La iniciativa, financiada por la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio a través de Ivace+i Innovación y con apoyo de la Unión Europea, busca acelerar la descomposición de estos materiales en plantas de compostaje y digestión anaerobia. El consorcio está coordinado por AIMPLAS y cuenta con la participación de varias empresas y la Universitat de València.
Un enfoque microbiológico para optimizar el compostaje
El proyecto Microfago se basa en controlar la población microbiana que interviene en la biodegradación. Por un lado, se introducen bacterias activas que degradan los plásticos, y por otro, se utilizan fagos (virus específicos) para eliminar las bacterias que inhiben o frenan el proceso. Esta doble estrategia permite modular el entorno microbiano de forma precisa, logrando una descomposición más rápida y eficiente que con los métodos tradicionales.
Según los responsables, este enfoque no compromete la calidad ni la seguridad del producto final, y además es una alternativa natural y ecológica, con impacto cero en el medioambiente. La idea es que los fagos actúen como un bisturí microbiano, eliminando solo las bacterias perjudiciales sin afectar al resto.
Ensayos prometedores y próximos pasos
El proyecto ya ha superado las pruebas a escala de laboratorio y piloto. Los resultados muestran que los microorganismos aislados por DARWIN Bioprospecting agilizan la biodegradación, mientras que los fagos obtenidos por Evolving Therapeutics eliminan las bacterias no favorables. Estos datos han permitido dar el salto a ensayos a escala semiindustrial, previstos para la segunda quincena de julio.
Antes de llegar a esta fase, los investigadores identificaron y caracterizaron las bacterias clave para la biodegradación, y AIMPLAS y la Universitat de València realizaron ensayos en condiciones controladas para analizar el compostaje y sus características físico-químicas. Todo este trabajo sienta las bases para validar la técnica en un entorno real.

Colaboración público-privada y alineación con la economía circular
El consorcio reúne a centros tecnológicos, universidades y empresas especializadas en microbiología, biotecnología y gestión de residuos. DARWIN Bioprospecting y Evolving Therapeutics aportan su conocimiento para generar bacterias y fagos, mientras que GIRSA facilita materiales e infraestructura para ensayos industriales. AIMPLAS y la Universitat de València se encargan del control del proceso.
La iniciativa se alinea con las conclusiones del Comité Estratégico de Innovación Especializado en economía circular y con la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana (S3). El objetivo es reducir y valorizar de forma más eficiente los residuos orgánicos, un paso clave para avanzar hacia un modelo más sostenible.
Con este proyecto, la Comunidad Valenciana se posiciona a la vanguardia en la gestión de residuos bioplásticos. La combinación de bacterias y fagos ofrece una solución natural y eficaz para acelerar la degradación de estos materiales en entornos industriales, lo que podría marcar un antes y un después en el tratamiento de residuos orgánicos. Los próximos ensayos a escala semiindustrial serán clave para confirmar su viabilidad comercial.
