Los vecinos de Castellanos de Villiquera redoblan su pulso contra la planta de biogás prevista en el municipio

  • La plataforma Stop Biogás Castellanos de Villiquera impulsa una iniciativa popular para forzar un pleno monográfico sobre la planta de biogás.
  • El colectivo ha presentado más de 1.500 alegaciones y denuncia falta de respuesta de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento.
  • Los vecinos reclaman paralizar licencias y obras mientras no se aclare el impacto sobre salud, entorno y calidad de vida.
  • Crece la inquietud por la suma del proyecto de biogás y la posible instalación de macrogranjas en el cercano municipio de Forfoleda.

planta de biogas en Castellanos de Villiquera

La tensión en torno al proyecto de planta de biogás en Castellanos de Villiquera no deja de crecer. Vecinos y vecinas del municipio salmantino llevan meses organizándose para tratar de frenar la iniciativa empresarial impulsada por Biorig Energy, que prevé levantar una instalación de producción de biogás en el término municipal.

Bajo el paraguas de la plataforma vecinal Stop Biogás Castellanos de Villiquera, el movimiento ciudadano ha entrado en una nueva fase de movilizaciones. A la presentación de cientos de alegaciones y a las protestas en la calle se suma ahora la puesta en marcha de una recogida de firmas para forzar un debate específico en el Ayuntamiento sobre el proyecto y sus consecuencias.

Una iniciativa popular para forzar un pleno monográfico

La plataforma ha organizado en los últimos días una mesa informativa de recogida de firmas con el objetivo de activar una iniciativa popular recogida en la normativa de régimen local. Este mecanismo de participación ciudadana permitiría obligar al Consistorio a convocar un pleno monográfico dedicado en exclusiva a la planta de biogás.

Para que esta vía salga adelante, el colectivo necesita el apoyo de al menos un 20% del censo de Castellanos de Villiquera. De alcanzarse ese umbral, el Ayuntamiento estaría obligado a abordar el asunto en sesión plenaria, debatiendo públicamente el proyecto, la situación de las licencias y los posibles efectos sobre el entorno y el día a día de la población.

En ese pleno, los vecinos quieren que se analicen con detalle los riesgos potenciales sobre la salud, el territorio y la calidad de vida, así como el encaje del proyecto en la normativa urbanística y medioambiental vigente a nivel municipal, provincial y autonómico.

Además de abrir ese espacio de debate, la plataforma pretende que el acuerdo plenario incluya una exigencia clara: parar cualquier obra, licencia de construcción o autorización de actividad vinculada a la planta de biogás mientras no se despejen todas las incógnitas que rodean el proyecto.

Meses de protestas, charlas y alegaciones vecinales

La recogida de firmas no es un gesto aislado, sino el último paso de una serie de movilizaciones sostenidas durante meses por los habitantes de Castellanos de Villiquera y su entorno. El arranque del año estuvo marcado por una manifestación celebrada el 24 de enero en la localidad para mostrar el rechazo vecinal a la planta de biogás.

Junto a las protestas en la calle, la plataforma ha apostado por acciones informativas dirigidas a la población. En febrero se celebraron dos charlas abiertas: una en el propio municipio y otra en Salamanca capital, en el centro municipal Julián Sánchez «El Charro», con el objetivo de explicar el proyecto, sus posibles impactos y las vías legales disponibles para la ciudadanía.

Durante el periodo de información pública del expediente de Autorización Ambiental Integrada y del Estudio de Impacto Ambiental, tramitados por la Junta de Castilla y León, el colectivo presentó más de 1.500 alegaciones. Estas aportaciones ciudadanas cuestionan aspectos técnicos, ambientales y urbanísticos de la planta promovida por Biorig Energy Castellanos de Villiquera-Salamanca S.L.U.

Según denuncia la plataforma Stop Biogás, la administración autonómica todavía no ha contestado al contenido de dichas alegaciones, a pesar de que el plazo de exposición pública concluyó hace meses. Esta ausencia de respuesta oficial alimenta el malestar entre los vecinos, que consideran que sus preocupaciones no están siendo tenidas en cuenta.

Paralelamente, la agrupación vecinal sostiene que ha registrado en el Ayuntamiento diversas solicitudes de documentación relacionadas con el proyecto, incluidos el informe de compatibilidad urbanística y el acceso al expediente de la licencia de obra. A fecha de hoy, afirman no haber recibido contestación formal ni convocatoria de reunión por parte del Consistorio.

Acusaciones de «oscurantismo» y «ninguneo» institucional

La falta de información y de interlocución con las administraciones ha llevado a la plataforma a hablar abiertamente de «oscurantismo» y «ninguneo». Los portavoces del colectivo sostienen que el Ayuntamiento mantiene una actitud muy poco transparente con la ciudadanía mientras, en paralelo, mantiene un diálogo fluido con la empresa promotora.

