
La modernización integral de la planta de envases ligeros de BZB, ubicada en Amorebieta-Etxano, se ha convertido en uno de los proyectos de referencia en la gestión de residuos de Bizkaia y del conjunto del Estado. La actuación supone un salto cualitativo tanto en capacidad de tratamiento como en eficiencia y control del proceso de clasificación de envases ligeros.
Con una inversión cercana a los 17 millones de euros, la instalación renueva por completo su equipamiento y reorganiza sus líneas de trabajo para adaptarse a las nuevas exigencias normativas y ambientales europeas. El resultado es una planta más automatizada, con mayor capacidad de selección y preparada para responder al aumento constante de los residuos de envases que llegan al contenedor amarillo.
Una alianza público-privada para liderar el reciclaje en Bizkaia

Bizkaiko Zabor Berziklategia (BZB) es el resultado de una fórmula de colaboración público-privada que se consolida con esta modernización. La sociedad está participada por Garbiker, empresa foral dependiente de la Diputación Foral de Bizkaia, y por Trienekens País Vasco, lo que permite combinar la visión de servicio público con la experiencia operativa del sector privado.
La ampliación y actualización tecnológica de la planta se enmarca en los objetivos del Plan de Prevención y Gestión de Residuos de Competencia Local 2030, donde BZB figura como una infraestructura esencial para garantizar el cumplimiento de las metas de reciclaje fijadas por la Unión Europea. Esta hoja de ruta obliga a incrementar tanto las tasas de recuperación como la calidad de los materiales reciclados.
En el acto de inauguración, celebrado en las propias instalaciones de Amorebieta-Etxano, estuvieron presentes representantes institucionales y de las entidades socias del proyecto. Entre ellos, la Diputada General de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, junto con responsables de Ecoembes, encabezados por su CEO, Rosa Trigo, y de Trienekens País Vasco, representada por Joachim Domröms, escenificaron la continuidad de una alianza que se refuerza con la nueva fase de la planta.
La presencia institucional subrayó la importancia estratégica de esta modernización, no solo para la gestión de residuos urbanos, sino también para el tejido económico y ambiental del territorio. El proyecto se plantea como una pieza clave para avanzar en la economía circular, reduciendo el volumen de residuos que terminan en vertedero y fomentando el aprovechamiento de materias primas secundarias.
Más capacidad, más fracciones y un proceso mucho más automatizado

Uno de los cambios más significativos de la modernización integral de la planta de envases ligeros de BZB es el incremento de la capacidad de tratamiento. La instalación pasa de gestionar alrededor de 23.000 toneladas anuales de envases ligeros a poder procesar hasta 40.000 toneladas al año, lo que la sitúa entre las mayores de su categoría en el Estado.
Este aumento de capacidad se acompaña de una ampliación física de las instalaciones. La planta ocupa ahora una superficie total cercana a los 4.500 metros cuadrados, frente a los 3.000 metros cuadrados anteriores, lo que permite reorganizar flujos, instalar nuevas líneas de clasificación y mejorar la circulación interna de materiales y equipos.
La modernización no se limita a procesar más volumen; también mejora la calidad de la separación. BZB ha pasado de clasificar 7 a 10 familias de envases, lo que se traduce en materiales de salida más homogéneos y con mayor valor para la industria recicladora. Esta diversificación de fracciones responde a la evolución del mercado y a la necesidad de separar de manera más específica los distintos tipos de plásticos y metales.
Actualmente, la planta puede separar las siguientes fracciones: PET botella, PET bandeja, plásticos de polipropileno, plásticos de poliestireno, film de polietileno, otros films plásticos, PEAD, briks, materiales férricos y aluminio. Gracias a esta clasificación detallada, el material reciclado llega a destino con mayor pureza y estabilidad, favoreciendo su reincorporación en nuevos productos.
Antes de la reforma, BZB ya trataba más de 22.683 toneladas de envases ligeros al año y presentaba una de las tasas de recuperación más elevadas del Estado. Con las nuevas líneas en marcha y la ampliación de fracciones, el objetivo es reforzar esta posición, maximizando la cantidad de residuos que se recuperan y reduciendo los rechazos.
Tecnología de selección óptica e inteligencia artificial al servicio del reciclaje

