Moratoria para macroplantas de biometano en Nafarroa: qué se debate

  • Plataformas de Viana, Los Arcos, Lodosa y Sesma piden una moratoria respaldada por más de 10.000 alegaciones
  • Se cuestionan cuatro macroplantas cercanas entre sĂ­ y un volumen de 563.500 toneladas de residuos al año
  • Alertas por impactos: tráfico pesado, presiĂłn sobre macrogranjas y aumento de zonas con nitratos
  • El Gobierno foral advierte de posibles responsabilidades y cita 15 proyectos en marcha, en su mayorĂ­a para autoconsumo

Moratoria macroplantas biometano en Navarra

La peticiĂłn de una moratoria a las macroplantas de biometano en Nafarroa ha ganado fuerza tras la entrega en el Parlamento de miles de apoyos ciudadanos. Las plataformas vecinales de Viana, Los Arcos, Lodosa y Sesma reclaman detener los proyectos a gran escala para poder evaluar con rigor su encaje en el territorio.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Navarra ha expresado reservas por el impacto jurídico y económico de esta medida, apuntando a posibles responsabilidades patrimoniales si se frena de golpe la tramitación. El debate, por tanto, se mueve entre la presión social, la urgencia regulatoria y los planes energéticos ya en curso.

Qué piden las plataformas ciudadanas

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Debate social sobre biometano en Nafarroa

Representantes de estas coordinadoras han depositado en la Cámara foral más de 10.000 alegaciones solicitando una moratoria inmediata. Tras el registro, se concentraron ante el Parlamento con mensajes como Stop biometano, moratoria ya, subrayando que, a su juicio, falta planificación pública y garantías suficientes.

La preocupación ciudadana ha ido a más en Lizarraldea y Erriberagoitia, y en municipios navarros como Viana, Lodosa, Sesma, Los Arcos, Mendavia, Arroitz, Sartaguda, Bargota y Aras. También se han hecho eco localidades cercanas de La Rioja y Araba, como Alcanadre y Oion, donde temen un efecto arrastre en la gestión de residuos y en el transporte pesado.

Proyectos en el punto de mira y magnitudes

Las plataformas señalan cuatro macroplantas proyectadas entre Arróniz, Sesma, Los Arcos y Viana, situadas entre 10 y 20 kilómetros unas de otras. Sostienen que no están vinculadas a explotaciones agroganaderas concretas y que su suministro se cubriría con materia prima captada en un entorno amplio.

Cuestionan, además, el volumen de residuos a tratar: 563.500 toneladas anuales en una zona con baja implantación ganadera, una escala que consideran desproporcionada y difícil de integrar con los límites ambientales y la capacidad de carga de los suelos.

Impactos y riesgos esgrimidos

Entre las objeciones recurrentes figuran la falta de una planificaciĂłn clara, controles efectivos y debate social suficientes. Aducen que la tramitaciĂłn actual prioriza iniciativas corporativas con enfoque de negocio frente a la evaluaciĂłn territorial y sanitaria de largo plazo.

En el plano práctico, apuntan a efectos nocivos: mayor tráfico de camiones para mover residuos desde zonas lejanas, presión para ampliar el número y tamaño de granjas y dudas sobre la trazabilidad y calidad de los subproductos fertilizantes, con presencia potencial de compuestos indeseados.

Otro frente sensible es el de los nitratos. El digestato que resulta del proceso requiere una gestión fina para evitar excedentes, y recuerdan que Navarra ha pasado de 4 a 12 zonas declaradas vulnerables por nitratos, con un aumento de 99.259 a 247.955 hectáreas en los últimos años, una tendencia que temen que estas macroinstalaciones puedan agravar si no se acompasa con límites y controles.

Qué moratoria se plantea

La propuesta trasladada a los grupos de la Cámara consiste en suspender de forma inmediata los proyectos que estén aún en tramitación y no dispongan de autorización, a fin de abrir un proceso de revisión. Esa suspensión no afectaría a plantas diseñadas para servir a una única explotación agrícola o ganadera por debajo de 10.000 toneladas/año.

El propĂłsito es activar un debate territorial amplio en toda Nafarroa para estudiar necesidades locales, idoneidad e impactos con criterios de descentralizaciĂłn, autosuficiencia y calidad, e implicar a sectores sociales, culturales y denominaciones de origen que ya han presentado alegaciones.

La posiciĂłn del Gobierno foral y el tablero polĂ­tico

Desde el Ejecutivo, la vicepresidenta tercera, Begoña Alfaro, ha señalado que, aun compartiendo el objetivo de ordenar el despliegue, la redacción de una moratoria general podría generar responsabilidad patrimonial si no distingue el grado de avance de cada expediente.

Desarrollo Rural maneja además la cifra de 15 proyectos de biometanización en distintas fases en Navarra, la mayoría orientados al autoconsumo, lo que a juicio del Gobierno exige calibrar cuidadosamente cualquier suspensión para no paralizar iniciativas ya maduras.

En el plano institucional, el alcalde de Tudela ha criticado la posible instalación de una macroplanta vinculada a la depuradora y ha citado que el Parlamento de Navarra aprobó recientemente una moratoria específica para la planta prevista en Sesma. Este tipo de decisiones, localizadas y caso a caso, ilustran la complejidad del equilibrio entre proyectos estratégicos y salvaguardas ambientales y urbanísticas.

Con las plataformas presionando por una pausa regulatoria, el Gobierno alertando de riesgos legales y varios proyectos sobre la mesa, el pulso sobre la moratoria a las macroplantas de biometano en Nafarroa se centra ahora en fijar reglas claras: dónde tienen sentido, de qué tamaño, con qué controles y bajo qué límites para que la transición energética no desborde al territorio.