La decisión de fabricar en Zaragoza un nuevo SUV eléctrico de Opel apoyado en tecnología de Leapmotor marca un punto de inflexión para la planta de Figueruelas y para la estrategia de electrificación de Stellantis en Europa. El modelo, previsto para 2028, se ubicará en el competido segmento de los SUV compactos y reforzará el peso industrial de España dentro del grupo automovilístico.
Este proyecto se enmarca en la ampliación de la alianza entre Stellantis y la compañía china Leapmotor, que busca desarrollar coches eléctricos más asequibles en menos tiempo de lo habitual en la automoción europea. La combinación de ingeniería alemana, tecnología china y producción en Aragón pretende dar respuesta a la creciente presión competitiva de los fabricantes asiáticos en Europa y a las exigencias de la transición energética en el continente.
Un nuevo SUV eléctrico del segmento C para Europa

El futuro modelo de Opel será un SUV 100% eléctrico del segmento C, una de las franjas más disputadas del mercado europeo, donde compiten vehículos como Peugeot 3008, Hyundai Tucson o Kia Sportage. Dentro del catálogo de la marca del rayo, este todocamino se situará entre el Frontera y el Grandland, y compartirá espacio comercial con otros SUV como el Mokka, ampliando la oferta eléctrica sin sustituirles directamente.
Según los planes comunicados por Stellantis y Opel, la llegada al mercado se sitúa en torno a 2028. La producción se llevará a cabo en la planta de Figueruelas, donde el modelo compartirá línea de montaje con el Leapmotor B10, un SUV eléctrico del mismo segmento cuya fabricación arrancará antes, previsiblemente a finales de este año.
Los comunicados corporativos apuntan a que el nuevo Opel tendrá un enfoque claro: ser una opción 100% eléctrica con un precio más accesible que los eléctricos tradicionales del segmento, aprovechando la reducción de costes que aporta la tecnología de Leapmotor. Todo ello sin renunciar a los rasgos de identidad propios de la marca alemana en el diseño, el comportamiento dinámico o aspectos como la iluminación y los asientos.
En términos de posicionamiento, el modelo busca competir de tú a tú con los SUV compactos eléctricos que están llegando al mercado, pero con el argumento adicional de estar ensamblado en España con un alto contenido europeo, algo relevante para cumplir con los requisitos regulatorios y de ayudas públicas en la Unión Europea.
Aunque todavía no se han revelado ni el nombre comercial ni las especificaciones técnicas completas, la marca ha dejado claro que se tratará de un desarrollo específico de Opel, y no de una simple adaptación cosmética del Leapmotor B10, pese a compartir base tecnológica.
Ingeniería alemana y tecnología china: cómo será el proyecto

La clave del proyecto está en la combinación de diseño y puesta a punto europeos con plataforma y componentes eléctricos de origen chino. El futuro SUV utilizará la arquitectura eléctrica de Leapmotor y buena parte de su tecnología de baterías y electrónica, mientras que el diseño exterior, el interior, el ajuste de chasis y la experiencia de conducción se desarrollarán bajo la batuta de Opel.
El vehículo será concebido y diseñado en el centro técnico de Opel en Rüsselsheim, la histórica sede alemana de la marca, con el apoyo de equipos internacionales repartidos entre Alemania y China. Desde Stellantis y Opel insisten en que el coche mantendrá un ADN claramente Opel, tanto en imagen como en sensaciones al volante, pese a apoyarse en una base técnica compartida con Leapmotor.
En la práctica, este enfoque permitirá acortar de forma drástica los plazos de desarrollo. Mientras que un modelo totalmente nuevo suele tardar entre cuatro y cinco años en llegar al mercado en la industria tradicional europea, la colaboración con Leapmotor sitúa el objetivo en menos de dos años desde el arranque del proyecto hasta su lanzamiento industrial.
Este recorte de tiempos se debe a que Leapmotor aporta plataformas ya desarrolladas, sistemas electrónicos integrados y soluciones de batería listas para adaptar, lo que evita partir de cero. Stellantis, por su parte, se encarga de la integración en su ecosistema industrial europeo, de la seguridad, de la homologación y de la adecuación del producto a los gustos y normativas del mercado europeo.
El resultado será un coche con un «ADN mixto»: tecnología básica china y carácter de marca europeo. Para Stellantis, se trata de un ensayo a gran escala de un nuevo modelo de cooperación industrial, que podría extenderse a otros proyectos si se confirma su viabilidad técnica y comercial.
Figueruelas, pieza central de la electrificación de Opel
La planta de Figueruelas lleva más de cuatro décadas ligada a Opel. Desde que empezara su actividad en 1982 con el Corsa, la fábrica aragonesa se ha convertido en uno de los grandes polos industriales del grupo en el sur de Europa. En la actualidad produce, además del Corsa, modelos como el Peugeot 208 y el Lancia Ypsilon, en distintas versiones de combustión, híbridas y eléctricas.
En los últimos años, la instalación ha iniciado una transición progresiva hacia la movilidad eléctrica. La llegada de Leapmotor refuerza este giro: Figueruelas ensamblará el SUV B10 de la marca china y, con posterioridad, el nuevo SUV eléctrico de Opel basado en su tecnología. A futuro, también se contemplan otros modelos eléctricos e híbridos apoyados en plataformas como STLA Small, la arquitectura destinada a los coches pequeños electrificados de Stellantis.
Los planes industriales incluyen importantes obras de adaptación en la línea 2 de la fábrica, que se vienen realizando en los últimos meses para preparar las instalaciones para los modelos de Leapmotor. Estos cambios afectan a la logística interna, la configuración de la línea de montaje y las áreas de calidad, entre otros aspectos técnicos necesarios para integrar nuevas plataformas y sistemas eléctricos.
La factoría zaragozana, que ha llegado a superar las 450.000 unidades anuales en sus mejores años, aspira con estas adjudicaciones a recuperar volúmenes de producción elevados en un contexto de desaceleración de la demanda en algunos mercados europeos. Las autoridades regionales han subrayado que, con los nuevos proyectos, la planta podría acercarse o incluso superar sus récords históricos en los próximos ejercicios.
Además, el emplazamiento de Figueruelas se ve reforzado por la cercanía de la gigafactoría de baterías que CATL y Stellantis están levantando junto a la planta, una instalación clave para asegurar el suministro de celdas y reducir la dependencia de importaciones. El nuevo SUV de Opel podría ser uno de los primeros modelos del grupo en Zaragoza en beneficiarse de baterías producidas a escasos kilómetros de la línea de montaje.
La alianza Stellantis-Leapmotor y su impacto en España

