
La ciudad de Granada se prepara para una nueva protesta contra la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), en esta ocasión en forma de marcha lenta de vehículos por el centro urbano. La convocatoria llega en un momento de creciente tensión entre una parte de la ciudadanía y las administraciones responsables de aplicar las restricciones ambientales en la capital.
La movilización ha sido impulsada por el colectivo Damnificados por la Zona de Bajas Emisiones, un grupo que se presenta como plataforma ciudadana sin vinculación partidista y que lleva meses organizando acciones de rechazo a la ZBE a través de redes sociales y canales de mensajería.
Convocatoria de la marcha lenta de vehículos
Según han detallado los organizadores, la protesta consistirá en una marcha lenta de coches por el centro de Granada, con salida prevista desde el polígono El Florío a las 19:30 horas. El recorrido atravesará algunos de los principales ejes de circulación de la ciudad, con la intención de visibilizar el malestar de una parte de los conductores y vecinos afectados por las nuevas normas de circulación en la ZBE.
Esta acción forma parte de un calendario continuado de movilizaciones que el colectivo viene impulsando desde que comenzaron a aplicarse las restricciones de acceso al área central. Entre sus objetivos está mantener el tema en la agenda pública e intentar forzar cambios en la regulación.
Los convocantes insisten en que la marcha es una respuesta directa a la implantación de la Zona de Bajas Emisiones en Granada, a la que acusan de generar múltiples perjuicios económicos y de movilidad para residentes, comerciantes y visitantes. A través de sus perfiles en redes, animan a participar con vehículos particulares para aumentar el impacto visual y mediático de la protesta.
Advertencias y previsiones de la Policía Local
La Policía Local de Granada ha difundido varios avisos en sus canales oficiales en los que informa de las posibles incidencias de tráfico que podría ocasionar la movilización. Las autoridades reconocen que no se conoce con precisión el número de participantes que acudirán, lo que añade incertidumbre sobre la magnitud real de la congestión.
Durante el desarrollo de la marcha, los vehículos participantes circularán “encapsulados”, es decir, agrupados y supervisados por agentes, con el fin de garantizar tanto la seguridad vial como el cumplimiento de las indicaciones policiales. Este tipo de dispositivo suele emplearse en protestas motorizadas para reducir riesgos y mantener un cierto orden en la calzada.
Desde el cuerpo policial se ha advertido a la ciudadanía de que se esperan retenciones significativas en el centro y en las vías por las que discurra la marcha lenta, especialmente en franjas de tarde-noche. Se recomienda a los conductores que, en la medida de lo posible, eviten circular por la zona afectada o busquen rutas alternativas mientras dure la concentración de vehículos.
Quiénes son los Damnificados por la ZBE
El grupo convocante se identifica como Damnificados por la Zona de Bajas Emisiones y se define como una organización ciudadana independiente, sin relación orgánica con partidos políticos. Sus principales herramientas de coordinación son las redes sociales, donde comparten información sobre las restricciones de la ZBE, recogen testimonios y anuncian nuevas acciones.
En sus mensajes públicos, el colectivo sostiene que la normativa de la ZBE ha generado un impacto muy negativo en la vida diaria de numerosos vecinos, especialmente de quienes dependen del coche para trabajar o desplazarse desde zonas periféricas hacia el centro. También aseguran que comerciantes y profesionales de servicios en el área regulada están notando una bajada de clientes.
Los portavoces del grupo han llegado a afirmar que se están enfrentando a “una justicia que nos arruina la vida”, expresión con la que se refieren tanto al marco legal que obliga a implantar las Zonas de Bajas Emisiones en las grandes ciudades europeas como a las sanciones y multas relacionadas con el acceso restringido. Consideran que las decisiones se han tomado sin escuchar suficientemente a los sectores más afectados.
Críticas al impacto económico y al turismo en Granada
Entre los argumentos que repiten con mayor frecuencia, los Damnificados por la ZBE destacan el presunto retroceso en la actividad turística en la ciudad. En un comunicado difundido antes de Semana Santa, el colectivo denunció que la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones habría provocado una caída aproximada del 10% en el turismo en Granada durante esas fechas.
Según su versión, muchos conductores habrían optado por no acercarse al centro en días festivos para evitar dudas sobre las restricciones, posibles sanciones o dificultades para estacionar. Esa menor afluencia de vehículos, sostienen, se estaría traduciendo en un descenso en el consumo en comercios, bares, restaurantes y alojamientos situados en el entorno de la ZBE.
El colectivo también vincula esta situación a un desgaste económico para los negocios locales vinculados a las celebraciones religiosas y culturales, muy relevantes en ciudades como Granada. A su juicio, las limitaciones de acceso se estarían aplicando sin haber diseñado alternativas de movilidad suficientemente atractivas para quienes se desplazan desde otros municipios o desde barrios alejados.
La Zona de Bajas Emisiones en el contexto europeo
Aunque la protesta en Granada tiene un marcado carácter local, se enmarca en un contexto europeo en el que las Zonas de Bajas Emisiones se han generalizado en los últimos años. Las directivas comunitarias sobre calidad del aire y la lucha contra la contaminación obligan a las grandes ciudades a tomar medidas para reducir emisiones de tráfico, y una de las herramientas más extendidas ha sido precisamente la limitación del acceso de vehículos más contaminantes.
En varias capitales y grandes urbes de Europa se han implantado medidas similares a las de Granada, con controles de matrículas, restricciones por etiquetas ambientales y sanciones a quienes acceden sin cumplir los requisitos. En muchos casos, estas políticas han generado también resistencia entre colectivos de conductores, transportistas o comerciantes, que denuncian perjuicios económicos y reclaman periodos de adaptación más amplios.
Granada, como otras ciudades españolas, se encuentra así en medio de un debate complejo entre objetivos ambientales y demandas sociales. Mientras las administraciones subrayan la necesidad de mejorar la calidad del aire y cumplir la normativa europea, plataformas como Damnificados por la ZBE insisten en que las decisiones deben tener más en cuenta la realidad cotidiana de quienes dependen del coche y la situación de la economía local.
En este escenario de tensiones cruzadas, la nueva marcha lenta de vehículos viene a convertirse en otro episodio visible del conflicto entre parte de la ciudadanía y las políticas de movilidad vinculadas a la Zona de Bajas Emisiones, un asunto que, lejos de cerrarse, sigue generando debate en Granada y en otras ciudades europeas sometidas a las mismas obligaciones ambientales.