El mundo de los minerales críticos vive un momento de encrucijada. Por un lado, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de publicar su informe anual sobre estos materiales, y las conclusiones no son precisamente tranquilizadoras: los precios han repuntado, la inversión ha caído y la dependencia de unos pocos países sigue siendo un quebradero de cabeza para la seguridad económica global. Por otro, España ha decidido tomar cartas en el asunto y ha puesto en marcha una ambiciosa investigación en antiguas explotaciones mineras de Andalucía para recuperar materias primas estratégicas que la Unión Europea considera fundamentales.
El informe de la AIE, titulado Perspectivas Mundiales de Minerales Críticos, señala que los precios de estos materiales repuntaron en 2025 y principios de 2026 debido al endurecimiento de las condiciones de suministro. Sin embargo, la volatilidad y las tensiones geopolíticas pasaron factura a la inversión, que se desplomó un 9% el año pasado, rompiendo una racha de varios años de crecimiento. La agencia también advierte de que la concentración geográfica de las cadenas de suministro, sobre todo en el refino, ha aumentado, y que la reciente ampliación de los controles a la exportación por parte de los principales proveedores supone un desafío inmediato para la seguridad económica.
El informe de la AIE: precios al alza e inversión a la baja
Según el análisis de la AIE, la inversión en minerales críticos cayó un 9% en 2025, poniendo fin a varios años consecutivos de crecimiento. La causa principal: la volatilidad de los precios y las tensiones geopolíticas. A pesar de ello, los precios repuntaron en 2025 y principios de 2026, una tendencia que se ha visto amplificada por una serie de nuevas restricciones a la exportación impuestas por los principales proveedores. El informe incluye por primera vez un análisis sobre las medidas políticas necesarias para construir cadenas de suministro resilientes y diversificadas.

China y la concentración de las cadenas de suministro
Uno de los puntos más llamativos del informe es el papel de China. Los controles a la exportación de tierras raras introducidos por Pekín en abril de 2025 obligaron a algunos fabricantes de automóviles a reducir la producción o suspender temporalmente sus operaciones. Estos controles se ampliaron en octubre y, aunque su implementación se retrasó un año, la AIE estima que una producción anual de 6,5 billones de dólares fuera de China podría verse comprometida si las medidas se aplican en su totalidad. La concentración geográfica de las cadenas de suministro ha aumentado aún más, especialmente en el sector del refino: en los dos últimos años, Indonesia y China representaron más de las tres cuartas partes del crecimiento total del suministro refinado.
No obstante, la AIE también señala mejoras. Los compromisos de financiación pública se multiplicaron por más de cuatro en los últimos tres años, alcanzando los 65.000 millones de dólares. En el refinado de tierras raras, los nuevos proyectos en Estados Unidos y el aumento de la producción en Malasia redujeron la cuota del principal proveedor de más del 90% en 2023 al 85% en 2025. Si los proyectos previstos entran en funcionamiento según lo programado, la AIE prevé que esta cuota descienda al 70% para 2035. Sin embargo, el análisis revela un desequilibrio: la inversión se concentra en la minería, mientras que la capacidad de refinado y procesamiento posterior se queda rezagada.
España apuesta por la investigación de residuos mineros
Mientras tanto, en España, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha dado un paso adelante. El Gobierno ha reservado cuatro zonas mineras en Sierra Morena (Andalucía) para investigar el potencial de los residuos procedentes de la minería histórica. La medida, publicada en el Boletín Oficial del Estado, se enmarca en el Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030 (PNEM). El objetivo es reducir la dependencia exterior de materias primas fundamentales consideradas estratégicas para la economía europea.
Las zonas reservadas son Paquito la Manzana y Centenillo, en la provincia de Jaén, y Santa Bárbara y Elena, en Córdoba. En total, abarcan 22 cuadrículas mineras. Los trabajos serán desarrollados por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y la empresa pública HUNOSA durante un periodo mínimo de tres años. La primera fase, a lo largo de 2026, consistirá en la elaboración de proyectos de ingeniería y geología, así como planes de restauración ambiental, que deberán ser aprobados por el MITECO.

La reserva de Sierra Morena: cuatro zonas para nueve minerales
La investigación se centrará en la posible recuperación de recursos minerales de la sección B) presentes en antiguas instalaciones de residuos de extracción abandonadas o cerradas. Los minerales objeto del estudio son cobalto, antimonio, arsénico, bismuto, cobre, níquel, plata, plomo y zinc. Todos ellos aparecen en la lista de materias primas fundamentales de la Unión Europea por su alto riesgo de suministro y su importancia para la economía. Son imprescindibles en sectores como la industria metalúrgica, la electrónica, las tecnologías limpias, la producción de energías renovables y la fabricación de componentes industriales avanzados.
El MITECO recuerda que ya existen otras reservas estatales de este tipo, como las de Aguablanca (Badajoz) para níquel y cobre, y Pinoso (Alicante) para sal gema. También se han reservado recientemente las zonas de Morille (Salamanca y Ávila) y San Silvestre de Guzmán (Huelva) para nuevas investigaciones. La reserva de Sierra Morena no implica una explotación inmediata: los próximos tres años serán exclusivamente de investigación para determinar la viabilidad económica de los residuos mineros. Las labores incluirán recogida de muestras superficiales y mediante sondeos, campañas geoquímicas y todas las actuaciones necesarias para garantizar la protección del medio ambiente.
El panorama de los minerales críticos es complejo pero no exento de oportunidades. Mientras la AIE alerta de los riesgos de la concentración y la dependencia de unos pocos países, España avanza con paso firme en la exploración de sus propios recursos, apostando por la economía circular y la valorización de residuos mineros. La combinación de políticas públicas, inversión en diversificación y el impulso de proyectos como el de Sierra Morena podrían marcar la diferencia en un escenario global donde la seguridad de suministro se ha convertido en una prioridad estratégica.
