
Zaragoza ha empezado a transformar varios de sus aparcamientos municipales en pequeñas centrales solares de proximidad gracias a la instalación de marquesinas fotovoltaicas en cuatro zonas estratégicas de la ciudad. El proyecto, que ya ha iniciado las obras en el entorno del Pabellón Siglo XXI, aspira a convertir cubiertas de aparcamiento en generadores de energía limpia sin ocupar nuevo suelo urbano ni reducir el número de plazas disponibles.
Esta actuación se plantea como una de las iniciativas de renovables más ambiciosas impulsadas por el Ayuntamiento en materia de autoconsumo colectivo. A través de comunidades solares urbanas, miles de hogares próximos a los aparcamientos podrán beneficiarse de la energía generada sin necesidad de instalar paneles en sus edificios, al tiempo que el consistorio reducirá su factura energética y avanzará en sus objetivos de neutralidad climática para 2030.
Un proyecto pionero de marquesinas solares en cuatro aparcamientos
El plan municipal contempla la instalación de marquesinas fotovoltaicas en cuatro estacionamientos públicos ubicados en distintos puntos de Zaragoza: el aparcamiento de la avenida José Atarés, junto al Pabellón Siglo XXI; el parking de la calle Marqués de la Cadena, en el entorno del supermercado Lidl; el aparcamiento situado en Ronda de la Hispanidad, próximo al centro de salud Grande Covián; y la zona de estacionamiento de autobuses discrecionales de Macanaz.
En estos cuatro espacios se levantarán estructuras cubiertas que alojarán los paneles solares, de forma que las plazas de aparcamiento quedan protegidas bajo sombra mientras se genera energía renovable sobre ellas. En total, se instalarán 4.176 módulos fotovoltaicos que cubrirán 10.816 metros cuadrados de marquesinas, configurando una de las mayores actuaciones de este tipo en un entorno urbano en España.
Desde el punto de vista de la capacidad, las instalaciones alcanzarán una potencia conjunta de 2.484,72 kWp (kilovatio pico), distribuida en cuatro lotes. El aparcamiento de la avenida José Atarés-Siglo XXI concentrará 780,64 kWp; el de Marqués de la Cadena, 460,53 kWp; el de Ronda de la Hispanidad, 963,9 kWp; y el estacionamiento de buses de Macanaz, 279,65 kWp. Esta potencia se traducirá en una producción estimada de 3.638,5 MWh al año.
La energía anual generada equivale, de forma aproximada, al consumo eléctrico de unos 1.000 hogares medios. Aunque el proyecto está diseñado para abastecer a más de 6.000 viviendas potenciales dentro de un radio determinado, esa equivalencia ilustra la magnitud del salto que da la ciudad en términos de producción local renovable.
En cuanto a la operativa de los aparcamientos, se mantendrán las 651 plazas existentes bajo cubierta, de las cuales 40 se equiparán con puntos de recarga para vehículos eléctricos. De este modo, las marquesinas combinan tres funciones: proteger los vehículos, generar energía limpia y reforzar las infraestructuras para movilidad eléctrica.
Inversión privada, concesión a 25 años y sin coste para el Ayuntamiento
El contrato para ejecutar y explotar estas marquesinas solares se licitó en 2024 y fue adjudicado el 16 de enero de 2025 a Repsol, que desarrollará el proyecto a través de Solar360, su empresa conjunta con Telefónica España especializada en autoconsumo fotovoltaico. La concesión tendrá una duración de 25 años improrrogables.
La inversión necesaria para la instalación, el mantenimiento y la explotación de las marquesinas asciende a unos 5,66 millones de euros, íntegramente aportados por la parte privada. No se prevé ningún desembolso directo por parte del Ayuntamiento de Zaragoza: serán los propios ingresos derivados de la explotación de la energía los que permitirán recuperar el capital invertido y sostener el proyecto en el tiempo.