La decisión de asignar este SUV eléctrico a Zaragoza no se entiende sin el marco más amplio de la asociación estratégica entre Stellantis y Leapmotor. A finales de 2023, ambas compañías crearon la empresa conjunta Leapmotor International (LPMI), participada al 51% por Stellantis y al 49% por la firma china, con el objetivo de comercializar y producir modelos de Leapmotor fuera de China.
Como parte de esa estrategia, Stellantis ha anunciado un refuerzo de su apuesta por las plantas españolas. Figueruelas asumirá el nuevo SUV de Opel y el Leapmotor B10, mientras que la factoría de Villaverde (Madrid) producirá modelos de la marca china, empezando por el Leapmotor B05 y otros futuros vehículos eléctricos destinados a Europa, Oriente Medio y África.
El grupo europeo busca aprovechar las fortalezas de Leapmotor en el control de la tecnología de baterías y en la rapidez de desarrollo de coches eléctricos para lanzar una gama de modelos a gran escala con precios más competitivos. A cambio, la firma china se beneficia del alcance industrial y comercial global de Stellantis, así como de su red de marcas consolidadas en los mercados occidentales.
En el caso concreto de España, la alianza se traduce en nuevas cargas de trabajo y mayor estabilidad industrial para las plantas implicadas. Villaverde, cuya continuidad generaba dudas por la falta de nuevos modelos confirmados, asegura su futuro al convertirse en base europea de producción para varios modelos Leapmotor. Figueruelas, por su parte, se consolida como puente industrial entre Europa y China.
El propio consejero delegado de Stellantis, Antonio Filosa, ha destacado que la expansión de la colaboración con Leapmotor permitirá fabricar vehículos eléctricos de «clase mundial» a precios accesibles, alineándose con las necesidades reales de los clientes europeos. Desde Leapmotor, su fundador Zhu Jiangming ha subrayado que la alianza ha permitido en muy poco tiempo ampliar su presencia a los cinco continentes y reforzar su reputación internacional.
Un eléctrico más accesible: rango de precios y posicionamiento

Aunque aún no hay una cifra oficial, las estimaciones internas sitúan el precio del nuevo SUV eléctrico de Opel entre 30.000 y 35.000 euros antes de ayudas, dependiendo de la batería y del equipamiento. Este rango pretende colocarlo en la franja considerada «accesible» dentro del mercado de los eléctricos compactos, aprovechando los menores costes industriales y tecnológicos derivados del uso de la plataforma de Leapmotor.
Stellantis ha reiterado en varias ocasiones conceptos como «accesibilidad» y «competitividad de precios» al referirse al proyecto, dejando claro que uno de los principales objetivos es que este modelo no quede reservado a un nicho de clientes con alto poder adquisitivo. Las ayudas públicas a la compra de vehículos eléctricos en distintos países europeos, incluida España, podrían contribuir a rebajar aún más el precio final para el comprador.
Además del precio, el coche se apoyará en otros argumentos: fabricación en España bajo el paraguas “made in Europe”, integración en la red comercial de Opel y Stellantis, y un diseño adaptado a los gustos del cliente europeo. La intención del grupo es que el modelo no compita solo por coste, sino también por imagen de marca y calidad percibida.
En paralelo, el proyecto se inserta en una tendencia más amplia dentro de la industria: la cooperación entre fabricantes europeos y tecnológicos asiáticos para hacer frente a la avalancha de nuevos eléctricos procedentes de China. En este contexto, el SUV de Opel producido en Zaragoza funciona casi como un banco de pruebas de cómo puede articularse este tipo de proyectos mixtos sin diluir la identidad de las marcas europeas.
Si el modelo tiene buena acogida, no se descarta que, con el tiempo, se amplíe la colaboración a otros segmentos o variantes, incluyendo, en un futuro, versiones con tecnologías como los sistemas de autonomía extendida (REEV), ya presentes en algunos modelos de Leapmotor, aunque por ahora el proyecto está planteado como 100% eléctrico.
Con todo este movimiento industrial y tecnológico, Zaragoza se consolida como uno de los epicentros de la estrategia eléctrica de Stellantis en Europa, combinando la experiencia histórica en fabricación de Opel con la llegada de nuevos socios y proyectos. La decisión de ubicar en Figueruelas el primer gran modelo conjunto Opel-Leapmotor sitúa a la planta aragonesa en el centro del mapa de la transición hacia el vehículo eléctrico accesible en el mercado europeo.
