Nuevo incendio en el PTR de Zaragoza reaviva la preocupación vecinal

  • Incendio nocturno en una campa de unos 1.000 m² del PTR López Soriano con electrodomésticos para reciclaje
  • Amplio despliegue de Bomberos de Zaragoza y ausencia de heridos, pero trabajos de extinción muy prolongados
  • Segundo gran incendio en menos de un mes y varios episodios previos en el mismo entorno industrial
  • Vecinos de La Cartuja Baja denuncian reiteración de fuegos y piden más control y transparencia

Incendio en el PTR de Zaragoza

Un nuevo incendio en el Parque Tecnológico de Reciclado (PTR) Industrias López Soriano, en el barrio rural de La Cartuja Baja de Zaragoza, ha vuelto a activar las alarmas en la madrugada de este domingo. El fuego, que se originó en una campa al aire libre, ha obligado a desplegar un importante operativo de los Bomberos de Zaragoza, aunque no se han registrado daños personales.

El siniestro se suma a una larga cadena de fuegos en el entorno del PTR y de La Cartuja Baja en los últimos años, con varios episodios solo en el último mes y hasta siete incendios industriales entre mayo y septiembre del año pasado. Esta reiteración alimenta la inquietud de los vecinos, que reclaman explicaciones y mayores garantías de seguridad.

El incendio: una campa de electrodomésticos en plena madrugada

El aviso al 080 se ha producido en torno a las 2.00-2.30 horas de la madrugada de este domingo, cuando se ha detectado un fuego en una zona del PTR López Soriano destinada al almacenamiento de residuos. El incendio se ha localizado en una campa de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, al aire libre, donde se acumulaban electrodomésticos fuera de uso pendientes de reciclaje.

En este espacio se almacenan aparatos de todo tipo: frigoríficos, lavadoras, pequeños electrodomésticos y otros equipos de los que posteriormente se recuperan piezas y componentes reutilizables. Este tipo de materiales, por su composición y estado, supone un desafío adicional para las labores de extinción.

Fuentes municipales y del servicio de bomberos han confirmado que el fuego ha quedado perimetrado y controlado pocas horas después de declararse, aunque el operativo ha tenido que mantenerse durante buena parte del día para rematar la extinción y enfriar la zona. A primera hora de la mañana, en torno a las 9.30 horas, los efectivos seguían trabajando sobre el terreno.

No ha sido necesario lamentar heridos ni intoxicados, y el incendio no ha provocado daños reseñables más allá del material afectado. Sin embargo, la magnitud de la superficie implicada y las características de los residuos han obligado a adoptar precauciones especiales para evitar que el fuego se reactivase.

En esta ocasión, el siniestro se ha producido de noche y con el cielo cubierto, por lo que no se ha generado una gran columna de humo visible desde gran parte de la ciudad, a diferencia de otros episodios similares ocurridos a plena luz del día.

Por qué estos incendios son tan complicados de apagar

Los Bomberos de Zaragoza han destacado que los incendios en zonas de acopio de residuos y chatarra electrónica presentan una serie de particularidades que alargan las intervenciones. En el caso de los electrodomésticos, muchos de ellos conservan aún en su interior gases refrigerantes u otros compuestos, lo que incrementa el riesgo de llamaradas puntuales y obliga a extremar las medidas de seguridad.

Además, se trata de materiales altamente inflamables o que arden a altas temperaturas, lo que hace que el fuego se mantenga latente bajo capas de residuos incluso cuando en superficie parece ya extinguido. Por este motivo, es frecuente que los bomberos tengan que permanecer en el lugar durante horas, removiendo y enfriando los restos.

En muchas ocasiones, los efectivos optan por dejar que ciertos materiales terminen de consumirse de forma controlada, manteniendo un cinturón de seguridad para impedir que las llamas se propaguen a otras zonas del parque. Esta estrategia requiere vigilancia continua, especialmente cuando el fuego se origina de madrugada.

Fuentes del operativo han señalado que, desde el punto de vista técnico, el incendio no presentaba una dificultad extrema en cuanto al control del perímetro, pero sí exigía un esfuerzo prolongado por la naturaleza de los residuos y la extensión de la campa afectada.

Este tipo de siniestro, reiteran los profesionales, demuestra que las instalaciones de almacenamiento al aire libre de materiales para reciclar necesitan medidas muy estrictas de prevención, control de cargas y separación de materiales para reducir al mínimo el riesgo de propagación del fuego.

