Polémica por la segunda planta de biogás en Campos del Paraíso

  • El municipio de Campos del Paraíso afronta un segundo proyecto de planta de biogás junto a otra ya en tramitación ambiental.
  • Vecinos, asociaciones y el alcalde muestran rechazo por el posible impacto en olores, tráfico pesado y acuíferos.
  • El Ayuntamiento ha convocado un pleno extraordinario para debatir la situación y las opciones de respuesta institucional.
  • Colectivos sociales y expertos ofrecerán una asamblea informativa para analizar efectos técnicos, jurídicos y sociales del proyecto.

Proyecto de planta de biogás en Campos del Paraíso

La posible construcción de una segunda planta de biogás en Campos del Paraíso, en la provincia de Cuenca, ha encendido todas las alarmas en este municipio rural, que ya tenía sobre la mesa un primer proyecto actualmente en fase de tramitación ambiental. Vecinos y asociaciones temen que el territorio acabe convertido en una zona de concentración de este tipo de instalaciones industriales.

Lejos de ver este nuevo proyecto como un caso aislado, buena parte de la población percibe un cambio de modelo de ocupación del territorio, con riesgos para su entorno natural, su economía local y su calidad de vida. El debate se ha trasladado de lleno al plano institucional y social, con el Ayuntamiento, colectivos vecinales y organizaciones ecologistas moviendo ficha en las últimas semanas.

Un segundo proyecto junto a la planta ya prevista

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Según la información recabada por los vecinos, la segunda planta de biogás se ubicaría muy próxima a la instalación ya conocida, que sigue su curso en la tramitación ambiental autonómica. Mientras el primer proyecto figura en los registros públicos, este segundo aparece, según denuncian, con cierta opacidad administrativa.

El nuevo proyecto contaría ya con un informe de compatibilidad urbanística, a pesar de que, a día de hoy, los colectivos ciudadanos aseguran no haber encontrado documentación ambiental accesible de forma pública, como sí ocurre con la primera planta. Esta circunstancia alimenta la desconfianza y la sensación de que el municipio podría verse rodeado por varias instalaciones similares a corto o medio plazo.

Para la asociación vecinal y buena parte del vecindario, la combinación de la planta de biometano y la producción de biofertilizantes situaría al término municipal en el mapa de enclaves industriales ligados al tratamiento de residuos agroganaderos, con efectos que irían mucho más allá de la mera generación de energía renovable.

El contexto local es especialmente sensible, ya que Campos del Paraíso agrupa diversas pedanías —Carrascosa del Campo, Loranca del Campo, Olmedilla del Campo, Valparaíso de Arriba y Valparaíso de Abajo—, todas ellas de pequeño tamaño, con población envejecida y un fuerte vínculo con el territorio agrícola y ganadero tradicional.

Instalación de biogás en entorno rural

Preocupación vecinal: olores, tráfico pesado y riesgo ambiental

La recién creada Asociación Vecinal Campos del Paraíso Comunidad Rural y el colectivo Cuidemos Campos del Paraíso han elaborado los primeros informes ciudadanos para evaluar los posibles efectos de las dos plantas. Sus conclusiones preliminares apuntan a graves problemas de malos olores que, según sus cálculos, podrían extenderse a varios kilómetros de distancia.

Además, estiman que la operación conjunta de estas instalaciones podría suponer el tránsito de en torno a 7.000 camiones al año, lo que implicaría un aumento notable del tráfico pesado en carreteras locales y caminos rurales. Temen que esto provoque más ruido, deterioro de las vías, riesgos para la seguridad vial y una ruptura del carácter tranquilo del entorno.

Otro de los puntos que más inquietud genera es la posible contaminación de los acuíferos y el impacto paisajístico. Los vecinos señalan que el manejo de grandes volúmenes de residuos y digestatos, junto con la producción de biofertilizantes, podría ocasionar filtraciones o vertidos que afecten a las aguas subterráneas y a los suelos agrícolas, esenciales para la economía local.

