La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias activó en la noche del domingo una situación de prealerta por posible contaminación marina en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, tras detectarse un vertido de gasoil en la zona portuaria. La incidencia se produjo durante una operación de suministro de combustible a un buque y motivó la puesta en marcha de los protocolos de protección civil y de seguridad marítima.
La decisión se adoptó en aplicación del Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA), con el objetivo de asegurar una respuesta rápida y coordinada. Aunque el volumen del vertido fue relativamente limitado, las autoridades consideraron necesario activar la prealerta para garantizar que el episodio se mantuviera bajo control y evitar cualquier afección mayor en las aguas del puerto capitalino.
Cómo se originó el vertido de gasoil en el puerto capitalino
Según la información facilitada por las autoridades portuarias y el Gobierno autonómico, el incidente se produjo en el contradique norte de El Bufadero, en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, mientras se realizaba el suministro de gasoil desde el muelle a un buque atracado. Durante esta operación, se registró una rotura en el sistema de conducción del combustible, lo que provocó el derrame de gasoil.
En un primer momento, se manejó como causa probable la rotura de una junta o manguera de la tubería utilizada para el repostaje, asociada a una posible sobrepresión durante la maniobra. Este fallo técnico hizo que parte del combustible se derramara sobre el muelle y otra parte cayera al mar, obligando a activar de inmediato los recursos de contención disponibles en la zona portuaria.
Las estimaciones iniciales situaron la cantidad total de gasoil vertido en un rango de entre 100 y 200 litros. De esa cantidad, una parte quedó retenida sobre la superficie del muelle, mientras que el resto alcanzó el agua en el entorno cercano al buque afectado. Las autoridades insistieron desde el inicio en que el episodio estaba acotado a un área muy concreta del puerto y no se extendía a otras dársenas.
La Autoridad Portuaria y los servicios de emergencia activaron de forma inmediata los protocolos de actuación ante vertidos, desplegando barreras y otros dispositivos de contención alrededor del punto afectado. Estas primeras medidas, adoptadas en cuestión de minutos, permitieron frenar la dispersión del combustible y reducir el riesgo de que la mancha se propagara más allá del contradique de El Bufadero.
Con la llegada de la luz diurna, los equipos desplazados a la zona pudieron comprobar con mayor precisión el alcance del vertido y confirmar que la mancha de gasoil permanecía contenida en el entorno previsto. Fuera del área acotada, solo se detectó una pequeña película de hidrocarburo en las inmediaciones del contradique, que fue tratada utilizando los medios disponibles hasta su completa dispersión.
Activación del PLATECA y coordinación de los recursos de emergencia
La prealerta por posible contaminación marina se declaró formalmente a partir de las 21:45 horas del domingo 25 de enero de 2026, una vez que el CECOES 1-1-2 recibió el aviso del vertido procedente del buque atracado en el contradique norte del puerto santacrucero. A partir de ese momento, se puso en marcha la maquinaria habitual del sistema de protección civil autonómico.
La activación del PLATECA en fase de prealerta se llevó a cabo para reforzar la coordinación entre administraciones y organismos implicados, desde la Autoridad Portuaria hasta los servicios de emergencia regionales, pasando por los responsables de seguridad marítima y de protección del medio marino. Esta fase permite movilizar recursos, establecer canales de comunicación permanentes y garantizar un seguimiento continuado de la situación.
De manera paralela, se puso en marcha el Plan Marítimo Nacional en fase de alerta, el instrumento estatal diseñado para responder a incidentes de contaminación en el mar. Esta doble activación, autonómica y nacional, facilita que los medios especializados en la lucha contra la contaminación marina puedan intervenir sin demoras cuando se considera necesario.
En la práctica, esta respuesta coordinada supuso el despliegue de barreras y boyas absorbentes alrededor del área del vertido, así como el uso de equipos específicos para la recogida del gasoil retenido en superficie. Los responsables de emergencias remarcaron que la finalidad principal de estas acciones era evitar que el combustible se desplazara hacia otras zonas del puerto o hacia áreas más abiertas del litoral capitalino.
El ámbito territorial de la prealerta quedó limitado al municipio de Santa Cruz de Tenerife, dado que el incidente se concentró íntegramente en aguas interiores del puerto. En ningún momento se informó de afecciones a otros puntos de la costa ni a enclaves naturales especialmente sensibles, algo que contribuyó a mantener la situación dentro de un escenario de gravedad moderada pero bajo vigilancia constante.
Evolución del episodio y trabajos de contención y limpieza
Durante la noche, los equipos destinados al control del vertido se centraron en consolidar la contención del combustible y evitar posibles desplazamientos de la mancha a consecuencia de las corrientes o el movimiento de las embarcaciones. Las barreras absorbentes colocadas en torno al buque y en el perímetro más próximo al muelle actuaron como primera línea de defensa frente a la dispersión del gasoil.
Al avanzar las horas, se procedió a la recogida del combustible retenido en estas barreras, un proceso que se prolongó hasta la mañana del lunes. Según los datos facilitados por el Ejecutivo autonómico, se llegaron a recuperar alrededor de 70 litros de gasoil directamente de las barreras absorbentes desplegadas en las inmediaciones del buque, lo que refleja la eficacia de las medidas de contención iniciales.
