La relación entre el sabor de un buen aceite de oliva virgen extra y lo que ocurre bajo la superficie del terreno vuelve a ponerse en el centro del debate con la nueva edición del concurso internacional impulsado por el proyecto europeo Soil O-Live. Este certamen, que se celebra con sede en Jaén, refuerza la idea de que la calidad del AOVE empieza literalmente en la tierra y no solo en la almazara.
En su tercera convocatoria, The Soil Health & Olive Oil Quality Awards da un paso más al incorporar una nueva categoría específica de frutado maduro, pensada para reconocer aceites con perfiles sensoriales más dulces y evolucionados, pero que proceden de olivares gestionados con altos estándares de sostenibilidad y suelos con una notable actividad biológica.
Nace la nueva categoría de frutado maduro
La principal novedad de esta tercera edición es la creación de un galardón para los aceites de frutado maduro, una tipología que hasta ahora quedaba más en segundo plano frente a los tradicionales frutados verdes medio e intenso. Con este cambio, el certamen amplía el abanico de perfiles organolépticos reconocidos sin rebajar en ningún momento la exigencia sobre la salud del suelo del que proceden los aceites.
El objetivo de esta nueva categoría es premiar a aquellas fincas que, aun optando por una recolección que da lugar a un perfil sensorial más maduro, son capaces de mantener suelos con alta calidad biológica y obtener AOVEs de nivel sobresaliente. Se pretende, en definitiva, mostrar que la excelencia puede alcanzarse desde distintos estilos de aceite siempre que la base agronómica sea sólida.
Junto a esta modalidad recién incorporada, el concurso mantiene los reconocimientos a los mejores aceites de frutado verde medio y frutado verde intenso, así como un premio especial al suelo más sano entre todas las muestras enviadas. Esta combinación permite comparar realidades muy distintas de manejo del olivar, pero con un denominador común: la búsqueda de suelos vivos y productivos a largo plazo.
Desde la organización se subraya que la inclusión del frutado maduro supone un paso simbólico importante, ya que reconoce que la calidad biológica del suelo es compatible con diversos perfiles organolépticos, siempre dentro de los parámetros de pureza y excelencia que exige un virgen extra de alta gama.
Un concurso único que vincula aceite de oliva y salud del suelo
El certamen The Soil Health & Olive Oil Quality Awards se ha consolidado como una referencia al ser, según destacan sus promotores, el único concurso en el mundo que evalúa de manera conjunta la calidad sensorial y química del AOVE y el estado biológico del suelo de origen. No se trata solo de catar aceites, sino de estudiar también qué está ocurriendo en el terreno del que salen esas aceitunas.
El proyecto europeo Soil O-Live, coordinado por la Universidad de Jaén y con la visión estratégica de la empresa Deoleo, lleva años demostrando de forma científica la conexión entre un suelo sano y un aceite de mayor calidad. Para ello analiza parámetros como la respiración natural del suelo, el contenido en polifenoles de los aceites o su resistencia a la oxidación, trazando un puente directo entre manejo del olivar y resultado en botella.
Durante la presentación oficial, celebrada en Jaén, se incidió en que este concurso consolida una línea de trabajo que mezcla ciencia y práctica agrícola. Las investigaciones desarrolladas en el marco de Soil O-Live se consideran ya un referente europeo en monitorización de suelos, particularmente por el uso de indicadores alineados con la futura Ley Europea de Vigilancia del Suelo.
Para los organizadores, poner el foco en la salud del suelo no es únicamente una cuestión ambiental; también es una apuesta estratégica para el sector oleícola europeo. Un suelo con buena actividad biológica, alta capacidad de retención de agua y estructura estable se traduce en olivares más resilientes, menos dependientes de insumos externos y con mayor capacidad de producir aceites estables, puros y diferenciados.
Jaén, epicentro de la presentación y voz de la comunidad científica
La presentación de esta tercera edición tuvo lugar en Jaén, provincia clave en el mapa oleícola europeo, con la participación de la vicerrectora de Investigación y Transferencia del Conocimiento de la Universidad de Jaén, Victoria López Ramón; el técnico de Sostenibilidad de Deoleo, Bartolomé Lara; y el coordinador del proyecto Soil O-Live, Antonio Manzaneda.
