La prevención de incendios forestales con cabras ha dejado de ser una idea lejana para convertirse en una realidad muy concreta en Xàbia (Alicante). El municipio ha apostado por el pastoreo ecológico como herramienta de gestión del monte, introduciendo ganado caprino en la Plana del Montgó para rebajar, de forma natural, la vegetación que alimentaría un posible fuego.
En esta experiencia piloto, más de 250 cabras pastan durante un mínimo de seis meses en una de las zonas más sensibles del Parque Natural del Montgó. El objetivo no es solo minimizar el riesgo de incendios, sino también mantener el paisaje, reforzar la biodiversidad y recuperar prácticas tradicionales que durante décadas ayudaron a mantener el monte a raya sin maquinaria pesada ni productos químicos.
Pastoreo ecológico en la Plana del Montgó: cómo funciona la prueba piloto

El proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Xàbia se desarrolla en la Plana, un sector llano del Montgó con alto valor ambiental y elevado riesgo de incendio. Allí, el rebaño se encarga de ir consumiendo matorral, hierbas y brotes que, en pleno verano, podrían convertirse en una peligrosa masa de combustible seco.
La iniciativa se concibe como una prueba piloto de gestión forestal activa: el ganado caprino sustituye, en parte, a las desbrozadoras y a otros métodos más agresivos. El consistorio ha explicado que las cabras estarán al menos medio año en la zona, recorriendo distintos sectores para mantener controlada la carga vegetal de forma continua y no solo con actuaciones puntuales.
Esta actuación se suma a los trabajos forestales que ya se realizan en el Montgó, donde colaboran más de una veintena de bomberos voluntarios, así como a intervenciones en otros espacios del término municipal, como la Granadella, y a proyectos de gestión forestal previstos en caminos como el camí Vell de Teulada.
Durante la presentación pública de la iniciativa, la alcaldesa y concejala de Agricultura y Ganadería, Rosa Cardona, lanzó una idea clave: “los incendios se apagan en invierno”. Con ello quiso remarcar que la mejor manera de afrontar los grandes fuegos de verano es reducir el combustible vegetal durante los meses fríos, cuando el riesgo es menor y se puede trabajar con más margen.
El rebaño, a cargo del pastor Tomàs Llull, se convierte así en una pieza más de una estrategia de prevención a largo plazo, en la que el ganado no solo limpia el monte, sino que ayuda a mantener abierto el paisaje y a frenar la continuidad del combustible entre masas forestales y zonas habitadas.
Protección de la interfaz urbano-forestal y seguridad de la población

Uno de los puntos más delicados del proyecto es la interfaz urbano-forestal, es decir, esa franja donde el monte se mezcla con las viviendas y las urbanizaciones. En caso de incendio, estas zonas concentran mucho riesgo, tanto para las personas como para las infraestructuras.
El concejal de Medio Ambiente y representante de Creama, Juanlu Cardona, ha recalcado que el diseño del pastoreo pone el foco precisamente en estas áreas: el rebaño se mueve de forma planificada por las zonas más próximas a las casas para generar una franja perimetral con menos vegetación inflamable.
Reduciendo la altura y densidad de matorrales y hierba se consigue una especie de cortafuegos vivo que dificulta la propagación de las llamas y da más margen de maniobra a los servicios de extinción. No se trata de eliminar por completo la vegetación, sino de rebajarla y hacerla menos continua, algo que el ganado realiza de forma gradual y constante.
Esta franja de protección, creada a base de pastoreo, se integra mejor en el paisaje que una pista o una franja de terreno completamente despejada. Además, disminuye la intensidad potencial de un incendio, lo que puede marcar la diferencia entre un fuego controlable y un gran incendio forestal difícil de detener.
El Ayuntamiento subraya que la seguridad de las personas está en el centro del proyecto, y que el movimiento del ganado se ajusta a las necesidades de protección de las zonas habitadas, sin descuidar los valores naturales del parque.
Planificación estricta y respeto a las zonas de alto valor ecológico
Aunque pueda parecer que las cabras se mueven libremente, el proyecto está lejos de ser un simple dejar-pastar. Todo el pastoreo está cuidadosamente planificado y supervisado por técnicos del Parque Natural del Montgó y del propio Ayuntamiento.
Los responsables han dejado claro que los animales no pasturan a sus anchas. Se siguen rutas y tiempos determinados, se delimitan áreas concretas y se controla que las cabras no accedan a enclaves sensibles. Esto es clave para evitar impactos negativos y compatibilizar la prevención de incendios con la conservación de la biodiversidad.
Quedan completamente fuera de los recorridos del rebaño las microrreservas de flora y aquellos espacios donde se concentran especies vegetales o hábitats protegidos. Estas zonas, por su fragilidad y por su interés científico y natural, se consideran intocables dentro de la planificación.
Los técnicos insisten en que el modelo respeta las directrices de gestión del Parque Natural del Montgó y que el pastoreo se concibe como una herramienta más de conservación, no como una actividad que deba competir con otros usos del espacio protegido.
Gracias a esta supervisión constante, se intenta lograr un equilibrio complejo: reducir combustible sin deteriorar los valores ecológicos que han llevado a proteger el área. La propia administración local admite que ha sido una actuación compleja en cuanto a trámites y coordinación, pero considera que el esfuerzo ha merecido la pena.
Recuperación de prácticas tradicionales y beneficios ambientales