Entre las quejas que expresan los vecinos destaca el hecho de que representantes municipales hayan viajado a Alemania para visitar una planta de biogás invitados por Biorig Energy, al tiempo que rechazan reunirse con la plataforma para exponer la postura oficial del Consistorio respecto al proyecto en Castellanos de Villiquera.

Para el movimiento ciudadano, esta situación genera la sensación de que se está avanzando en el proyecto sin un verdadero debate público y sin que la población tenga acceso completo a la documentación clave. La posibilidad de que las decisiones se tomen sin contraste con la ciudadanía alimenta el temor a una pérdida de control sobre el futuro del municipio.

La plataforma insiste en que su principal demanda es poder participar en las decisiones que afectarán al modelo de desarrollo local, al uso del suelo y a la convivencia con una infraestructura de este tipo. Consideran que, sin información detallada ni espacios formales de diálogo, la población queda en una posición de clara desventaja frente a la empresa y las administraciones.

Además, el colectivo vincula este escenario con un problema más amplio de confianza en las instituciones. A su juicio, la ausencia de respuestas a las alegaciones y a las solicitudes registradas, unida a la negativa a mantener reuniones, refuerza la percepción de que se priorizan los intereses privados por encima de las preocupaciones vecinales.

Preocupación ambiental y temor a un efecto acumulativo con macrogranjas

Más allá de los trámites y la falta de información, uno de los ejes del rechazo ciudadano tiene que ver con los posibles impactos ambientales y sobre la salud que podría acarrear la planta de biogás en Castellanos de Villiquera. Entre las inquietudes recurrentes destacan los olores, el tráfico pesado asociado al transporte de residuos y digestatos, el riesgo de contaminación y la alteración del paisaje rural.

La situación se complica, según la plataforma, por la planificación de nuevas macrogranjas en el municipio vecino de Forfoleda. Estas instalaciones ganaderas intensivas podrían utilizar la planta de biogás como destino para los purines y otros residuos, lo que, a juicio de los vecinos, incrementaría la presión ambiental en toda la zona.

El temor esencial es que la suma de la planta de biogás y las macrogranjas genere un efecto acumulativo difícil de revertir, con consecuencias sobre la calidad del aire, la gestión de residuos, el agua y el bienestar de quienes residen en el entorno. En un municipio pequeño, apuntan, este tipo de cambios se perciben de forma muy directa.

Los miembros de Stop Biogás subrayan que no están en contra de las energías renovables en general, pero sí cuestionan el modelo concreto de implantación que se propone en su territorio. Reclaman que se estudien alternativas, se evalúen con rigor los efectos y se tenga en cuenta la opinión de los habitantes antes de dar pasos definitivos.

En este contexto, el colectivo pone el foco en la necesidad de garantizar el cumplimiento estricto de la normativa ambiental y de las normas urbanísticas, tanto locales como de ámbito provincial y autonómico. Entienden que el respeto a ese marco legal es la principal garantía para que no se menosprecie el impacto en la población.

Defensa del derecho a la información y a la participación ciudadana

Uno de los mensajes más repetidos por la plataforma es que, sin acceso a la información y sin espacios de debate, los vecinos quedan indefensos. Consideran que, ante proyectos de este calado, las administraciones tienen la obligación de explicar con claridad en qué punto se encuentra la tramitación, qué informes existen y qué margen de decisión real tiene el municipio.

La iniciativa popular que están impulsando se entiende como una herramienta de presión democrática para abrir ese debate que, a su juicio, se les está negando. Obligar a un pleno monográfico no solo serviría para poner datos y argumentos encima de la mesa, sino también para que los diferentes grupos municipales definan públicamente su postura.

La plataforma recuerda que las ordenanzas municipales y las leyes de régimen local reconocen mecanismos específicos de participación que no pueden quedar en letra muerta. De ahí su empeño en utilizar todos los resortes legales disponibles para que la población pueda intervenir de manera efectiva en las decisiones.

Entre las reivindicaciones principales se incluye la exigencia de que se paralicen todas las actuaciones ligadas a la planta hasta que no se evalúe con transparencia el impacto sobre la salud pública, el medio ambiente y el bienestar de la comunidad. Este enfoque precautorio es, para los vecinos, una condición imprescindible antes de seguir adelante con un proyecto que consideran de alto riesgo para su entorno.

El movimiento vecinal deja claro que seguirá utilizando vías legales, informativas y de movilización mientras no se abra un cauce de diálogo real ni se les facilite la información que vienen reclamando. El objetivo es que la futura configuración del municipio no se decida a puerta cerrada, sino con la ciudadanía como parte activa del proceso.

A día de hoy, la batalla en torno a la planta de biogás en Castellanos de Villiquera se ha convertido en un símbolo local de la disputa entre grandes proyectos energéticos y la participación de los pueblos. Las próximas semanas serán clave para comprobar si la recogida de firmas logra el apoyo suficiente y si, finalmente, el pleno municipal se convierte en el espacio de discusión pública que los vecinos llevan tanto tiempo reclamando.