Paralelamente, en la zona inmediatamente exterior al área acotada se llevaron a cabo labores de limpieza y dispersión de las pequeñas trazas de combustible detectadas en la superficie del agua. Estas actuaciones, realizadas con los medios habituales para este tipo de incidentes, concluyeron sobre las 9:30 horas del lunes, momento en el que se verificó que no quedaban restos visibles de hidrocarburo en el entorno del contradique.
Una vez finalizados los trabajos principales, la Autoridad Portuaria informó de que no se observaban restos de vertido en las aguas de las dársenas del Este y de Anaga, dos de las zonas con mayor actividad del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Esta comprobación resultó clave a la hora de valorar la evolución del episodio y de determinar si era necesario mantener activados los planes de emergencia o si podían comenzar a desescalar.
Desde el punto de vista operativo, las tareas realizadas durante la noche y la mañana siguiente se enmarcan en los protocolos habituales de respuesta ante vertidos de hidrocarburos en puertos de la Unión Europea, que obligan a actuar con rapidez, priorizar la contención inmediata y asegurar una retirada progresiva del producto derramado para minimizar cualquier impacto ambiental o sobre la actividad portuaria.
Desactivación de la prealerta y cierre del incidente
Con el episodio ya bajo control y tras constatar la eficacia de las labores de contención y recogida, la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias dio por finalizada la situación de prealerta por contaminación marina a partir de las 12:00 horas del lunes 26 de enero. Esta decisión se tomó una vez verificado que la mancha de combustible había sido primero acotada y posteriormente retirada de la zona afectada.
Previamente, a las 10:37 horas, se había procedido a la desactivación del Plan Marítimo Nacional en fase de alerta, al considerarse resuelto el episodio desde la perspectiva de la seguridad marítima y de la protección del medio marino. La desactivación de este plan supuso un paso clave para dar por zanjada la emergencia y confirmar que no existía riesgo de nuevos episodios derivados del vertido inicial.
Con estas decisiones, quedó sin efecto la activación del PLATECA en el ámbito territorial de Santa Cruz de Tenerife, restableciéndose la situación de normalidad en lo que respecta a la gestión de emergencias por contaminación marina en el puerto capitalino. No se comunicaron afecciones estructurales en las instalaciones portuarias ni incidencias significativas en la operativa general, más allá de las limitaciones puntuales asociadas a las tareas de limpieza.
Las autoridades autonómicas subrayaron que, aunque el volumen del vertido fue relativamente reducido, la activación de los planes de emergencia se llevó a cabo siguiendo un criterio de máxima prevención. Esta respuesta, habitual en el marco europeo, pretende evitar que episodios que inicialmente parecen menores puedan escalar si no se actúa con rapidez y coordinación entre todos los organismos implicados.
El incidente ha servido además para poner a prueba los mecanismos de comunicación y cooperación entre el Gobierno de Canarias, la Autoridad Portuaria, los servicios del CECOES 1-1-2 y los responsables del Plan Marítimo Nacional, en un contexto en el que la protección del medio marino y la seguridad en los puertos europeos constituye una prioridad creciente.
Un episodio acotado al ámbito portuario y bajo protocolos europeos
De acuerdo con la información oficial difundida tras la finalización de la prealerta, el vertido de gasoil quedó restringido a la zona inmediata del buque y al entorno próximo del contradique norte de El Bufadero, sin que se detectaran manchas en áreas costeras exteriores ni en otros puntos del litoral de Santa Cruz de Tenerife. Este dato resulta relevante en un contexto europeo donde el seguimiento de posibles impactos medioambientales se realiza con especial atención.
Al tratarse de un vertido de combustible en un puerto de la Unión Europea, las actuaciones se ajustaron a las directrices habituales de prevención y control de contaminación marina, que ponen el foco en la intervención temprana, la evaluación constante de la extensión del hidrocarburo y la recuperación del producto derramado siempre que sea viable. A escala regional, estos procedimientos se integran en el marco del PLATECA y en la coordinación con el Plan Marítimo Nacional.
Desde la perspectiva ambiental, los vertidos de esta magnitud, aunque no suelen provocar grandes daños si se controlan con rapidez, obligan a mantener una vigilancia estrecha para descartar afecciones a fauna marina, instalaciones de baño o zonas de especial valor ecológico. En este caso, las autoridades no han comunicado incidencias de este tipo, lo que refuerza la idea de que el suceso se mantuvo bajo control desde sus primeras horas.
El puerto de Santa Cruz de Tenerife, como otras infraestructuras portuarias europeas, dispone de medios específicos para hacer frente a derrames de hidrocarburos, entre ellos barreras de contención, boyas absorbentes y equipos de aspiración y recogida de combustible. La activación rápida de estos recursos, coordinada con los servicios de emergencia, ha sido determinante para poder cerrar el incidente en cuestión de horas y limitar sus consecuencias.
En conjunto, lo ocurrido en el contradique norte de El Bufadero pone de manifiesto la importancia de contar con protocolos claros, personal formado y coordinación interinstitucional ante cualquier sospecha de contaminación marina. La experiencia acumulada en España y en otros puertos europeos muestra que este tipo de respuestas, aunque puedan parecer sobredimensionadas para episodios de volumen moderado, son fundamentales para evitar problemas mayores y reforzar la protección del entorno marino en zonas de intensa actividad portuaria.