López Ramón destacó que el certamen se reafirma como el único que evalúa de forma rigurosa la relación entre la salud biológica del suelo y la excelencia del AOVE. A su juicio, la incorporación de la categoría de frutado maduro supone un momento clave, al reconocer la diversidad de estilos de aceite sin renunciar a la exigencia científica en la evaluación de los suelos.
La vicerrectora insistió en que la investigación es la base para transformar el entorno económico y ambiental hacia modelos más sostenibles, y señaló el proyecto Soil O-Live como un ejemplo de colaboración entre universidad, empresas e instituciones. En su intervención, subrayó que apostar por ciencia aplicada en el olivar es también una forma de mejorar el bienestar del territorio y fortalecer un sector estratégico para España.
Por su parte, Bartolomé Lara, en representación de Deoleo, recalcó que el valor del concurso reside en que no se limita a reconocer la calidad sensorial del aceite, sino que integra la dimensión ecológica de la finca de origen. Con esta mirada conjunta, el sector dispone de una herramienta para avanzar hacia un modelo en el que la calidad del producto y la salud del ecosistema vayan de la mano.
Antonio Manzaneda, coordinador del proyecto, puso el acento en la consolidación de la iniciativa tras tres años de recorrido y en el creciente interés que despierta tanto entre productores españoles como de otros países mediterráneos. Según explicó, el mensaje central es claro: «El suelo es el punto de partida de la excelencia», y cuidar la tierra no debería verse como una carga, sino como un factor que puede marcar la diferencia en el mercado.
Proyección internacional: del olivar andaluz al Mediterráneo
Una de las señas de identidad de esta edición es la fuerte dimensión internacional del concurso. Además de la destacada presencia de almazaras y fincas españolas, está prevista una participación relevante de productores de Grecia, Italia, Portugal y, de forma especialmente notable, Marruecos.
La implicación marroquí se ha visto reforzada tras la celebración en este país de la reunión anual del consorcio internacional Soil O-Live, donde numerosos olivicultores fueron invitados a sumarse al proyecto. Esta apertura hacia ambos márgenes del Mediterráneo permite comparar estrategias de manejo del olivar bajo condiciones climáticas diversas, pero con retos similares en materia de sequía, erosión y pérdida de fertilidad del suelo.
Para la Universidad de Jaén y las instituciones asociadas, esta internacionalización sirve para posicionar a Jaén y, por extensión, a España como laboratorio vivo de innovación en olivicultura sostenible. Al mismo tiempo, productores de otros países mediterráneos pueden aprovechar la experiencia acumulada en la región andaluza y compartir sus propias prácticas exitosas de conservación del suelo.
El carácter europeo del proyecto está respaldado por su financiación íntegra a través del programa Horizonte Europa de la Unión Europea. Dentro de este marco, 15 entidades académicas, científicas y empresariales colaboran para desarrollar métodos de evaluación de suelos, diseñar prácticas agronómicas más respetuosas y demostrar su impacto directo sobre la calidad del aceite.
Esta red de trabajo permite combinar conocimiento científico avanzado con la experiencia de campo de olivareros y almazaras, de manera que las soluciones propuestas sean aplicables en explotaciones reales, tanto en grandes fincas como en pequeñas explotaciones familiares repartidas por todo el arco mediterráneo.
Cómo participar: requisitos, plazos y muestras
El plazo de inscripción en el concurso se mantiene abierto hasta el 3 de junio. Durante este periodo, cada almazara o empresa interesada en participar debe remitir dos tipos de muestra diferenciados, que serán la base del análisis conjunto de aceite y suelo.
Por un lado, se solicita el envío de 500 mililitros de aceite de oliva virgen extra correspondiente al lote presentado a concurso. Esta muestra será la que se someta tanto a los análisis físico-químicos como a la cata sensorial por parte del panel internacional de expertos.
Por otro lado, se requiere una muestra de 50 gramos de la capa superficial del suelo del olivar de origen, acompañada de las coordenadas geográficas exactas de la parcela. Gracias a esta información, el equipo técnico puede verificar la trazabilidad del proceso y comprobar mediante imágenes satelitales que existe una vinculación real entre el terreno analizado y el aceite remitido.