Los colectivos insisten en que las consecuencias no son únicamente de tipo técnico o ambiental; también alertan de efectos sobre la cohesión social y la sensación de seguridad en pueblos pequeños, donde un cambio tan brusco en el entorno puede generar tensiones, división de opiniones y un sentimiento de pérdida de control sobre el propio territorio.

En este escenario, subrayan que no rechazan el debate sobre las energías renovables, pero reclaman una planificación territorial más equilibrada, que no concentre proyectos de alto impacto en pocos municipios rurales y que tenga en cuenta la capacidad real de absorción del entorno.

Posicionamiento del Ayuntamiento y pleno extraordinario

El Ayuntamiento de Campos del Paraíso se ha visto obligado a abordar con urgencia la situación. Su alcalde, el popular Javi del Saz, ha manifestado públicamente su oposición a la instalación de esta segunda planta y ha adelantado que el consistorio hará todo lo posible para frenar el proyecto si se confirma su tramitación.

Para tratar la cuestión de forma oficial, el Ayuntamiento ha convocado un pleno extraordinario que se celebrará este viernes, con el objetivo de analizar el alcance de los dos proyectos, estudiar las competencias municipales y valorar posibles vías de actuación administrativa y política.

Entre las opciones que podrían debatirse figuran la revisión de los instrumentos de ordenación urbanística, la emisión de nuevos informes municipales, la petición de mayor información a las administraciones competentes en materia ambiental y la coordinación con otros ayuntamientos de la comarca potencialmente afectados por el tráfico y los impactos indirectos.

Los colectivos vecinales valoran positivamente la convocatoria de este pleno, que interpretan como una respuesta directa a la movilización social registrada en las últimas semanas. No obstante, reclaman que el debate vaya más allá de un solo expediente y que se plantee un posicionamiento global del municipio frente a la posible proliferación de instalaciones de biogás en su entorno.

Sobre la mesa también está la cuestión de la participación ciudadana en la toma de decisiones, con peticiones para que el Ayuntamiento impulse mecanismos de consulta, información transparente y coordinación con asociaciones y plataformas que han surgido a raíz de estos proyectos.

Asamblea comarcal con expertos y organizaciones sociales

En paralelo a la vía institucional, el movimiento ciudadano ha organizado una asamblea abierta a toda la comarca que tendrá lugar el 14 de febrero a las 11:00 horas en el Silo de Carrascosa del Campo, una de las localidades que integran el municipio de Campos del Paraíso.

En esta cita participarán representantes de Pueblos Vivos Cuenca y Ecologistas en Acción, además del profesor e investigador Máximo Florín, de la Universidad de Castilla-La Mancha. La idea es ofrecer un análisis desde tres ángulos complementarios: el técnico-ambiental, el jurídico-administrativo y el social-territorial.

Los organizadores destacan que la asamblea pretende ser un espacio de información rigurosa y coordinación colectiva, abierto no solo a los habitantes de Campos del Paraíso, sino también a vecinos de otros municipios cercanos que puedan verse afectados por el modelo de implantación de plantas de biogás en la provincia de Cuenca.

Entre los temas que se prevé abordar figuran el funcionamiento básico de las plantas de biogás y biometano, las obligaciones legales en materia de impacto ambiental, los derechos de la ciudadanía en los procesos de participación, la experiencia de otros pueblos que ya han lidiado con proyectos similares y las herramientas con las que cuentan los municipios para ordenar su territorio.

La asociación vecinal subraya que su objetivo central es defender la calidad de vida, el entorno rural y la capacidad de decisión local sobre el modelo de desarrollo, apelando a la unidad del vecindario y a la colaboración institucional para afrontar una situación que consideran clave para el futuro de la comarca.

El debate en torno a la segunda planta de biogás en Campos del Paraíso ha puesto sobre el tapete cuestiones de fondo sobre cómo se implantan las infraestructuras energéticas en el medio rural, qué papel juegan los pequeños municipios en las decisiones que les afectan y hasta qué punto los beneficios de estas inversiones compensan los impactos que asumen las comunidades locales.