Gran despliegue de medios de los Bomberos de Zaragoza

Para hacer frente a las llamas en el PTR, el Ayuntamiento de Zaragoza ha movilizado un amplio dispositivo de emergencia. Al lugar se han desplazado varias dotaciones de bomberos con diferentes unidades especializadas, dada la envergadura del incendio y las características del material afectado.

Entre los recursos empleados se encuentran bombas urbanas pesadas y ligeras, una bomba nodriza pesada para garantizar el suministro de agua, así como una unidad de transporte de personal y otra de personal y carga. También se ha activado una unidad de mando y comunicaciones para coordinar el operativo sobre el terreno.

En el dispositivo se ha incluido igualmente una ambulancia de apoyo preventivo, pese a que finalmente no ha sido necesaria la atención sanitaria de ninguna persona. Junto a estos medios, ha resultado clave la presencia de un autobrazo articulado de 42 metros, empleado para acceder a puntos elevados o complicados dentro de la montaña de residuos.

Algunas de las bombas movilizadas han tenido que realizar varias salidas y relevos a lo largo de la jornada para mantener operativo el dispositivo sin interrupciones. Este esfuerzo sostenido ha permitido mantener el fuego acotado en todo momento y evitar su extensión a otras áreas del parque tecnológico.

Fuentes municipales subrayan que, aunque el incendio se ha considerado “controlado” desde primeras horas de la mañana, varias dotaciones han permanecido en el PTR durante todo el día y parte de la noche para asegurar que no se produjeran rebrotes.

Segundo gran incendio en el PTR en menos de un mes

El episodio de este domingo no es un hecho aislado. En las últimas semanas, el Parque Tecnológico de Reciclado López Soriano ha sido escenario de varios incidentes que apuntan a un problema de fondo en materia de seguridad y prevención de incendios.

El pasado 5-6 de abril se registró otro incendio en el propio PTR, también en una campa al aire libre. En aquella ocasión, el fuego afectó a materiales de reciclaje de diversa naturaleza, entre ellos restos de poda de árboles, enseres como colchones y otros residuos almacenados. El siniestro generó una llamativa columna de humo visible desde buena parte de Zaragoza, lo que provocó numerosas llamadas de curiosos y preocupación entre los vecinos.

Apenas unos días después, en torno al 14 de abril, se produjo un nuevo incidente dentro de la empresa Valorización del Automóvil, ubicada igualmente en el recinto del PTR. En este caso fue un vehículo el que ardió en el interior de las instalaciones, aunque las propias personas trabajadoras lograron sofocar las llamas antes de que fuera necesaria una intervención de mayor envergadura.

Con el incendio de este domingo, se acumulan tres episodios en menos de un mes dentro del mismo complejo industrial, dos de ellos de cierta entidad y con necesidad de un despliegue considerable de medios. Esta sucesión de fuegos ha reabierto el debate sobre las condiciones de almacenamiento de residuos, el mantenimiento de las instalaciones y la suficiencia de los protocolos de prevención.

Los habitantes de La Cartuja Baja y de otras zonas cercanas observan con inquietud la reiteración de incendios en un polígono vinculado al reciclaje y la gestión de residuos, un sector que, por su propia naturaleza, concentra materiales potencialmente inflamables y sustancias que exigen controles rigurosos.

Un barrio acostumbrado a convivir con los incendios industriales

Más allá del PTR, el barrio rural de La Cartuja Baja acumula en los últimos años un historial preocupante de siniestros industriales. Entre mayo y septiembre del año pasado se registraron hasta siete incendios en empresas de la zona, una cifra llamativa si se tiene en cuenta el breve periodo de tiempo en el que se concentraron.

Uno de los episodios más graves se produjo en la empresa de productos químicos Hermanos Adiego. En aquel incendio, las autoridades se vieron obligadas a ordenar el confinamiento de los vecinos durante alrededor de cinco horas debido al riesgo potencial que suponían los humos y las sustancias emitidas. Ese suceso dejó una huella especialmente profunda en la memoria del vecindario.

Desde entonces, cada nuevo aviso de fuego en el entorno del polígono industrial se vive con una mezcla de preocupación y cansancio. La sensación generalizada entre los residentes es que el número de incendios supera con creces lo que podría considerarse razonable en un área industrial consolidada.

