La gestión de los residuos orgánicos ha dado un salto cualitativo en Bizkaia con la puesta en marcha de Metabarri, una planta que convierte la basura orgánica en gas renovable. Esta instalación, ubicada en el Ecoparque de Artigas, es la primera del país que realiza todo el proceso en un mismo espacio, desde la recepción del residuo hasta la inyección del biometano en la red de transporte de gas.
El proyecto, impulsado por la Diputación Foral de Bizkaia, el Ente Vasco de la Energía (EVE) y PreZero, supone una inversión de 25 millones de euros y está llamado a transformar la manera en que se aprovechan los biorresiduos en carbono renovable. Con una capacidad para tratar 50.000 toneladas anuales, la planta generará energía equivalente al consumo de unos 12.700 hogares y reducirá hasta un 95% las emisiones de gases de efecto invernadero.
Una alianza público-privada pionera

La colaboración entre administraciones y empresa privada ha sido clave para sacar adelante este proyecto. La diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, destacó que Metabarri ‘representa muy bien la Bizkaia que queremos construir: un territorio que convierte sus residuos en recursos‘. Por su parte, el director general del EVE, Mikel Amundarain, subrayó que la planta contribuye a la descarbonización de consumos industriales y se alinea con el Plan de Industria Euskadi 2030.
La participación de PreZero, que aporta su experiencia en gestión de residuos, completa una alianza que apuesta por la economía circular. Borja Martín Zorita, director de Desarrollo de Negocio de la compañía, recordó que Bizkaia ‘ha ido un paso por delante’ en este ámbito y que la planta es ‘un nuevo ejemplo de tecnología e innovación’. La infraestructura ha recibido una subvención de más de 17 millones de euros de los fondos Next Generation.
Del contenedor marrón a la red de gas

El proceso comienza con los residuos orgánicos recogidos selectivamente en el contenedor marrón. Estos restos se someten a un proceso de descomposición en grandes depósitos cerrados, generando biogás que luego se purifica. Posteriormente, ese gas se purifica hasta obtener biometano, un gas renovable con características similares al gas natural, listo para ser inyectado en la red. En concreto, Metabarri está conectada a la red de Enagás Transporte del Norte, en la que participa el EVE.
Además del biometano, el proceso genera un digestato que se reutiliza para producir compost, de modo que la materia orgánica tiene un doble aprovechamiento: energético y agrícola. Este subproducto se llevará a la planta de compostaje de Bizkaiko Konpostegia, donde se convertirá en abono para jardines y cultivos. La optimización permite duplicar la capacidad de tratamiento de esa instalación.
Impacto ambiental y energético
La producción de biometano a partir de residuos orgánicos ofrece numerosas ventajas. Por un lado, convierte un residuo en una fuente de energía renovable y local, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles. Por otro, alcanza un rendimiento energético cercano al 90%, muy superior al 40% que se obtendría si se utilizara para generar electricidad. Además, al ser una energía gestionable, no depende de factores como el sol o el viento.
La planta está diseñada para atender el crecimiento de la recogida selectiva de materia orgánica en Bizkaia, que según el plan de residuos 2030 aspira a pasar de las 13.000 toneladas actuales a 59.000. Con Metabarri, el territorio se asegura de tener la infraestructura necesaria para valorizar estos residuos y cumplir con los objetivos europeos de reciclaje.
En definitiva, Metabarri se ha convertido en un referente estatal en la gestión de residuos orgánicos, demostrando que la economía circular es una realidad tangible. Gracias a la colaboración público-privada, los restos de comida se transforman en biometano, un gas renovable que alimenta a miles de hogares y reduce las emisiones. Una apuesta por la sostenibilidad que, sin duda, marcará el camino a seguir en otras regiones.