Más allá de la reducción del riesgo de fuego, el Ayuntamiento de Xàbia y los técnicos implicados destacan otros efectos positivos. El uso de ganado caprino para limpiar el monte favorece una vegetación más diversa, abre claros y evita que ciertas especies muy inflamables lo colonicen todo sin control.
Este tipo de manejo ayuda a mantener los ecosistemas en mejor equilibrio, a la vez que da continuidad a oficios y prácticas agrarias tradicionales que durante años formaron parte del paisaje mediterráneo. El pastor y su rebaño vuelven a tener un papel relevante en la ordenación del territorio, algo que se había ido perdiendo con la despoblación rural.
Desde el consistorio se subraya que se trata de una solución sostenible y sin impacto negativo significativo, alineada con las políticas actuales de sostenibilidad ambiental y de protección del patrimonio natural. No implica uso de combustibles fósiles, no genera ruido comparable al de la maquinaria y reincorpora materia orgánica al suelo a través de los excrementos del propio ganado.
Además, el pastoreo controlado contribuye a aumentar la resiliencia del paisaje frente al cambio climático, ya que da lugar a mosaicos de vegetation menos continuos y, por tanto, menos vulnerables a incendios de gran intensidad, algo que preocupa especialmente en la cuenca mediterránea.
Las administraciones implicadas insisten en que esta fórmula no sustituye al resto de trabajos forestales, sino que los complementa. Desbroces, clareos, vigilancia y planes de emergencia siguen siendo necesarios, pero el ganado aporta una capa adicional de prevención que trabaja, literalmente, día a día sobre el terreno.
Un modelo colaborativo con vocación de extenderse a otras zonas
La puesta en marcha del proyecto no ha sido sencilla. Desde el Ayuntamiento reconocen que ha conllevado numerosos trámites administrativos y un largo proceso de coordinación entre distintas entidades: el propio consistorio, Creama (Agencia de Desarrollo Local), el Parque Natural del Montgó, los servicios de emergencias y el sector ganadero.
Esa colaboración ha dado como resultado un modelo que busca ser replicable en otras áreas del municipio e incluso en otros territorios con problemáticas similares. De hecho, ya se estudia su ampliación a más zonas de Xàbia donde el riesgo de incendio y la acumulación de combustible vegetal aconsejan intervenciones de este tipo.
La experiencia de la Plana del Montgó se plantea como una referencia para otros ayuntamientos que quieran explorar la prevención de incendios forestales con cabras en entornos mediterráneos, donde la presión urbanística, el abandono agrario y el aumento de olas de calor han elevado los niveles de riesgo.
Según fuentes municipales, los primeros resultados y la buena acogida por parte de la población apuntan a que este tipo de actuaciones puede consolidarse como una pieza estable de la gestión forestal, siempre que se mantenga la coordinación entre administraciones y se garantice la viabilidad económica para los ganaderos implicados.
Con este proyecto, Xàbia refuerza una estrategia en la que la prevención, la biodiversidad y el conocimiento tradicional se combinan para hacer frente a los incendios forestales. Las cabras, lejos de ser un simple elemento pintoresco en el paisaje, se convierten en aliadas silenciosas de la seguridad ciudadana y de la conservación del Montgó.