Este esquema concesional implica que ni el consistorio ni la ciudadanía asumirán el coste inicial de la puesta en marcha. Para el usuario final, el modelo se materializa a través de tarifas específicas asociadas a la energía de la comunidad solar, sin necesidad de realizar obras propias ni afrontar inversiones en equipos.
Como parte de las contraprestaciones, la empresa adjudicataria abonará también un canon fijo anual de 6.000 euros por cada uno de los cuatro lotes, lo que supone una entrada recurrente de recursos para el Ayuntamiento durante los 25 años de vigencia. A ello se añade un canon en especie en forma de energía eléctrica, que se valorará en función de los porcentajes pactados en cada instalación.
Comunidades solares urbanas: el modelo Solmatch de autoconsumo colectivo
La piedra angular del proyecto es la creación de comunidades solares de autoconsumo colectivo en torno a los aparcamientos donde se ubican las marquesinas. Repsol aplicará su modalidad Solmatch, un modelo que permite a clientes residenciales y pequeñas empresas asociarse a una instalación fotovoltaica cercana para consumir parte de la energía que produce. Este creciente interés por el autoconsumo colectivo ha impulsado proyectos similares en otras ciudades.
En el caso de Zaragoza, se estima que alrededor de 6.300 hogares potenciales situados en un radio de hasta cinco kilómetros de las marquesinas podrán adherirse a estas comunidades solares. La figura legal de este tipo de autoconsumo a distancia está regulada en España por el Real Decreto 244/2019, que establece las condiciones y límites para compartir energía entre varios puntos de consumo.
La energía generada por las marquesinas no se comercializará en el mercado eléctrico general, sino que se destinará prioritariamente al autoconsumo colectivo de las personas y entidades adheridas que cumplan los requisitos de proximidad y conexión fijados por la normativa. Cada usuario verá reflejada en su factura una parte de la energía asociada a la comunidad y el correspondiente descuento sobre el precio habitual.
Desde la compañía explican que el funcionamiento del reparto se basa en coeficientes de asignación comunicados a la distribuidora, que determinan qué porcentaje de la producción de la planta corresponde a cada punto de suministro. Estos coeficientes se revisan, en general, de forma anual, de modo que los consumidores pueden decidir continuar, ajustar su participación o abandonar la comunidad sin estar sujetos a compromisos de permanencia rígidos.
Para los vecinos interesados, el proceso de alta se articula a través de Repsol, que ofrece una tarifa bonificada asociada a la energía generada por la instalación cercana. La promesa para las familias es acceder a un precio más competitivo que el habitual, lo que se traduce en un ahorro apreciable a lo largo del año, especialmente en contextos de volatilidad en el mercado mayorista.
Reparto de energía y suministro a equipamientos municipales
Además de abastecer a hogares y pequeñas actividades, el proyecto incluye un mecanismo de suministro eléctrico a instalaciones municipales como parte del canon concesional. Una fracción de la producción anual de las marquesinas se entregará directamente al Ayuntamiento para alimentar edificios y servicios públicos. Este tipo de suministro eléctrico a instalaciones municipales ya tiene precedentes en proyectos similares que ceden parte de la producción a centros y equipamientos locales.
En concreto, se ha establecido que un 10% de la energía generada en los lotes 1, 2 y 3 (Avenida José Atarés-Siglo XXI, Marqués de la Cadena y Ronda de la Hispanidad) y un 4% en el lote 4 (estacionamiento de buses de Macanaz) se destinen como pago en especie al consistorio. Serán los servicios municipales los que decidan en qué puntos concretos se aplica ese suministro.
Este esquema permite que la mayor parte de la energía producida se oriente al autoconsumo de los ciudadanos vinculados a las comunidades solares, mientras una parte más reducida se utiliza para reducir el gasto energético de dependencias municipales. A ello se suma, como ya se ha señalado, el canon fijo anual por lote, que refuerza el impacto económico positivo del proyecto en las cuentas públicas.
