
La Generalitat Valenciana ha puesto sobre la mesa en Europa un ambicioso proyecto de parques inundables metropolitanos en las riberas del Turia y del Poyo, concebido como una gran infraestructura verde para reducir el impacto de futuras riadas. Se trata de una actuación a gran escala que combina protección frente a inundaciones, recuperación ambiental y nuevos espacios de uso ciudadano.
El plan prevé habilitar alrededor de 1.500 hectáreas de zonas verdes que funcionarán como áreas de laminación y retención de agua cuando se produzcan episodios de lluvias intensas, como los que desencadenaron la devastadora dana de finales de octubre de 2024 en la Comunitat Valenciana. Más allá de lo paisajístico, el objetivo es convertir el territorio en una auténtica barrera natural frente a los desbordamientos de los ríos.
Una red de parques inundables como defensa natural frente a riadas
Según ha expuesto el comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, estos parques inundables se conciben como una red continua de espacios verdes en torno al Turia y al Poyo, pensados para absorber y frenar las crecidas, reduciendo la velocidad y el volumen del agua que llega a las zonas urbanas. En lugar de confiar únicamente en muros de contención o grandes canalizaciones, la apuesta pasa por que el propio territorio haga de colchón hidráulico.
El proyecto prevé desplegar más de 72 kilómetros de recorridos verdes y fluviales, que integrarán sendas para peatones y ciclistas, áreas naturales y zonas inundables controladas. La idea es que estos enclaves cumplan una doble función: proteger frente a las riadas cuando el río se desborda y ofrecer, en condiciones normales, nuevos espacios de ocio y contacto con la naturaleza para la ciudadanía del área metropolitana.
La Generalitat enmarca esta actuación dentro de una estrategia territorial integral “única en España”, orientada a reforzar la resiliencia frente a fenómenos meteorológicos extremos. Se persigue que las soluciones basadas en la naturaleza dejen de ser un complemento y pasen a ocupar un papel central en la gestión del riesgo de inundaciones, sumándose a las infraestructuras hidráulicas tradicionales.
La experiencia de las últimas grandes riadas en Europa ha puesto de manifiesto que las defensas puramente “duras” tienen límites; cuando las precipitaciones son excepcionales, terminan resultando insuficientes. Por ello, la red de parques inundables del Turia y el Poyo se plantea como un cambio de enfoque en la planificación del territorio, permitiendo que ciertas zonas se inunden de forma controlada para evitar daños mayores en áreas densamente pobladas.
Un proyecto alineado con las estrategias verdes europeas
La presentación del plan ante responsables del gobierno de Baviera y de la Autoridad de Gestión del Agua de Múnich (Wasserwirtschaftsamt München) ha permitido contrastar el enfoque valenciano con las políticas que ya se aplican en otras regiones europeas. En el caso alemán, la estrategia antirriadas lleva años incorporando espacios inundables y restauración de llanuras fluviales como elementos clave para reducir el riesgo.
Durante la reunión de trabajo online, Mérida subrayó que la iniciativa valenciana está alineada con las soluciones basadas en la naturaleza que se están implantando en países como Alemania, Bélgica o los Países Bajos, donde las autoridades han aprendido, a raíz de episodios muy graves, que devolver espacio a los ríos es una pieza esencial para convivir con las crecidas.
Los responsables valencianos destacaron que la recuperación tras grandes inundaciones en Europa puede alargarse incluso cinco años, como se ha visto en diferentes regiones afectadas en la última década. Esa experiencia ha reforzado la idea de que no basta con reparar daños puntuales, sino que hace falta una transformación profunda del territorio, con proyectos a medio y largo plazo que refuercen la capacidad de respuesta frente a futuros episodios.
En este contexto, los parques inundables en el Turia y el Poyo se presentan también como una forma de aprender de las lecciones europeas y aplicarlas al caso valenciano. La coordinación con otras administraciones del continente busca evitar repetir errores y aprovechar modelos que han demostrado ser eficaces en la reducción de daños materiales y personales.
Esta cooperación no se limita al intercambio técnico, sino que aspira a abrir la puerta a apoyos financieros y a una mayor integración del proyecto dentro de las prioridades climáticas y de adaptación de la Unión Europea, donde la gestión del riesgo de inundaciones se ha convertido en uno de los ejes de las políticas de resiliencia.
Inversión superior a 150 millones y financiación mixta
El Consell estima que el desarrollo completo de esta red de parques inundables exigirá una inversión superior a los 150 millones de euros. No se trata de una actuación puntual, sino de un plan estratégico que se irá desplegando por fases y que combinará distintas fuentes de financiación para garantizar su viabilidad a lo largo del tiempo.
La Generalitat plantea un modelo mixto en el que se integren recursos públicos autonómicos y estatales con la participación activa del sector privado. Una de las vías previstas es el uso de mecanismos vinculados a la compensación de emisiones de CO₂, de forma que empresas interesadas en neutralizar parte de su huella de carbono contribuyan económicamente a la creación y mantenimiento de estos espacios verdes.
