Murcia impulsa su primera nave industrial con autoconsumo y baterías de gran capacidad

  • Nave de más de 2.000 m² en Las Salinas (Alhama de Murcia) con autoconsumo fotovoltaico y baterías de casi 2 MWh.
  • Instalación de 704 kWp solares y siete sistemas de almacenamiento que permiten ahorrar entre un 30% y un 40% en la factura eléctrica.
  • Potencia contratable de hasta 950 kW, pensada para industrias de alto consumo y funcionamiento continuo.
  • Proyecto subvencionado con fondos europeos, alineado con el Plan Industrial regional y los objetivos energéticos de la UE.

Nave industrial con autoconsumo y baterias en Murcia

La industria murciana ha dado un salto cualitativo con la puesta en marcha de una nave industrial pionera en Alhama de Murcia, concebida para producir y gestionar gran parte de su propia energía. En un contexto de precios eléctricos volátiles y presión regulatoria para reducir emisiones, esta instalación se convierte en un laboratorio real de cómo puede ser la fábrica del futuro en España.

Se trata de la primera nave de la Región de Murcia que combina autoconsumo fotovoltaico con un sistema de baterías de gran capacidad, un esquema que hasta ahora apenas se veía en entornos industriales. El objetivo es claro: recortar costes energéticos, ganar estabilidad en el suministro y reforzar la competitividad de las empresas que se instalen en este espacio.

Una nave preparada para consumos intensivos y funcionamiento 24/7

La nueva infraestructura, promovida por Grupo GET, se ubica en el Polígono Industrial Las Salinas, en Alhama de Murcia, uno de los enclaves empresariales más dinámicos de la zona. La nave cuenta con más de 2.000 metros cuadrados de superficie y un volumen de 22.000 m3, diseñada desde el principio para alojar actividades con elevado consumo eléctrico y operación continua.

Pensada especialmente para sectores como la logística, la industria alimentaria o el almacenamiento en frío, la instalación no solo ofrece espacio físico, sino también una infraestructura energética avanzada adaptada a empresas que no pueden permitirse paradas ni sobresaltos en la factura de la luz.

En este sentido, la nave dispone de la posibilidad de contratar hasta 950 kW de potencia eléctrica de la red, un nivel poco habitual en este tipo de activos inmobiliarios. Esta capacidad resulta clave para compañías que requieren mucha potencia punta y alta disponibilidad, pero que al mismo tiempo buscan reducir su exposición a los precios del mercado eléctrico.

La combinación de gran potencia contratada, generación renovable propia y almacenamiento a gran escala convierte el edificio en un activo preparado para producciones intensivas y de alto valor añadido, tanto en el ámbito agroalimentario como en otros sectores industriales.

Autoconsumo fotovoltaico y baterias de gran capacidad

Autoconsumo fotovoltaico y baterías de casi 2 MWh

El corazón del proyecto es su sistema energético. La nave integra una instalación fotovoltaica de 704 kWp, apoyada en módulos solares de Canadian Solar, que permiten generar una gran parte de la energía necesaria directamente sobre la cubierta del edificio.

Esta generación renovable se complementa con un sistema de almacenamiento de aproximadamente 1.939 kWh, compuesto por siete unidades KuBank 2.0 de Canadian Solar. Estas baterías de litio-ferrofosfato proporcionan la capacidad necesaria para almacenar la energía solar excedentaria y utilizarla cuando más conviene a la empresa arrendataria.

Gracias a esta infraestructura, la nave puede mantener el suministro incluso ante incidencias en la red eléctrica. En caso de cortes o inestabilidades, el sistema de baterías actúa como un colchón energético que permite seguir operando con normalidad durante los periodos críticos.

Pero la clave no está solo en la seguridad de suministro. El diseño del sistema permite también ajustar el consumo a las horas más baratas y reducir el impacto de los picos de precio, muy habituales en las franjas de primera hora de la mañana y al anochecer. De este modo, la combinación de autoconsumo y almacenamiento se convierte en un aliado directo de la competitividad empresarial.

Ahorros de entre el 30% y el 40% en la factura eléctrica

Uno de los puntos más llamativos del proyecto es su impacto económico. Según los datos facilitados por la promotora, las empresas que se instalen en esta nave podrán reducir entre un 30% y un 40% sus costes eléctricos, siempre en función de su perfil de consumo y de la gestión de la energía.

Estas cifras no son teóricas. Desde Grupo GET se apunta a que, en escenarios de alto consumo, los ahorros mensuales pueden alcanzar fácilmente los cinco dígitos, situándose en torno a los 12.000 euros sobre facturas cercanas a los 20.000 euros. Todo ello gracias a la energía generada in situ y a un uso inteligente de las baterías.

El sistema permite aprovechar al máximo la producción solar durante las horas centrales del día, almacenar el excedente y utilizarlo cuando la electricidad de la red es más cara. De este modo, se consigue aplanar la curva de carga y reducir la dependencia de las franjas horarias más costosas del mercado mayorista.

Además, la previsión de costes se vuelve mucho más estable, algo especialmente valorado por empresas que planifican inversiones y contratos a medio y largo plazo. En un entorno de incertidumbre geopolítica y energética, disponer de una parte relevante de la energía a precio prácticamente fijo es un factor diferencial.

