El calor acumulado durante la jornada de este sábado en el norte de la provincia de Córdoba no ha pasado desapercibido, especialmente cuando una tormenta eléctrica decidió hacer acto de presencia en la comarca de Los Pedroches. El impacto directo de un rayo en el término municipal de Pozoblanco fue el detonante de un incendio que obligó a activar rápidamente los protocolos de emergencia para evitar un desastre mayor en el monte.
A pesar de que el cielo no descargó el agua necesaria para aliviar la sequedad del terreno, la actividad eléctrica fue lo suficientemente intensa como para prender la mecha en una zona agrícola. Los profesionales del Servicio de Extinción de Incendios Forestales de Andalucía se pusieron manos a la obra en cuanto recibieron el aviso, sabiendo que en estas condiciones de tormenta seca cualquier chispa puede liarla parda en un santiamén.
Despliegue de medios y rápida actuación en el terreno
Para atajar el problema antes de que se complicara más de la cuenta, el operativo del Infoca movilizó a un equipo de élite compuesto por un grupo de bomberos forestales, un técnico de operaciones y un helicóptero semipesado de transporte y extinción. Este despliegue aéreo fue fundamental para refrescar la zona agrícola afectada, la cual se encontraba peligrosamente cerca de una masa forestal que podría haber servido de combustible para un incendio de proporciones mucho más serias.
Las tareas de extinción avanzaron a muy buen ritmo gracias a la coordinación de los efectivos, lo que permitió que el fuego se diese por estabilizado sobre las 21:25 horas de la misma noche. Aunque estar estabilizado no significa que las llamas estén extinguidas del todo, sí que supone un alivio importante, ya que el frente ha dejado de avanzar libremente y los bomberos pueden trabajar con mayor seguridad en el remate de los puntos calientes que todavía quedan en el perímetro.
El factor de la vegetación y el contexto de las tormentas secas

Una de las grandes suertes que tuvieron los operarios al llegar al lugar del incidente fue que en el punto exacto de la descarga no había una densidad de vegetación excesiva. Esta circunstancia, sumada a que las dotaciones acudieron al lugar del siniestro con muchísima celeridad, ha sido la clave para que la situación no pasara a mayores y se quedara en un susto manejable para los habitantes de la zona de Pozoblanco.
Este tipo de fenómenos no son nuevos en la provincia, ya que hace apenas una semana el Infoca tuvo que emplearse a fondo en la zona de La Sierrezuela, en Adamuz, donde un incendio forestal mantuvo en vilo a los servicios de emergencia durante casi un día entero. En esta ocasión, la naturaleza ha dado un pequeño respiro, permitiendo que la evolución de las llamas fuera favorable desde los primeros compases de la intervención terrestre y aérea.
La labor combinada de los técnicos y las unidades de tierra ha servido para que este incidente en Pozoblanco se resuelva de forma eficaz sin lamentar daños personales ni pérdidas forestales de gran envergadura. Gracias a que la intervención del técnico de operaciones y su equipo fue prácticamente inmediata, el entorno natural de Los Pedroches se mantiene a salvo, mientras los retenes de vigilancia continúan refrescando el suelo para asegurar que el impacto del rayo no vuelva a dar problemas durante la madrugada.
