Más de 4.000 animales exóticos catalogados como invasores han sido retirados del medio natural en la Comunidad de Madrid a lo largo de 2025, en un esfuerzo continuado por proteger la fauna y la flora propias de la región. Esta intervención masiva refleja cómo la presencia de especies introducidas por el ser humano se ha convertido en uno de los retos ambientales más serios para la Administración autonómica.
Las autoridades regionales subrayan que el incremento de estos animales, tanto en ríos y embalses como en zonas rurales y periurbanas, está estrechamente ligado al comercio de mascotas exóticas y a la tenencia irresponsable. Cuando estos ejemplares son liberados o se escapan, pueden asentarse con rapidez y alterar los ecosistemas madrileños.
Más de 4.000 ejemplares retirados para proteger la biodiversidad

Según los datos facilitados por el Ejecutivo autonómico, en 2025 se retiraron del medio natural un total de 4.012 animales exóticos invasores. El objetivo es claro: evitar el deterioro de los ecosistemas y reducir la presión que ejercen sobre las especies autóctonas, con las que compiten por alimento, refugio y espacio para reproducirse.
La labor de extracción recae en la Patrulla Fauna y en los técnicos de medio ambiente, que actúan sobre el terreno cuando detectan concentraciones elevadas de estas especies o cuando su presencia supone una amenaza evidente para el equilibrio ecológico. Su trabajo combina vigilancia, control y respuesta rápida ante avisos de ciudadanos o de otros servicios públicos.
Una vez capturados, todos los ejemplares son trasladados al Centro de Recuperación de Animales Silvestres Félix Rodríguez de la Fuente (CRAS), ubicado en Tres Cantos. Allí, un equipo de veterinarios y personal especializado se encarga de su valoración, manejo y cuidado, siguiendo los protocolos establecidos para cada tipo de animal.
Este dispositivo permite centralizar la gestión de la fauna exótica invasora y actuar de forma coordinada, evitando que los animales retirados vuelvan al medio natural y reduciendo progresivamente su impacto sobre la biodiversidad madrileña.
Especies más frecuentes y su impacto en ríos, embalses y campo

El grueso de las retiradas se ha concentrado en especies acuáticas introducidas en ríos, lagunas y embalses de la Comunidad de Madrid. Destaca especialmente la captura de 1.773 ejemplares de parva, una especie de pez que se expande con facilidad y puede desplazar a la fauna piscícola autóctona.
También se han extraído 1.208 alburnos y 418 percas sol, peces que compiten por los mismos recursos alimenticios que las especies nativas y que alteran las cadenas tróficas de los ecosistemas acuáticos. A ellos se suman 105 carpas, un pez muy resistente que remueve los fondos, enturbia el agua y modifica el hábitat de otras especies.
En el entorno terrestre y en áreas cercanas a núcleos urbanos, los dispositivos de control han retirado numerosos ejemplares de vertebrados exóticos que se habían asentado en parques, riberas o zonas agrícolas. Entre ellos figuran 253 galápagos americanos o de Florida, una de las tortugas más habituales en el comercio de mascotas, que desplaza a otras especies de galápagos autóctonos.
Junto a ellos, se han capturado 118 cotorras argentinas, aves muy ruidosas y adaptables que forman grandes colonias, así como 84 mapaches, conocidos por su capacidad para hurgar en basuras, depredar nidos de aves y transmitir enfermedades. También se han retirado 61 gansos del Nilo, un ave acuática invasora que compite por espacio y recursos en humedales y embalses.
Entre los reptiles autóctonos afectados por esta competencia desleal aparecen 83 galápagos peninsulares, que, aunque forman parte de la fauna propia, se ven perjudicados por la presencia masiva de tortugas exóticas. La convivencia forzada puede traducirse en pérdida de hábitat, falta de alimento y cambios en la dinámica de las poblaciones.
Abandonos y liberaciones: el origen de muchos de estos animales
Una parte importante de los ejemplares recogidos tiene su origen en la tenencia de mascotas exóticas que terminan siendo liberadas cuando dejan de ser manejables o interesantes. Este comportamiento, aparentemente inocente para algunos dueños, es uno de los principales motores de la expansión de especies invasoras.
Dentro de este grupo, la Comunidad de Madrid ha identificado 41 galápagos de vientre rojo, 6 visones americanos y 6 cerdos vietnamitas, todos ellos con potencial para causar daños a la fauna y la flora locales. Estas especies, una vez asentadas, pueden resultar muy difíciles de erradicar y generar problemas tanto ambientales como económicos.
También se han retirado 15 tortugas chinas de tres crestas, además de otros quelonios exóticos como tortugas chinas de cuello rayado y galápagos jeroglíficos. Estos animales, habituales en el comercio de animales de compañía, acaban a menudo en estanques, arroyos o lagunas cuando sus propietarios deciden deshacerse de ellos.
Los servicios regionales han tenido que intervenir igualmente en el caso de culebras del maíz, pitones reales y erizos pigmeos africanos, especies que pueden adaptarse sin demasiada dificultad a determinadas zonas de la región. A ello se suman cangrejos chinos y otros invertebrados invasores que ejercen una fuerte presión sobre los ecosistemas acuáticos.
Según recalca el Gobierno regional, muchos de estos animales se aclimatan con sorprendente rapidez a su nuevo entorno, lo que favorece su expansión y puede ocasionar desequilibrios ecológicos de gran alcance. Su presencia altera las relaciones entre depredadores y presas, modifica los hábitats y complica la conservación de especies autóctonas ya amenazadas.
Una normativa estricta contra la liberación de fauna exótica
Ante esta situación, la Comunidad de Madrid recuerda que la liberación de animales exóticos en el medio natural está expresamente prohibida por la legislación ambiental vigente. No se trata solo de una recomendación: quienes sueltan estos ejemplares se exponen a sanciones administrativas y otros tipos de responsabilidad, en función del daño causado.
Las autoridades explican que estas prácticas pueden tener consecuencias sobre la biodiversidad, la economía e incluso la salud pública. Determinadas especies invasoras actúan como vectores de enfermedades, provocan daños en cultivos o infraestructuras y generan gastos adicionales en control y restauración de hábitats.
Por ello, el Ejecutivo autonómico insiste en la importancia de la tenencia responsable de animales de compañía, especialmente cuando se trata de especies exóticas. Antes de adquirir uno de estos ejemplares, se recomienda informarse sobre sus necesidades reales, su tamaño adulto, su longevidad y las obligaciones legales asociadas.
En caso de no poder hacerse cargo del animal, las administraciones y centros autorizados instan a no liberarlo nunca en la naturaleza y recurrir a los servicios competentes para buscar una alternativa adecuada. Los abandonos y solturas intencionadas son, a día de hoy, una de las principales vías de entrada de especies invasoras en los ecosistemas madrileños.
Con este dispositivo de control, la retirada de más de 4.000 animales exóticos invasores en 2025 y la labor del CRAS de Tres Cantos, la Comunidad de Madrid pretende contener el problema y proteger sus ecosistemas. El reto, sin embargo, va más allá de la actuación de las administraciones: sin una mayor concienciación ciudadana sobre los riesgos de la fauna exótica, la presión sobre la biodiversidad seguirá creciendo y obligará a redoblar esfuerzos y recursos en el futuro.