
La empresa conjunta Novandino Litio, integrada por Codelco y SQM, ha recibido la aprobación ambiental para un ambicioso plan destinado a reducir de forma sustancial la extracción de agua y salmuera en el Salar de Atacama, uno de los principales enclaves de producción de litio del mundo. La decisión supone un paso clave en la adaptación de la minería del litio a exigencias ambientales más estrictas, cada vez más relevantes también para la industria y los reguladores de Europa y España, grandes demandantes de este mineral estratégico.
Con esta autorización, la compañía podrá formalizar un proceso de cambios que venía impulsando en los últimos años, centrado en elevar sus estándares de sostenibilidad, transparencia y relación con las comunidades locales. El plan, bautizado como “Plan de Reducción de Extracciones en el Salar de Atacama”, busca compatibilizar la continuidad de la producción de litio con una menor presión sobre los recursos hídricos de la zona, tema especialmente sensible en ecosistemas áridos como el desierto de Atacama.
Aprobación unánime de la autoridad ambiental
La Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA de Antofagasta) dio luz verde por unanimidad al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto presentado por Novandino Litio. Esta resolución de calificación ambiental permite a la empresa consolidar un cambio de modelo, donde el uso del agua y la extracción de salmuera quedan sometidos a nuevos límites, más restrictivos que los autorizados hasta ahora.
El proyecto implica una inversión de 778.000 dólares estadounidenses, monto destinado principalmente a implementar las medidas de reducción de extracciones y al fortalecimiento del sistema de monitoreo ambiental. Se trata de un esfuerzo económico relativamente contenido en comparación con el volumen de negocio del litio, pero con impacto significativo en la huella hídrica de la operación.
Desde la empresa destacan que esta aprobación no solo cumple con lo que pide la regulación chilena, sino que también responde a las presiones internacionales por una producción de litio más responsable, incluyendo las exigencias de los mercados europeos, donde fabricantes de automóviles y de baterías demandan cadenas de suministro con criterios ambientales verificados. En este contexto, movimientos como el de Novandino Litio resultan relevantes para actores industriales en España y la UE que buscan proveedores alineados con estándares ESG.
Julio García, gerente de Medio Ambiente de Novandino Litio, subrayó que la decisión de la COEVA “actualiza la operación en el Salar de Atacama en materia de sostenibilidad, transparencia y relación con comunidades”, y recalcó que la compañía aspira a situarse en una posición de referencia dentro de la industria del litio en cuanto a desempeño ambiental.

Reducción progresiva de la extracción de salmuera y agua
El eje central del plan es una disminución escalonada en la extracción de salmuera, hasta alcanzar en 2028 un máximo de 822 litros por segundo. Esta cifra representa aproximadamente la mitad de lo que la compañía tiene autorizado en la actualidad. Una vez logrado ese umbral, el nuevo límite se mantendrá durante toda la vida útil de la operación, lo que otorga certidumbre sobre el nivel máximo de presión que se ejercerá sobre el sistema salino.
Además del recorte en la salmuera, el proyecto fija una reducción del 50% en la extracción total de agua respecto de los topes establecidos en 2006. Este recorte responde a la preocupación por el impacto acumulativo de décadas de captaciones hídricas en un entorno extremadamente seco, donde cualquier variación del balance de agua puede repercutir sobre humedales, vegetación y fauna adaptada a condiciones muy frágiles.
Como parte de esta nueva política, se define también un techo de 120 litros por segundo para la extracción de agua desde los pozos situados en el margen este del salar. Este nuevo límite entrará en vigor una vez completados los trámites de aprobación ambiental pertinentes, reforzando el control sobre las captaciones que se realizan en esa zona específica.
La empresa remarca que estos cambios en los volúmenes de explotación de recursos hídricos no implican alterar el proceso productivo ni la infraestructura ya instalada. La operación seguirá funcionando bajo las condiciones técnicas previamente aprobadas, lo que reduce los plazos y costes asociados a modificaciones de planta, pero obliga a una gestión más eficiente y ajustada del recurso agua.
En la práctica, esto supone que la reducción de extracciones deberá compensarse con una optimización interna, tanto en términos de gestión de salmueras como en la mejora de los índices de recuperación de litio, siguiendo una tendencia que el sector europeo de la energía y la automoción observa con atención para garantizar suministros de litio menos intensivos en agua.

