Naturgy ha decidido dar un paso al frente en la modernización de sus activos renovables. La energética que preside Francisco Reynés ha presentado un plan para transformar tecnológicamente seis de sus parques eólicos repartidos por distintas comunidades autónomas, con una inversión total que alcanza los 330 millones de euros. El objetivo no es otro que sustituir los aerogeneradores más antiguos por otros de última generación, mucho más eficientes y con menos impacto sobre el entorno.
Esta estrategia de repotenciación permitirá reducir de forma drástica el número de máquinas instaladas. En concreto, los seis parques pasarán de los 274 aerogeneradores actuales a solamente 40, manteniendo intacta la potencia instalada de 207 megavatios (MW). Según los cálculos de la compañía, la producción de energía limpia se incrementará alrededor de un 75%, un salto considerable que demuestra las ventajas de apostar por tecnología más moderna en lugar de construir nuevas infraestructuras desde cero.
Qué parques se verán afectados y cuál será su nueva configuración

Las instalaciones que serán objeto de esta renovación son Los Llanos (Málaga), Trucafort (Tarragona), Nerea (Zamora), Uzkita (Navarra), El Pilar (Zaragoza) y Los Pedreros (Albacete). Todas ellas están participadas mayoritariamente por Naturgy, aunque cuentan con socios locales relevantes, como L’Energètica en el caso de Trucafort o el EREN en el de Nerea. Esta mezcla de actores públicos y privados refuerza el carácter territorial de unos proyectos que buscan maximizar el aprovechamiento de recursos ya existentes.
Uno de los ejemplos más significativos es el parque de Los Llanos, el de mayor potencia de Naturgy en Andalucía, que pasará de 46 aerogeneradores a solo 8. En Trucafort, la reducción será aún más notable si cabe, al pasar de 91 a 9 molinos. En ambos casos se mantendrá la potencia instalada original, pero la producción anual se disparará gracias a la mejor capacidad de captación del viento de los nuevos equipos y a su mayor eficiencia operativa.
El caso de Los Pedreros también resulta llamativo. En esta instalación albaceteña se pasará de 30 a 9 aerogeneradores, elevando la potencia hasta 54,9 MW y aumentando considerablemente la generación renovable. La modernización conlleva, además, una reducción de la ocupación del terreno, de las tareas de mantenimiento y del impacto paisajístico, un aspecto cada vez más valorado por la ciudadanía y las administraciones.
Almacenamiento con baterías y ayudas europeas

La apuesta de Naturgy no se limita a sustituir aerogeneradores. Los proyectos incluyen también la instalación de sistemas de almacenamiento mediante baterías con una capacidad total de 26 MW y 94 MWh, y una autonomía de hasta cuatro horas. Esto significa que los parques podrán guardar el excedente de energía generado en horas de más viento para verterlo a la red cuando más se necesite, aportando así mayor flexibilidad y estabilidad a través de una energía eólica y smart grids para un sistema eléctrico inteligente.
Para sacar adelante esta transformación, la compañía ha logrado hacerse con 68 millones de euros en ayudas para impulsar la energía eólica e hidroeléctrica en España dentro de la segunda convocatoria del programa de repotenciación eólica y renovación tecnológica de minicentrales hidroeléctricas, que gestiona el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Esta financiación procede de los fondos europeos NextGenerationEU, enmarcados en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, lo que subraya la alineación de estos proyectos con los objetivos climáticos marcados por la Unión Europea.
Experiencia previa y apuesta por la minihidráulica
No es la primera vez que Naturgy se embarca en una operación de estas características. La firma tiene recorrido sobrado en este terreno, especialmente en Galicia, donde está impulsando la modernización de los parques de Monte Redondo, As Somozas y Novo. Precisamente fue pionera en 2016 con la repotenciación de Cabo Vilano, en A Coruña, donde ya demostró que es posible generar más electricidad con menos máquinas y con un impacto visual mucho menor. Aquella experiencia allanó el camino para que esta fórmula se consolidara en el sector.
La renovación no se limita al ámbito eólico. La compañía también tiene previsto acometer mejoras tecnológicas y ambientales en seis instalaciones de generación minihidráulica, entre las que figuran las centrales de Bolarque I en Guadalajara, Las Picadas, San Juan y Buenamesón en la Comunidad de Madrid, Puente Nuevo en Ávila y la presa de La Toba, en Cuenca. Estas actuaciones se centran en la modernización de equipos y la adopción de medidas para reducir el impacto de las centrales sobre los entornos fluviales.
Para esa parte del plan, Naturgy ha recibido una ayuda de 2,84 millones de euros, que equivale a aproximadamente el 30% de la inversión necesaria. Con ello, la empresa refuerza su compromiso con una gestión más eficiente y sostenible de los recursos hídricos, un aspecto esencial en un país donde el agua es un bien cada vez más escaso.

La hoja de ruta de Naturgy apunta en una dirección clara: sacar el máximo partido a las infraestructuras que ya existen para generar más energía limpia sin necesidad de ocupar nuevos terrenos. La reducción de 274 a 40 aerogeneradores, el aumento del 75% en producción, la incorporación de baterías para aportar flexibilidad a la red y el respaldo de los fondos europeos dibujan un escenario en el que la modernización se convierte en uno de los pilares de la transición energética. No se trata de construir más, sino de hacerlo mejor y con menos impacto.