Paralelamente, el Ejecutivo valenciano quiere movilizar fondos comunitarios aprovechando los diferentes instrumentos de financiación climática y de adaptación a riesgos naturales que ofrece la Unión Europea. El intercambio con Baviera ha servido también para estudiar las fórmulas que este land alemán ha utilizado para costear sus infraestructuras verdes frente a las riadas.
La lógica que subyace a este planteamiento es que invertir ahora en parques inundables puede evitar costes muy superiores en daños materiales, interrupciones de actividad económica y gastos de reconstrucción cuando se producen inundaciones graves. Además, se subraya la creación de valor añadido en términos de biodiversidad, calidad del aire y bienestar ciudadano.
Aunque las cifras de inversión son elevadas, la Generalitat defiende que la combinación de financiación público-privada y ayudas europeas permite abordar un horizonte temporal amplio, en el que la actuación no se limite a una obra aislada, sino que se consolide como una pieza estructural del modelo territorial del área metropolitana de València.
72 kilómetros de corredores verdes y nuevos usos ciudadanos
Uno de los aspectos más visibles del proyecto será la creación de más de 72 kilómetros de corredores verdes y fluviales en torno a los cauces del Turia y del Poyo. Estas conexiones unirán tramos actualmente desconectados, generando un sistema continuo que permitirá desplazarse a pie o en bicicleta a lo largo de buena parte del territorio metropolitano.
Además de su función hidráulica, estos parques inundables se plantean como nuevos espacios de recreo y contacto con la naturaleza, con sendas, áreas de descanso y zonas aptas para actividades al aire libre, siempre compatibles con su papel de zona inundable en caso de crecidas. La clave está en diseñar los usos y equipamientos de forma que soporten anegamientos puntuales sin sufrir daños irreversibles.
La intervención también aspira a impulsar la renaturalización de tramos fluviales, favoreciendo vegetación de ribera adaptada a los cambios de caudal y recuperando hábitats para la fauna asociada a los ríos mediterráneos. De este modo, se pretende que los parques funcionen como corredores ecológicos que mejoren la conectividad entre distintos espacios naturales.
Desde el punto de vista urbano, la red de parques inundables se conecta con la idea de un cinturón verde metropolitano que articule los municipios del entorno de València. De cara al día a día, la población podría percibirlo tanto como una infraestructura de seguridad como un gran parque lineal donde pasear, practicar deporte o simplemente disfrutar de un entorno más natural.
El proyecto, en definitiva, pretende demostrar que es posible compatibilizar la gestión del riesgo de inundación con la mejora de la calidad de vida de los vecinos, evitando que los espacios inundables se perciban únicamente como zonas de sacrificio y convirtiéndolos en áreas valoradas y utilizadas de forma cotidiana.
Lecciones europeas y apuesta por la resiliencia a largo plazo
En paralelo a la presentación del proyecto de los parques inundables del Turia y el Poyo ante las autoridades bávaras, la Generalitat ha participado activamente en el congreso internacional “Recuperación tras inundaciones y reconstrucción resiliente en Europa”, desarrollado en el marco del programa europeo JCAR ATRACE.
La directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo, y la directora general del Agua y Desarrollo Rural, Lourdes Pérez, han dado a conocer las actuaciones impulsadas en la Comunitat Valenciana tras los últimos episodios de lluvias extremas. El objetivo del encuentro era compartir experiencias, analizar qué ha funcionado mejor y consensuar recomendaciones que permitan acelerar y mejorar los procesos de reconstrucción.
En las sesiones se han estudiado con detalle las políticas aplicadas en regiones de Alemania, Bélgica y los Países Bajos afectadas por las inundaciones de 2021, así como el caso de Hauts de France en 2024. Estas zonas han tenido que afrontar graves daños en infraestructuras, viviendas y actividades económicas, lo que las convierte en referentes para extraer lecciones de cara al futuro.
Uno de los mensajes que más se ha repetido en el congreso es que la recuperación tras las riadas no termina en unos meses. En muchos territorios europeos, los trabajos de regeneración del territorio y de refuerzo de la resiliencia se alargan varios años, con proyectos que abarcan desde la restauración de cauces hasta la reubicación de actividades en zonas más seguras.
La experiencia acumulada en estos países refuerza la apuesta valenciana por una planificación de largo recorrido, en la que los parques inundables del Turia y el Poyo se entienden como una pieza de una estrategia de adaptación continuada, no como una reacción puntual tras una catástrofe concreta.
En conjunto, la red de parques inundables en las riberas del Turia y del Poyo se perfila como una de las grandes apuestas verdes de la Generalitat Valenciana para reducir el impacto de futuras inundaciones, alinearse con las mejores prácticas europeas y, al mismo tiempo, ofrecer nuevos espacios verdes a la ciudadanía. La combinación de defensa natural frente a riadas, corredores fluviales, inversión a largo plazo y cooperación con otras regiones de Europa sitúa este proyecto en el centro del debate sobre cómo adaptar las ciudades y sus entornos a un clima cada vez más extremo.