Gestión inteligente de la energía y modelo de industria 4.0

Más allá de los paneles solares y las baterías, el proyecto integra un sistema avanzado de gestión energética que permite decidir en cada momento si conviene consumir de la red, de la fotovoltaica o de las baterías, en función del precio y de las necesidades de producción.

Según explicó el consejero delegado de Grupo GET, Luis Navarro, el verdadero salto cualitativo llega con la automatización de las decisiones energéticas. Los algoritmos incorporan datos de previsión meteorológica, precios estimados del mercado eléctrico y programación de la actividad industrial para optimizar la carga y descarga de las baterías.

Ese “trading energético interno” permite, por ejemplo, reservar parte de la energía almacenada para los momentos de máxima demanda o para horas concretas en las que los precios tienden a dispararse. De esta forma, la nave no solo produce y guarda su electricidad, sino que la gestiona como un recurso estratégico.

Este enfoque encaja plenamente con los principios de la industria 4.0, donde la digitalización y el análisis de datos se integran en todos los procesos, incluida la forma en la que se consume y se compra energía. Para las empresas que se instalen en el edificio, esto se traduce en un mayor control sobre uno de sus principales costes operativos.

Impacto en la competitividad regional y atracción de inversión

Las administraciones regional y local han subrayado el valor estratégico de esta nave para la economía murciana. El director general de Industria, Energía y Minas, Federico Miralles, remarcó que la combinación de generación renovable y almacenamiento “permite optimizar el consumo energético, mejorar la eficiencia y asegurar una mayor estabilidad en el suministro”.

Miralles ha enmarcado el proyecto dentro de los ejes del Plan Industrial de la Región de Murcia, que persigue un modelo productivo más competitivo, sostenible y adaptado a las nuevas exigencias energéticas. En su opinión, este tipo de instalaciones demuestran que es posible usar “nuestro petróleo, que es el sol” para reducir la dependencia exterior y reforzar la posición de las empresas en los mercados globales.

La alcaldesa de Alhama de Murcia, Rosa Sánchez, también ha destacado que la nave supone un aval para el posicionamiento del municipio como destino empresarial. La combinación de buenas conexiones logísticas, suelo industrial disponible y una infraestructura energética de vanguardia refuerza el atractivo de la zona para nuevas inversiones.

Además, el enclave de la nave es especialmente interesante desde el punto de vista logístico, al encontrarse en una posición equidistante entre Murcia, Cartagena y Lorca. Esta ubicación, junto con la capacidad eléctrica disponible, facilita la llegada de proyectos intensivos en energía y con alto valor añadido, en línea con las metas de reindustrialización europeas.

Resiliencia, sostenibilidad y nueva cultura energética

El proyecto no se limita a reducir costes. También apunta a reforzar la resiliencia energética de la industria regional. En un contexto de episodios climáticos extremos y tensiones internacionales que afectan a los mercados de gas y electricidad, poder seguir produciendo con cierto grado de autonomía se ha convertido en una prioridad.

La integración de baterías de gran capacidad permite que la nave siga operativa ante posibles interrupciones en la red, algo especialmente relevante en sectores donde cualquier parada no planificada implica pérdidas significativas. La estabilidad del suministro se consolida así como un factor de competitividad tan importante como el precio.

Al mismo tiempo, la instalación contribuye a reducir la huella de carbono de la actividad industrial, al sustituir parte del consumo eléctrico convencional por energía solar generada en la propia cubierta del edificio. Esto ayuda a las empresas a cumplir con objetivos ambientales, normativas europeas y exigencias crecientes de clientes y cadenas de suministro.

Para el sector industrial, esta nave representa un ejemplo práctico del rumbo que marcan las políticas energéticas españolas y europeas: más renovables, más almacenamiento y una gestión mucho más fina de la demanda. Algo que, además de ser una obligación regulatoria, puede convertirse en una ventaja competitiva si se aborda con anticipación.

Apoyo institucional y fondos europeos para la modernización industrial

La iniciativa cuenta con apoyo económico de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, a través de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor. El proyecto se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado con fondos europeos.

En la inauguración, Miralles recordó que el Gobierno regional está impulsando nuevas líneas de ayuda para pymes centradas en autoconsumo, almacenamiento y eficiencia energética, con una dotación de 5,3 millones de euros. Se espera que estas convocatorias alcancen a entre 200 y 300 empresas, acelerando la implantación de soluciones similares en otras industrias.

Actualmente, la Región de Murcia ya suma más de 500 MW de autoconsumo instalados, un dato que refleja el avance de la generación distribuida en hogares y empresas. Sin embargo, la administración autonómica insiste en que todavía hay margen para que muchas más compañías aprovechen las ventajas económicas del sol y se protejan frente a futuras subidas del precio de la energía.

Este tipo de proyectos, reforzados con subvenciones públicas, se conciben como palancas para modernizar el tejido productivo, atraer inversión y consolidar un modelo de industria más eficiente y sostenible, en línea con los compromisos climáticos y la estrategia energética de la Unión Europea.

Con esta nave de autoconsumo y baterías de gran capacidad, Murcia se coloca en la senda de una industria más autónoma, digitalizada y respetuosa con el medio ambiente. La combinación de generación solar propia, almacenamiento avanzado y gestión inteligente de la demanda ofrece a las empresas una herramienta real para recortar su factura, ganar estabilidad y adaptarse a un escenario energético cada vez más complejo, situando a Alhama y a toda la región como referencia en la transición energética aplicada al ámbito industrial.

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