Monitoreo ambiental reforzado y planes de alerta temprana
Otro de los pilares del proyecto es la actualización integral del Plan de Seguimiento Ambiental. El nuevo esquema de monitoreo abarca tanto los componentes hidrogeológicos (niveles freáticos, comportamiento de acuíferos, salmueras) como los bióticos (flora y fauna), incorporando indicadores adicionales para obtener una imagen más fina de cómo responden los ecosistemas a los cambios en las extracciones.
Entre las mejoras previstas figura un aumento en la frecuencia de las mediciones y la introducción de nuevos parámetros, lo que permitirá detectar más rápido cualquier desviación relevante respecto de los valores de referencia. Estas medidas se complementan con la modernización de los Planes de Alerta Temprana (PAT), que serán más estrictos a la hora de definir umbrales de activación y protocolos de respuesta.
La compañía sostiene que los sistemas de revisión y comunicación de resultados también se harán más robustos, favoreciendo la transparencia hacia autoridades y comunidades cercanas. En un contexto de desconfianza frecuente hacia la minería en zonas sensibles, la calidad y accesibilidad de la información ambiental puede marcar la diferencia en la percepción social de este tipo de proyectos.
Desde la óptica europea, donde la normativa medioambiental es cada vez más exigente y la trazabilidad de la cadena de suministro gana peso, el refuerzo de estos mecanismos de seguimiento se alinea con lo que exigen regulaciones emergentes sobre materias primas críticas y baterías sostenibles, que afectan de lleno a fabricantes e importadores en España y en la Unión Europea.
La empresa vincula este conjunto de medidas con su estrategia de largo plazo, que contempla una producción sostenible de litio proyectada hasta el año 2060, conectada al desarrollo del denominado proyecto Salar Futuro. En ese horizonte, mantener una base sólida de datos ambientales será clave para ajustar adaptativamente la explotación a la evolución del ecosistema.

Protección de zonas sensibles del Salar de Atacama
El plan aprobado no se limita a reducir volúmenes de extracción y medir más, sino que incorpora acciones concretas de protección sobre áreas especialmente sensibles del Salar de Atacama. Entre los sectores que recibirán una atención prioritaria figuran Soncor, Aguas de Quelana, Peine y la franja de vegetación que rodea el borde este del salar, ecosistemas que dependen en gran medida del delicado equilibrio hídrico de la cuenca.
En estos enclaves se reforzará el control ambiental mediante una combinación de seguimiento hidrológico, observación de la vegetación y monitoreo de fauna, lo que debería facilitar la detección temprana de impactos. La intención declarada de la compañía es anticiparse a posibles alteraciones significativas y ajustar las operaciones en caso necesario, en vez de reaccionar solo cuando los daños ya son evidentes.
De forma paralela, se han previsto medidas específicas en la quebrada Camar, donde se implementará un plan de reforestación y seguimiento del algarrobo, una especie clave en la estructura ecológica de la zona. Esta actuación se enmarca en los compromisos ambientales asumidos por Novandino Litio y apunta a compensar parte de la presión histórica ejercida sobre la vegetación del entorno.
Para los mercados internacionales, especialmente aquellos que avanzan hacia taxonomías verdes y criterios de financiación sostenible, este tipo de acciones de restauración y conservación resulta cada vez más relevante a la hora de evaluar el desempeño global de las compañías mineras. Entidades financieras y compradores industriales europeos tienden a valorar mejor los proyectos que combinan reducción de impactos con medidas activas de protección del entorno.
En el caso de España, donde se impulsa la cadena de valor de la movilidad eléctrica y el almacenamiento energético, contar con suministradores de litio que demuestren una gestión ambiental reforzada en origen puede convertirse en un argumento de peso tanto para el cumplimiento regulatorio como para la aceptación social de los productos finales.
Implicaciones para la cadena de suministro de litio en Europa
Aunque el proyecto se localiza en Chile, sus efectos trascienden las fronteras nacionales debido al papel del Salar de Atacama como uno de los epicentros del suministro global de litio. La Unión Europea, incluida España, importa buena parte del litio que necesita para baterías desde esta región, por lo que cualquier cambio en el modo de explotación es seguido muy de cerca por empresas y autoridades.
La combinación de reducciones de extracción, monitoreo intensivo y medidas de conservación puede contribuir a que el litio producido bajo este esquema sea percibido como un recurso con menor impacto ambiental. Esto encaja con los objetivos europeos de asegurar cadenas de suministro más limpias, tanto para cumplir con los planes de descarbonización como para responder a la presión de los consumidores, cada vez más atentos al origen de las materias primas.
En un momento en que la UE trabaja en marcos normativos para las baterías sostenibles y la gestión responsable de materias primas críticas, el tipo de compromisos asumidos por Novandino Litio puede convertirse en un elemento diferenciador frente a otros productores que no han actualizado aún sus estándares. Para fabricantes de vehículos eléctricos, desarrolladores de proyectos de almacenamiento y empresas de renovables en España, disponer de proveedores que puedan acreditar buenas prácticas ambientales facilita el cumplimiento de requisitos regulatorios y de certificaciones voluntarias.
Al mismo tiempo, la experiencia acumulada en el Salar de Atacama podría servir como referencia para futuros proyectos de extracción de litio, ya sea en América Latina, África o incluso en potenciales desarrollos europeos. La discusión sobre el uso del agua en minería es un denominador común en muchos territorios, por lo que los aprendizajes derivados de este plan de reducción y monitoreo reforzado pueden resultar útiles también en otros contextos.
Con la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental y la puesta en marcha del Plan de Reducción de Extracciones, Novandino Litio da un paso relevante hacia un modelo de explotación del salar con menor presión hídrica y mayor control ambiental, algo que encaja con las demandas de reguladores, comunidades locales y clientes internacionales. El reto a partir de ahora será comprobar en la práctica hasta qué punto estas medidas logran compatibilizar una producción sostenida de litio con la preservación de un ecosistema tan singular como el de Atacama, un aspecto que seguirá de cerca tanto la sociedad chilena como los mercados europeos que dependen de este recurso.