Este sistema de verificación pretende garantizar la transparencia del certamen e impedir que se presenten aceites sin correspondencia clara con un suelo concreto. De esta manera, los resultados obtenidos en el concurso reflejan con mayor fidelidad la interacción entre manejo agronómico, estado del suelo y calidad del AOVE.
La combinación de datos de laboratorio, coordenadas GPS y herramientas de observación satelital ofrece, además, una base muy valiosa para seguir investigando sobre cómo responden los suelos y los olivares a distintos modelos de cultivo, manejos de cubierta vegetal o estrategias de riego y fertilización.
Evaluación en dos fases: ciencia y cata
La selección de los aceites ganadores se organiza en dos etapas claramente diferenciadas, que buscan integrar la visión científica del suelo con la valoración sensorial del producto final. La primera fase, de carácter técnico, se desarrolla durante el mes de mayo y está centrada en el análisis de la salud del suelo de cada olivar participante.
En esta etapa inicial, el comité científico de Soil O-Live evalúa las muestras de terreno mediante el parámetro de respiración basal del suelo, un indicador que mide la actividad microbiana y que está alineado con los criterios que plantea la futura normativa europea de vigilancia de suelos. Solo los olivares que presenten mejores niveles de calidad biológica superarán este filtro.
Únicamente aquellas muestras de aceite que proceden de suelos con un estado saludable acceden a la segunda fase, centrada ya en la cata. Esta fase final está prevista para el 4 de junio y reunirá a un panel internacional de expertos, con representantes del Consejo Oleícola Internacional (COI), el IFAPA, la Universidad de Jaén y la propia Deoleo.
Los catadores valorarán los aceites de frutado maduro, frutado verde medio y frutado verde intenso siguiendo la normativa oficial del COI, prestando atención tanto a la intensidad y limpieza de los atributos positivos como a la ausencia de defectos. El objetivo es que los aceites premiados cumplan un doble estándar: excelencia en copa y alta calidad del suelo de origen.
De esta forma, el concurso crea un marco en el que un buen resultado en la cata no basta por sí solo para obtener un reconocimiento; es imprescindible que el aceite proceda de un olivar con indicadores sólidos de salud biológica, reforzando así el mensaje de que la verdadera calidad empieza en la tierra.
Soil O-Live: ciencia, sostenibilidad y sector oleícola europeo
El concurso se integra en el proyecto europeo Soil O-Live, coordinado por la Universidad de Jaén y financiado íntegramente por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa. Esta iniciativa reúne a 15 entidades académicas, centros de investigación y empresas con un objetivo común: impulsar prácticas de manejo del olivar que mejoren la salud del suelo y, con ello, la calidad del aceite de oliva virgen extra producido en Europa y el Mediterráneo.
Entre las líneas de trabajo del consorcio se encuentran el desarrollo de indicadores fiables para medir el estado biológico de los suelos, el diseño de estrategias de cultivo que reduzcan la erosión y aumenten la materia orgánica, y la evaluación del impacto de todas estas medidas sobre parámetros clave de los aceites, como su estabilidad oxidativa o su perfil de compuestos fenólicos.
El vínculo entre ciencia y sector productivo es una de las fortalezas del proyecto. La participación de grandes empresas, almazaras, cooperativas y productores individuales permite contrastar las hipótesis de laboratorio con la realidad del campo, realizando ensayos en diferentes tipos de explotaciones y condiciones climáticas dentro de España y otros países socios.
Asimismo, el proyecto presta atención a la formación y transferencia de conocimiento, organizando jornadas técnicas, encuentros con olivicultores y actividades de divulgación para acercar los resultados de la investigación a quienes toman decisiones en el día a día del olivar. El concurso internacional de aceites y suelos se ha convertido así en una especie de escaparate de buenas prácticas y en una palanca para acelerar el cambio hacia modelos de producción más sostenibles.
En un contexto marcado por la preocupación por la sequía, la degradación de suelos y la necesidad de diferenciar los productos en el mercado global, iniciativas como Soil O-Live y la creación de la nueva categoría de frutado maduro señalan que el camino pasa por integrar calidad, sostenibilidad y rigor científico. El certamen que se celebra en Jaén no solo reparte premios, también ayuda a redefinir qué entendemos por excelencia en el aceite de oliva virgen extra europeo y qué papel juega la salud del suelo en ese concepto.