz iniciativas especialmente significativas, bien por su capacidad de movilizaciĂłn social, bien por su aporte cultural o ambiental al territorio.
Una de las lĂneas prioritarias de estas menciones es el reconocimiento a jĂłvenes de hasta 35 años que destaquen por su labor en la defensa activa del mundo rural, ya sea mediante proyectos de divulgaciĂłn, iniciativas comunitarias, acciones formativas o propuestas innovadoras en la gestiĂłn del paisaje y los recursos naturales.
El jurado también podrá otorgar una mención a personas o colectivos de cualquier edad cuya contribución singular a la conservación cultural o natural del territorio resulte especialmente relevante. En este caso, se valorarán prácticas o mensajes que hayan servido de inspiración para otras personas o comunidades, ayudando a cambiar la mirada sobre el campo y su papel en la sociedad contemporánea.
Con estas menciones, el Premio de EcologĂa 2026 busca ampliar el reconocimiento más allá de un Ăşnico ganador, incorporando ejemplos diversos de compromiso con la tierra y la cultura rural. La intenciĂłn es mostrar la riqueza de iniciativas que existen en España y en el ámbito europeo, desde proyectos pequeños de base comunitaria hasta experiencias con mayor proyecciĂłn pĂşblica.
En conjunto, tanto el premio principal como las menciones pretenden contribuir a que la conservación del territorio se perciba como una tarea compartida, en la que participan tanto quienes viven en el medio rural como quienes, desde otros ámbitos, apoyan y valoran ese trabajo. De este modo, el galardón se convierte también en una herramienta para reforzar la conexión entre campo y ciudad.
El papel del Instituto Juan Belmonte y de Legados
El Instituto Juan Belmonte es un centro de pensamiento creado por la FundaciĂłn Toro de Lidia que trabaja sobre cuestiones de fondo como los derechos, las libertades, la convivencia y la cultura. Desde su origen, ha buscado ser un espacio de debate abierto, plural y crĂtico, en el que se analicen temas de actualidad con una mirada amplia y conectada con la realidad social.
En el marco de esa actividad, el Instituto ha ido ampliando su campo de reflexiĂłn hacia el territorio y el medio rural, entendiendo que el cuidado de la tierra, la preservaciĂłn de las tradiciones y la protecciĂłn del paisaje forman parte esencial de la cultura compartida. El Premio de EcologĂa 2026 se integra en esa lĂnea de trabajo, reforzando su implicaciĂłn en la defensa del entorno y de las comunidades que lo habitan.
Por su parte, Legados es una organización sin ánimo de lucro que centra su misión en la protección del patrimonio ambiental y natural de España. Su labor se orienta a salvaguardar tanto los valores ecológicos del territorio como las tradiciones, los saberes y las prácticas que se han transmitido de generación en generación y que configuran la identidad colectiva.
La colaboración entre el Instituto Juan Belmonte y Legados en este premio permite sumar capacidades y enfoques complementarios: por un lado, el impulso de un espacio de pensamiento y debate; por otro, la experiencia de una entidad especializada en la conservación del patrimonio natural y cultural. Esta alianza facilita que el reconocimiento llegue a perfiles muy diversos, desde pequeñas explotaciones familiares hasta iniciativas de mayor alcance.
Al poner en marcha conjuntamente el Premio de EcologĂa 2026, ambas organizaciones reafirman su compromiso con un modelo de desarrollo más respetuoso con el entorno, en el que el medio rural tenga un papel protagonista y no meramente testimonial. El galardĂłn se convierte asĂ en un instrumento para escuchar a quienes trabajan sobre el terreno y aprender de sus propuestas y soluciones prácticas.
En Ăşltima instancia, este nuevo premio pretende consolidarse como un referente para visibilizar el ecologismo arraigado al territorio, ese que nace del contacto directo con la tierra y que combina tradiciĂłn, responsabilidad cotidiana y una visiĂłn de futuro. A travĂ©s del reconocimiento pĂşblico, la dotaciĂłn econĂłmica y la difusiĂłn de las historias premiadas, la iniciativa aspira a impulsar nuevas vocaciones, fortalecer proyectos ya existentes y contribuir a que el medio rural gane peso en el debate social sobre ecologĂa y sostenibilidad.