Desde el área de Medio Ambiente y Movilidad se subraya que cada kilovatio hora generado bajo estas marquesinas es un kilovatio hora que el Ayuntamiento deja de comprar en el mercado eléctrico. A medio plazo, este mecanismo de producción distribuida y abastecimiento directo se traduce en un ahorro real y medible tanto para la administración local como, de forma indirecta, para los contribuyentes.
El modelo se alinea con la tendencia europea de promover comunidades energéticas locales y reforzar el papel activo de la ciudadanía en el sistema eléctrico, facilitando que las ciudades reduzcan su dependencia de fuentes fósiles y de la energía generada lejos de los puntos de consumo.
Movilidad sostenible: 40 puntos de recarga y aparcamientos más confortables
Más allá de la producción fotovoltaica, el plan de marquesinas incorpora un componente relevante de impulso a la movilidad eléctrica en Zaragoza. De las 651 plazas que quedarán bajo las cubiertas solares, 40 se equiparán con puntos de recarga para vehículos eléctricos, reforzando así la red de infraestructuras de recarga en la ciudad.
La integración de estos cargadores en aparcamientos ya existentes permite aprovechar un uso cotidiano del espacio para prestar un servicio adicional. Las personas que estacionen su vehículo en estas zonas podrán recargar mientras realizan otras actividades, lo que facilita la adopción del coche eléctrico en entornos urbanos consolidados.
La propia configuración de las marquesinas aporta ventajas prácticas: los vehículos quedarán protegidos del sol y de las inclemencias meteorológicas, reduciendo el sobrecalentamiento en verano y mejorando el confort de los usuarios. Al mismo tiempo, se evita ocupar nuevas parcelas para implantar la generación fotovoltaica, ya que se actúa sobre suelos que ya estaban urbanizados y dedicados al aparcamiento.
Desde el área municipal responsable se interpreta esta actuación como un paso hacia un modelo de «aparcamientos del futuro» que combinan energía limpia y servicios de recarga. La idea es integrar, en un mismo espacio, soluciones de generación distribuida, apoyo a la electromovilidad y mejora del servicio al ciudadano, sin renunciar a la funcionalidad básica del estacionamiento.
En la práctica, estos cuatro aparcamientos se convierten en nodos donde convergen transición energética y cambio en los hábitos de movilidad, contribuyendo a reducir tanto las emisiones asociadas al suministro eléctrico como las originadas por el transporte en la ciudad.
Planificación de las obras y minimización de afecciones
Las obras han arrancado en el aparcamiento del entorno del Pabellón Siglo XXI, el de mayor envergadura de los cuatro, y se irán extendiendo de forma progresiva al resto de ubicaciones: Marqués de la Cadena, Ronda de la Hispanidad y el estacionamiento de buses de Macanaz. La planificación prevé que todas las instalaciones estén operativas en un horizonte de final de año, si bien la concesión abarca un periodo de explotación de un cuarto de siglo.
Desde la parte técnica se ha diseñado una ejecución escalonada y por fases para mantener en servicio la mayor parte de las plazas de aparcamiento durante los trabajos. La idea es organizar los cierres parciales por zonas, de forma que los usuarios sigan disponiendo de estacionamiento en el entorno y se eviten cierres completos prolongados.
Este enfoque responde a la condición de que los cuatro aparcamientos se encuentran en áreas con una demanda intensa de estacionamiento, tanto por parte de residentes como de personas que acuden a centros deportivos, sanitarios u otros equipamientos próximos. Minimizar las afecciones se ha considerado clave para no trasladar el problema de aparcamiento a otros barrios o vías cercanas.
La coordinación entre Ayuntamiento y empresa concesionaria permitirá ajustar el calendario de obra a eventos puntuales o necesidades específicas del entorno, con el objetivo de reducir al máximo los inconvenientes temporales derivados de la implantación de las estructuras solares.
