La marca japonesa ha estrenado en circuito su sistema Mazda Mobile Carbon Capture, un prototipo que retiene CO₂ directamente de los gases de escape mientras el coche compite. El debut se produjo en la exigente Super Taikyu, un entorno idóneo para comprobar si esta idea puede convivir con el ritmo y las temperaturas de una carrera real.
La propuesta encaja con la hoja de ruta climática europea, que fija límites más estrictos a partir de 2035, y con el compromiso corporativo de neutralidad en 2050. Con una comunicación alineada con el lema “The Joy of Driving Fuels a Sustainable Tomorrow”, Mazda plantea un enfoque multisolución que no descarta mejorar los motores de combustión mientras avanza la electrificación.
Qué es y cómo funciona la captura de carbono móvil

El corazón del sistema es un material poroso de zeolita que, por su estructura, adsorbe el CO₂ presente en los gases de escape y lo confina en un depósito integrado en el vehículo. La clave está en hacerlo en movimiento y sin comprometer la fiabilidad en un uso tan duro como la competición.
Según explica la marca, la instalación a bordo permite una captura directa en el punto de emisión, evitando que parte del dióxido de carbono llegue a la atmósfera. Tras la carrera, ese CO₂ almacenado podría recuperarse para usos industriales, lo que abre la puerta a un ciclo más circular.
Entre los posibles destinos del gas retenido se estudian aplicaciones como la fabricación de materiales de carbono de altas prestaciones o su empleo en agricultura de invernadero para acelerar el crecimiento de cultivos. Son vías conocidas en Europa que podrían dar utilidad al CO₂ capturado.
El sistema se presentó en el Japan Mobility Show y, desde entonces, se ha ido afinando con la vista puesta en mejorar la eficiencia de adsorción, optimizar el empaquetado y gestionar el peso y el espacio del depósito, factores decisivos para su posible despliegue más allá de los circuitos.
Estreno en competición: Super Taikyu en Fuji

La primera validación en carrera tuvo lugar en el Fuji International Speedway (Oyama), durante una manga de cuatro horas del campeonato Super Taikyu. Un Mazda3 de competición equipado con el dispositivo, en configuración Mazda Spirit Racing 3 Future Concept (nº 55), rodó usando biodiésel HVO100 neutro en carbono, ya introducido en el mercado europeo.
El ensayo permitió verificar que el conjunto podía capturar CO₂ bajo alto estrés térmico y mecánico, manteniendo la continuidad de funcionamiento en un escenario real. Aunque la marca no ha detallado cifras de retención, el objetivo declarado es elevar progresivamente la tasa de captura en futuras citas.
Durante la prueba se evaluaron parámetros clave como la estabilidad térmica del adsorbente, la contrapresión en el escape y la capacidad útil del depósito. Todo ello busca un equilibrio entre rendimiento y sostenibilidad que no penalice en exceso el comportamiento en pista.
- Combustible: HVO100 con balance neutro en carbono
- Adsorbente: zeolita porosa específica para CO₂
- Escenario: carrera de resistencia de 4 horas en Fuji
- Meta: aumentar la eficiencia de captura y la robustez del sistema
Mazda confirma que continuará con las pruebas en próximas rondas de Super Taikyu para recoger más datos, ajustar la arquitectura del sistema y explorar escalabilidad a usos de calle, donde el ciclo de trabajo y las necesidades de mantenimiento son distintos a los de un fin de semana de carreras.
Implicaciones para España y Europa

Para el contexto europeo, donde avanzan los límites de CO₂ para la automoción y el impulso a combustibles renovables, esta vía tecnológica podría complementar el despliegue de la electrificación en flotas y competiciones. No es una solución única, pero sí un posible sumatorio en el camino a 2035.
La disponibilidad de HVO100 y las cadenas de valorización de CO₂ ya existentes en la UE facilitarían su integración, siempre que se demuestre viabilidad técnica y costes razonables. En España, sectores como la horticultura bajo plástico podrían aprovechar CO₂ recuperado con fines productivos, si la logística cierra el círculo.
Quedan por resolver aspectos prácticos: peso y volumen del sistema en coches de calle, frecuencia de vaciado del depósito, consumo energético de la gestión térmica y medición verificada de la reducción de huella. El aprendizaje en circuito puede acelerar estas respuestas.
La estrategia de Mazda pasa por una senda multitecnológica: electrificación donde más compensa, mejoras constantes en motores de hidrógeno y combustibles renovables, y ahora, captura móvil de CO₂ como línea de investigación aplicada. La competición, una vez más, hace de banco de pruebas de soluciones que podrían llegar a la vía pública.
Con los ensayos de Fuji y el escaparate del Japan Mobility Show como punto de partida, la marca se centra en elevar la eficiencia de captura y asegurar la durabilidad del adsorbente. Si los resultados acompañan, el siguiente reto será trasladar el concepto a escenarios de uso cotidiano y marcos regulatorios europeos.
La iniciativa de Mazda muestra una forma pragmática de recortar emisiones en uso real sin renunciar a la investigación en combustibles sostenibles y electrificación; un enfoque que suma piezas para un objetivo común: menos CO₂ emitido por kilómetro, también cuando el semáforo se pone en verde.