El corazón de la modernización integral de la planta de envases ligeros de BZB reside en la incorporación de equipamiento de última generación. La instalación se ha dotado de sistemas de selección óptica avanzados, apoyados en algoritmos de inteligencia artificial, que permiten reconocer y separar los diferentes tipos de envases a gran velocidad y con un alto nivel de precisión.
Estos equipos, junto con separadores balísticos, imanes para materiales férricos y tecnologías específicas para el aluminio y su reciclaje, configuran un circuito altamente automatizado en el que la intervención manual se concentra en tareas de control y verificación. La utilización de criterios de color, forma, densidad y composición del material posibilita una clasificación fina, reduciendo errores y mejorando el rendimiento global.
Esta apuesta por la automatización trae consigo un mayor control operativo. La planta incorpora sistemas de monitorización en tiempo real que permiten supervisar el comportamiento de cada línea, detectar incidencias con rapidez y ajustar los parámetros de funcionamiento en función de las características del flujo de entrada. Este enfoque facilita también el trabajo en turnos más flexibles y adaptados a la variación estacional de los residuos.
El proyecto incluye, además, la integración de herramientas de digitalización y mantenimiento predictivo. A través del análisis de datos, se pueden anticipar averías, planificar paradas técnicas de forma más eficiente y prolongar la vida útil de los equipos. Este tipo de soluciones, cada vez más habituales en la industria 4.0, mejora tanto la disponibilidad de la planta como su estabilidad productiva.
Al mismo tiempo, el uso de tecnologías avanzadas de clasificación facilita el cumplimiento de los objetivos ambientales europeos, que exigen mayores tasas de reciclaje y trazabilidad de los materiales. La modernización de BZB se alinea con estas exigencias, situando a Bizkaia en una posición ventajosa en el contexto estatal y europeo en materia de gestión de envases ligeros.
Impacto ambiental y compromiso con la economía circular
La Diputada General de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, subrayó durante la inauguración que apostar por la mejora de las plantas de reciclaje es, en última instancia, apostar por la calidad de vida de la ciudadanía. Según destacó, una gestión más eficiente de los envases ligeros contribuye a reducir las emisiones asociadas a la producción de nuevos materiales y a avanzar hacia un entorno más limpio y sostenible.
Desde Ecoembes, su CEO, Rosa Trigo, puso el acento en el valor de la colaboración entre administraciones, entidades gestoras y operadores para alcanzar los objetivos de reciclaje. La planta de BZB se presenta como un ejemplo de cómo la cooperación público-privada puede traducirse en infraestructuras modernas que combinan sostenibilidad, innovación y competitividad sin perder de vista la eficiencia económica.
Por parte de Trienekens, se remarcó que la relación establecida con la Diputación Foral de Bizkaia permite que el reciclaje deje de percibirse únicamente como una obligación normativa y se convierta en una oportunidad para generar valor. El aprovechamiento de los materiales recuperados abre la puerta a nuevas cadenas de suministro más circulares y a modelos productivos menos dependientes de materias primas vírgenes.
En este contexto, la planta renovada de BZB encaja en la estrategia europea de economía circular, que persigue maximizar la reutilización y el reciclaje de los productos al final de su vida útil. Al incrementar el número de fracciones y la calidad de la separación, la instalación ayuda a que una mayor cantidad de envases se conviertan en recursos, reduciendo el impacto ambiental asociado a su eliminación.
El territorio de Bizkaia se coloca así en primera línea en materia de gestión avanzada de envases ligeros, con una infraestructura que no solo responde a las necesidades actuales, sino que también está preparada para adaptarse a futuros cambios normativos, nuevas tipologías de envases y mayores volúmenes de residuos procedentes de la recogida selectiva.
Con la modernización integral de la planta de envases ligeros de BZB, Bizkaia refuerza su red de infraestructuras ambientales con una instalación más grande, automatizada y precisa, capaz de tratar hasta 40.000 toneladas anuales y de separar 10 fracciones distintas de envases. El proyecto, impulsado por una alianza público-privada y apoyado en tecnologías de selección óptica, digitalización y mantenimiento predictivo, consolida el papel de la planta como pieza clave de la economía circular en el territorio y la sitúa como referencia en el ámbito estatal en cuanto a reciclaje de envases ligeros se refiere.