Impacto ambiental, arbolado y medidas compensatorias
El diseño de las marquesinas solares ha prestado especial atención al impacto sobre el entorno urbano y el arbolado existente. Cada aparcamiento tiene unas características propias de geometría, alineación viaria y vegetación, por lo que los proyectos se han adaptado caso por caso, introduciendo cambios relevantes respecto a los bocetos iniciales cuando ha sido necesario.
En los lotes 2 y 3, en particular, se han realizado modificaciones sustanciales sobre las propuestas originales para ajustar la ubicación y la forma de las estructuras, con el fin de preservar el máximo número posible de ejemplares y minimizar recortes de sombra en zonas peatonales. El objetivo ha sido compatibilizar la nueva infraestructura con la infraestructura verde preexistente.
Pese a estas adaptaciones, será inevitable la retirada de 19 árboles en el lote 1, correspondiente al aparcamiento de la Avenida José Atarés, y de un número similar en el lote 2, situado en Marqués de la Cadena. En los lotes 3 (Ronda de la Hispanidad) y 4 (Macanaz) se ha conseguido evitar la afección directa a ejemplares, por lo que no se prevé tala de árboles en esas zonas.
La imposibilidad técnica de trasplantar los árboles que deben retirarse se compensará mediante una aportación económica de 23.990,41 euros por parte de la empresa adjudicataria, destinada íntegramente a la plantación de 55 nuevos ejemplares de calibre 16/18 en alcorques y espacios verdes distribuidos por la ciudad. Esta reposición se llevará a cabo bajo la coordinación del Servicio de Infraestructura Verde municipal.
El enfoque general del proyecto encaja con la prioridad de promover un modelo de crecimiento urbano más compacto y eficiente, en el que las nuevas instalaciones se apoyan en suelos ya urbanizados, evitando ampliar la huella artificial y reduciendo la ocupación de suelo natural o agrícola para usos energéticos.
Compromiso con la neutralidad climática y las políticas europeas
La puesta en marcha de estas marquesinas fotovoltaicas se inscribe en la estrategia de Zaragoza para integrarse en la Misión de las 100 Ciudades Climáticamente Neutras e Inteligentes de la Unión Europea. Este programa comunitario marca el horizonte de alcanzar un balance de emisiones cero netas en 2030 en ciudades seleccionadas, impulsando proyectos de energía, movilidad y regeneración urbana de alto impacto.
Al apostar por la producción local de electricidad renovable en pleno casco urbano, la capital aragonesa refuerza un modelo energético basado en la proximidad, la reducción de emisiones de CO₂ y la disminución de pérdidas por transporte de energía. La generación se sitúa muy cerca de los puntos de consumo, lo que incrementa la eficiencia del sistema en su conjunto.
Iniciativas como esta, basadas en colaboración público-privada, permiten movilizar inversiones significativas sin cargar sobre las finanzas municipales el coste inicial de las infraestructuras. A cambio, el sector privado obtiene una concesión temporal que le da acceso a un flujo estable de ingresos derivado del suministro energético a largo plazo.
En el contexto español y europeo, este tipo de proyectos se interpreta como una vía intermedia entre la gran generación fotovoltaica en suelo y el autoconsumo clásico en tejado individual. Las marquesinas en aparcamientos municipales ofrecen superficie disponible, buena exposición solar y cercanía a miles de potenciales consumidores, sin los condicionantes técnicos y jurídicos que a menudo plantean las cubiertas de los edificios residenciales.
En conjunto, la instalación de marquesinas fotovoltaicas en los cuatro aparcamientos de Zaragoza supone un salto cualitativo en la forma de integrar las renovables en la ciudad: aprovecha infraestructuras existentes, despliega comunidades solares que acercan la energía limpia a miles de hogares, refuerza la movilidad eléctrica, introduce criterios de eficiencia en el uso del suelo y aporta ahorros medibles tanto para la administración como para la ciudadanía, todo ello enmarcado en los objetivos europeos de neutralidad climática y transición energética ordenada.