En palabras de su alcalde, José María Lasaosa, en La Cartuja Baja “no estamos tranquilos”. El representante del barrio ha apuntado en varias ocasiones a la necesidad de revisar tanto las condiciones de las empresas instaladas como los mecanismos de inspección y control por parte de las administraciones competentes.

El entorno del PTR y de las carreteras de acceso presenta además señales visibles de la intensa actividad de residuos, como restos de basura caídos de los camiones que circulan en dirección al parque, algo que los vecinos denuncian desde hace tiempo como muestra de una gestión mejorable.

Preocupación vecinal y demandas a las administraciones

La reiteración de incendios ha llevado a que, tras el pasado verano, varios residentes de La Cartuja Baja pusieran en marcha un grupo de trabajo para abordar de forma organizada la situación. En este espacio participan representantes de polígonos, asociaciones vecinales y vecinos a título individual, con la idea de hacer seguimiento de cada incidente y trasladar propuestas y quejas.

Este grupo ha remitido ya escritos al Ayuntamiento de Zaragoza y al Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA), reclamando información detallada sobre cada incendio que se produce en el entorno industrial. Entre sus demandas figuran conocer qué tipos de materiales han ardido en cada caso, de qué manera se ha efectuado la extinción y qué posibles impactos puede haber sobre la salud, el medio ambiente y el subsuelo.

Asimismo, solicitan acceso a las licencias de actividad de las empresas implicadas, con el objetivo de comprobar si se ajustan a las exigencias establecidas y si cuentan con las medidas de prevención y seguridad adecuadas para la naturaleza de los residuos que manejan.

Los vecinos ponen el foco también en las consecuencias a medio y largo plazo de estos siniestros. Aunque muchos incendios se saldan sin heridos y con daños materiales acotados, el vecindario teme que la acumulación de episodios pueda tener un impacto silencioso en la calidad del aire, el suelo y la salud de las personas, especialmente en un barrio que convive desde hace años con actividades industriales y de gestión de residuos.

Dentro del propio barrio se ha extendido la sensación de que, en lo que va de tiempo, se produce prácticamente un incendio relevante cada pocas semanas en el entorno del PTR o en empresas cercanas, un ritmo que consideran del todo inasumible y que alimenta el malestar con la situación actual.

Un problema que trasciende Zaragoza: incendios en plantas de residuos

Aunque el foco inmediato está puesto en el incendio del PTR de Zaragoza, la problemática no es exclusiva de esta instalación. En distintos puntos de España y de Europa se han venido registrando incendios recurrentes en plantas de reciclaje, vertederos controlados y centros de tratamiento de residuos, asociados en muchos casos al almacenamiento de grandes volúmenes de materiales inflamables.

Residuos como electrodomésticos, plásticos, neumáticos, cableado, chatarra electrónica o baterías de litio concentran sustancias que, si no se gestionan de forma adecuada, pueden aumentar el riesgo de fuego, tanto por causas accidentales (chispas, sobrecalentamientos, reacciones químicas) como por posibles actos intencionados o negligencias.

Los expertos en gestión de residuos subrayan la importancia de aplicar criterios muy estrictos de separación por tipos de materiales, control de cargas y limitación de los tiempos de almacenamiento al aire libre, especialmente cuando se trata de compuestos con gases o elementos inflamables.

En el ámbito europeo se viene insistiendo, además, en la necesidad de reforzar las inspecciones y los sistemas de trazabilidad de los residuos, de forma que se garantice que las plantas cumplen con las exigencias ambientales y de seguridad. Algunos países han empezado a implantar protocolos más severos en instalaciones de alto riesgo, obligando a mejorar tanto las infraestructuras contraincendios como la formación del personal.

Casos como el del PTR de Zaragoza sirven, según apuntan diversas organizaciones, como recordatorio de los desafíos que implica la economía circular: reciclar más y mejor es imprescindible, pero también lo es hacerlo en condiciones que protejan la salud, el entorno y a las comunidades que conviven con estas plantas.

Lo ocurrido esta madrugada en el Parque Tecnológico de Reciclado López Soriano, con un incendio controlado pero de gran envergadura en una campa de electrodomésticos, se suma a una serie de fuegos recientes que han encendido todas las alarmas en La Cartuja Baja y han intensificado la presión vecinal sobre administraciones y empresas; la combinación de un historial de siniestros, materiales altamente inflamables y preocupación por los impactos ambientales ha colocado al PTR de Zaragoza en el centro del debate sobre cómo gestionar de forma segura los residuos en entornos urbanos e industriales.

planta de reciclaje
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