Manzanares frena la tramitación de plantas de biometano

  • El Ayuntamiento no impulsará expedientes para plantas de biometano en su término municipal.
  • La decisión busca evitar la división vecinal y el efecto llamada de nuevos proyectos.
  • Se estudiarán cambios urbanísticos para blindar el veto y evitar macrogranjas.
  • Compromiso de trabajar con el sector agroalimentario en la gestión de residuos.

Decisión municipal sobre plantas de biometano en Manzanares

El Ayuntamiento de Manzanares ha dado un giro de timón y ha confirmado que no tramitará solicitudes para plantas de biometano en su término municipal. La medida, presentada por el alcalde, Julián Nieva, llega tras semanas de debate público y una evidente tensión social en torno a este tipo de proyectos.

Desde el consistorio se sostiene que la prioridad es preservar la cohesión vecinal y cortar de raíz el denominado “efecto llamada”, después de que hayan mostrado interés tres promotores en instalarse en la localidad. La posición municipal se alinea con las decisiones de poblaciones del entorno que también han rechazado proyectos similares.

Qué se ha decidido y con qué alcance

En su declaración institucional, el regidor señaló que el equipo de gobierno no impulsará expedientes ni favorecerá la implantación de estas infraestructuras. El Ayuntamiento utilizará los recursos administrativos y jurídicos necesarios para que no salgan adelante iniciativas de este tipo en Manzanares.

Nieva subrayó que la ciudad “no será una excepción” respecto a la postura de municipios vecinos, y que la acumulación de iniciativas, de una a hasta tres pretensiones, ha cambiado por completo el escenario previsto inicialmente. La clave, insistió, es evitar más presión sobre el territorio y sobre el núcleo urbano.

Un cambio de criterio tras el debate social

El posicionamiento actual contrasta con la etapa reciente en la que el propio alcalde defendió, en una entrevista televisiva, las plantas de biometano como herramienta útil para la economía circular, con potencial para generar empleo e inversión. Aquel discurso, que llegó a valorar proyectos por encima de 30 millones de euros, ha cedido ante la creciente controversia y la necesidad de rebajar la tensión pública.

El consistorio asume que las últimas semanas han evidenciado una división ciudadana que se quiere atajar. En paralelo, localidades cercanas han movido ficha en la misma dirección: Carrión de Calatrava rechazó licencias tras una amplia movilización vecinal, mientras que Valdepeñas optó por paralizar autorizaciones hasta definir su planeamiento urbanístico.

Impacto ambiental y demandas vecinales

Diversos colectivos han puesto el foco en la protección del entorno y de la salud pública. Ecologistas en Acción reclamó estudiar el conjunto de proyectos en la comarca y alertó de la implantación sobre un acuífero sobreexplotado y con problemas de contaminación, incidiendo en riesgos de olores, insectos y balsas de grandes dimensiones.

La plataforma Stop Biometano Manzanares también elevó el tono en el pleno de finales de octubre, reclamando respuestas específicas sobre la acumulación de plantas y la llegada de residuos de industrias molestas, insalubres o peligrosas. El Ayuntamiento reconoce que comprende parte de estos argumentos y que ha sido sensible a esas preocupaciones a la hora de fijar su postura.

Residuos agroalimentarios: compromiso y antecedentes

La institución local asegura que seguirá trabajando con el sector agroalimentario para mejorar la gestión de subproductos y evitar episodios como los registrados en 2013 y 2014, cuando se produjeron vertidos y se impusieron sanciones. Industrias como la vitivinícola, quesera, agraria o ganadera serán clave en un plan de soluciones que evite nuevos problemas ambientales.

El alcalde agradeció la disposición al diálogo de las empresas interesadas, aunque dejó claro que el municipio no impulsará estas inversiones. La intención es abordar la gestión de residuos de forma coordinada y eficaz, sin decisiones que abran brecha entre la ciudadanía.

Vía urbanística y veto a macrogranjas

Para dar respaldo legal a la decisión, el Ayuntamiento estudiará modificaciones en el planeamiento urbanístico que blinden la posición frente a las plantas de biometano y que, además, impidan la instalación de macrogranjas en el término municipal. Con ello, se busca que la orientación estratégica quede asentada a medio y largo plazo.

La hoja de ruta municipal pretende que el crecimiento económico no comprometa la calidad de vida ni la cohesión social. “Queremos una sociedad que camine junta por el mismo rumbo”, remarcó Nieva, subrayando que Manzanares cuenta con solidez social y económica suficiente para no depender de proyectos que generen controversia.

La decisión de no tramitar plantas de biometano llega, por tanto, tras un proceso de contraste de posiciones, la evaluación de experiencias en municipios cercanos y las advertencias sobre el entorno hídrico de la zona —con menciones a Membrilla, Llanos del Caudillo, La Solana o Alcázar de San Juan—, y se acompaña de la promesa de avanzar en soluciones para los residuos y en la seguridad jurídica urbanística.

Con este movimiento, Manzanares lanza un mensaje nítido: no habrá tramitación de proyectos de biometano en el municipio y se trabajará en alternativas que conjuguen la protección ambiental, la salud pública y la estabilidad social, sin renunciar a una economía local dinámica y responsable.

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